¡Ya Casi Llegamos! |
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| Capítulo 6. ¿Hay Esperanza para Mí?
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La Biblia dice claramente que el Señor Jesucristo vendrá como ladrón en la noche (II Pedro 3:10; I Tesalonicenses 5:2), y nosotros hemos aprendido que eso es lo que debía entenderse a lo largo de la era de la iglesia. Por esa razón, los estudiantes de la Biblia y los teólogos no tenían por qué preocuparse por la cronología del regreso de Cristo, sino que se concentraban en la tarea inmediata de anunciar el Evangelio por todo el mundo (Hechos 1:6-8). |
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Sin embargo, también hemos aprendido que al aproximarse el tiempo del fin del mundo, los creyentes verdaderos sabrían mucho acerca de la cronología de la historia (Eclesiastés 8:5-6; I Tesalonicenses 5:3-5; Apocalipsis 3:3). |
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Nosotros estamos ahora en ese tiempo histórico tan asombroso, y por consiguiente, hemos podido determinar con gran exactitud bíblica el día, el mes, y el año en que ocurrirá el fin del mundo. |
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Puesto que el fin está tan cerca, deberíamos sentirnos muy preocupados, pensando: ¿HAY ESPERANZA PARA MÍ? Ciertamente, hay una gran esperanza para cualquier persona que esté viva actualmente porque Dios nos asegura de manera muy positiva que en esta época de la historia, una gran multitud, que nadie puede contar, está siendo salva (Apocalipsis 7:9-14). Por eso, vamos a hablar brevemente acerca del plan de Dios para la salvación. 12 |
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En Marcos 1:14b-15, Jesús declara el mandato de Dios para la raza humana: |
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...Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. | ||
Creer en el Evangelio como ordena este versículo significa reconocer que el Evangelio procede de la boca de Dios. Por tanto, es absolutamente verdadero, absolutamente importante, y absolutamente autorizado. La ley de Dios, la Biblia, es lo que todas las personas deben obedecer. En consecuencia, aquél que cree en el Evangelio debe tratar de ser tan obediente como le sea posible hasta donde sea capaz de entender la Biblia. |
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12 Para un estudio más a fondo del plan de salvación de Dios, usted está invitado a llamar o escribir a Family Radio, para recibir gratuitamente el folleto “Tengo la Esperanza que Dios me Salve”. La dirección es: Family Radio, Oakland, California 94621, U.S.A. O puede llamar (si vive en los Estados Unidos) al: 1-800-543-1495. Nuestro correo electrónico es: familyradio@familyradio.org |
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Toda persona, por naturaleza, puede, hasta cierto punto, hacer alguna obra espiritual, incluso la de creer y obedecer la Biblia porque la ley de Dios está escrita en su corazón (Romanos 2:14-15), y Dios le ha dado una conciencia que le hace tener cierto sentido de la moral. Aun cuando esa persona esté muerta espiritualmente, en cuerpo y alma, y no tenga ninguna posibilidad de alcanzar por ella misma vida espiritual, sí tiene, en cierta medida, la capacidad de obedecer las leyes de Dios. Todos los seres humanos, hasta cierto punto, se arrepienten, o se apartan de sus pecados, y en consecuencia, son capaces de vivir una vida moral y decente. Por naturaleza, están espiritualmente muertos por cuanto son descendientes de Adán, nuestro primer padre. Cuando Adán pecó en el Jardín del Edén, en principio, toda la raza humana pecó porque todos estábamos en los lomos de Adán (I Corintios 15:22). |
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No obstante, él no tiene absolutamente ninguna capacidad para llegar a ser salvo, es decir, para conseguir vida eterna para su cuerpo o para su alma. Y eso es así porque el Evangelio indica que el pago que la ley de Dios demanda por el pecado es que el pecador sea castigado con una muerte vergonzosa. De este modo, cada persona que haya sido sentenciada a esa muerte vergonzosa por sus pecados jamás volverá a vivir, y ha perdido la herencia maravillosa de la vida eterna. Por esa razón, cada uno de nosotros debe encontrar a alguien que sea nuestro sustituto, es decir, que ocupe nuestro lugar y sufra ese castigo a favor nuestro. |
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Ese mandato de Marcos 1:15, de creer en el Evangelio y arrepentirse (o sea, dejar de pecar y obedecer la Biblia), fue dado hace unos 2,000 años, y afirma que “El tiempo se ha cumplido”. Fue en ese tiempo que Jesús el Mesías vino para efectuar el pago que la ley de Dios exigía a favor de todos aquellos a quienes El había venido a salvar. |
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Hoy en día, la frase “el tiempo se ha cumplido” se aplica aun más al plan de Dios para la salvación porque falta ya muy poco tiempo para que ese plan de Dios alcance su consumación final. Cuando estudiamos Su plan magnífico de salvación para el mundo, nos damos cuenta de que básicamente hay tres clases de individuos en el mundo, que son los siguientes: |
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1. Los que durante toda su vida jamás han oído ni una sola palabra de la Biblia. |
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2. Los que han oído las enseñanzas de la Biblia, pero se burlan o ridiculizan la Biblia, o bien, se acercan a la Biblia con sus propias ideas preconcebidas acerca de la verdad. |
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3. Los que creen que la Biblia es la Palabra de Dios y que resuelta y humildemente desean la salvación en total conformidad con la verdad Bíblica. |
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A través de la historia del mundo, hay quienes han vivido y han muerto sin haber oído o leído jamás ninguna palabra de la Biblia. Y debido a que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17), tenemos que creer que ninguna de estas personas fueron elegidas por Dios para ser salvas. En consecuencia, no fue necesario que Dios las pusiera en ningún momento de sus vidas al alcance de la Palabra de Dios para que pudieran oírla. |
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Desde que Dios dio el mandato de arrepentirse y creer en el Evangelio (Marcos 1:15), Él tuvo la intención de que en el mundo, tantas personas como fuera posible estuvieran al alcance del Evangelio y pudieran oírlo. Por esa razón, hace alrededor de 2,000 años, Jesús ordenó que todos los creyentes verdaderos tenían que anunciar el Evangelio por todo el mundo (Mateo 28:19-20). |
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Tristemente, la reacción de mucha gente que en cierto modo estaba familiarizada con la Biblia fue menospreciarla o ridiculizarla, o bien, seguir sus propias reglas y no las reglas de la Biblia al tratar de entender la verdad bíblica. Los que ridiculizaban la Biblia estaban convencidos de que había errores y contradicciones en ella, y en consecuencia, no tenían ni deseos ni necesidad de obedecerla. Aquellos que se acercaron a la Biblia con sus propios métodos humanos de interpretación, o que pusieron su confianza en sus iglesias o denominaciones como la autoridad final en lugar de confiar en la Biblia, ellos también comenzaron a obedecer doctrinas que no eran fieles a la Biblia. |
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La Biblia enseña que los individuos que no son salvos pueden, hasta cierto punto, obedecer las leyes de Dios. Esta verdad explica la falsa esperanza que alberga mucha gente. Por ejemplo, eso es cierto para los que son miembros de iglesias que enseñan los cinco puntos del Calvinismo, los cuales se derivan de los Cánones de Dort, un credo histórico.13 El primer punto es que tenemos que creer que antes de ser salvos, somos totalmente depravados. Puesto que algunos miembros de estas iglesias viven vidas morales y decentes, y obedecen las normas de sus iglesias, ellos saben que no pueden ser totalmente depravados. Por medio de sus confesiones, se les ha enseñado que la condición espiritual de aquellos que no son salvos es la depravación total. Por consiguiente, su estilo devoto de vida y la fidelidad a su iglesia, junto con el hecho de haber sido bautizados en agua y de ser miembros fieles de la iglesia, les |
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13 Los cánones de Dort, o credos, son conclusiones doctrinales sostenidas por las iglesias Presbiterianas conservadoras e iglesias Reformadas que siguen fielmente las conclusiones teológicas de Juan Calvino, un teólogo destacado que vivió hace unos 400 años. |
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asegura que no son totalmente depravados, y por tanto, Dios tiene que haberlos salvado. No se dan cuenta de que la evidencia de la salvación es un deseo intenso de ser obedientes a toda la Biblia. Y de este modo, por la confianza que depositan en una conclusión teológica que no es bíblica, no tienen salvación y se hallan atrapados en esa condición. Podríamos mencionar otro ejemplo. En muchas otras iglesias, la clave para la salvación que se enseña es la aceptación personal de Jesús como Salvador y el bautismo en agua. En esas iglesias, estas acciones, junto con la fidelidad a las normas de la iglesia, y el vivir una vida moral decente, parece darles abundante seguridad de salvación. Sin embargo, es un programa de salvación elaborado por los teólogos y no el programa de salvación verdadero que la Biblia presenta, en el cual la evidencia de la salvación es un deseo intenso y continuo de ser fieles a toda la Biblia. |
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Consecuentemente, las iglesias de nuestra época que dicen seguir cuidadosamente todas las enseñanzas de la infalible Palabra de Dios, la Biblia, están llenas de estos individuos morales, decentes, que son miembros en plena comunión. Estas amadas personas no tienen idea de que aun se hallan sujetas a la ira de Dios, ni entienden que es necesario verificar con mucho cuidado las enseñanzas de sus iglesias para determinar si están siendo verdaderamente fieles a la Biblia. |
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La advertencia de I Tesalonicenses 5:2-4 debería alarmarles porque prácticamente todos los que están en las iglesias creen que están seguros en Cristo, y por eso, se conforman con creer que El vendrá como ladrón en la noche. I Tesalonicenses 5:2-4 declara: |
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Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. | ||
La destrucción repentina únicamente puede referirse al día del juicio que ya está casi aquí. ¡Qué terrible es saber que esta gente tan preciosa todavía se halla sujeta a la ira de Dios que habrá de venir sobre todo aquél que no haya llegado a ser salvo! |
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En muchos casos, estas personas son individuos morales, decentes, miembros fieles y muy devotos de una iglesia. No obstante, por acercarse a la Biblia con las doctrinas erróneas y preconcebidas que su iglesia enseña, no le prestan atención a la Palabra de Dios, y tan sólo oyen y desean obedecer esas doctrinas erróneas de su iglesia y no la enseñanza de la Biblia entera. |
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Sin darse cuenta, a menudo leen la Biblia, y entonces, en su mente, tuercen las verdades bíblicas para hacerlas concordar con sus propias ideas preconcebidas. Y de este modo, no están escuchando lo que dice la Biblia con el deseo de ser obedientes a ella. |
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La Biblia hace muchas referencias a esta clase de conducta, y advierte constantemente que dicha conducta hará que toda la ira de Dios caiga sobre aquellos que desprecian Su Palabra de esta manera. No les da a estos individuos ningún aliento ni esperanza de que sea posible que Dios los salve. En realidad, ellos mismos no entienden que esa esperanza sea necesaria. Ellos creen que ya son salvos, o según su propio plan de salvación al estilo de “hágalo usted mismo”, creen que pueden llegar a ser salvos en cualquier momento que lo deseen. |
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La verdad curiosa y terrible es que Dios se da cuenta de esta clase de rebelión espiritual y por lo general deja que esas personas permanezcan en esa rebelión. Leemos, por ejemplo, que Jesús vino a Nazaret a predicar, y la Biblia reporta en Marcos 6:5-6: |
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Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando. | ||
Aunque Dios, por supuesto, tenía poder para hacer que estas personas de Nazaret creyeran en El, Él ciertamente está subrayando en este pasaje que aquellos que no tienen deseos de ser obedientes a toda la Palabra de Dios, se hallan en un peligro espiritual enorme. La reacción normal de Dios hacia esta clase de personas está expresada muy claramente, por ejemplo, en Jeremías 26:4-6, donde leemos: |
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Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros, para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os envío desde temprano y sin cesar, a los cuales no habéis oído, yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra. | ||
Aquellos Que Humildemente Creen que la Biblia tiene que Ser Obedecida |
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La Biblia habla de una tercera clase de individuos, y son aquellos que escuchan lo que dice la Biblia y seriamente desean ser obedientes a ella. Ellos creen que la Biblia, la cual es el Evangelio, es la ley de Dios y que está |
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dirigida a ellos. Reconocen que son pecadores vergonzosos y que tienen grandes problemas con Dios. Reconocen también que cada palabra de la Biblia procede de la boca de Dios, y que por lo tanto, tienen que prestarle esmerada atención. Se dan cuenta de que solamente Dios puede salvarlos, y aun cuando ellos tienen que ser castigados con la muerte eterna a causa de sus pecados, albergan la esperanza de que posiblemente Dios tenga misericordia de ellos (Lucas 18:13), y tratan de ser obedientes a todo lo que entienden de la Biblia, sabiendo perfectamente que esas acciones propias de la obediencia no contribuyen en manera alguna a su salvación, ni garantizan que Dios habrá de salvarlos. Es posible que sepan que Dios está salvando a una gran multitud de gente en este tiempo, y puesto que Dios es misericordioso, ellos quizás también puedan llegar a ser salvos. |
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Y por eso, ellos le suplican a Dios que tenga misericordia, sabiendo que es únicamente por esa misericordia inmerecida de Dios que ellos podrían llegar a ser salvos. Y mientras esperan pacientemente en el Señor (Lamentaciones 3:26), procuran aprender todo lo que pueden de la Biblia con el fin de ser tan obedientes como les sea posible a la ley de Dios. |
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No podemos saber por qué la actitud de este tercer grupo de individuos es tan diferente a la de los del segundo grupo. Es posible que Dios esté atrayéndolos en preparación para salvarlos, o también es posible que esto no sea más que un resultado del hecho de que la ley de Dios está escrita en sus corazones, y su conciencia está advirtiéndoles de las consecuencias del pecado. La verdad importante no es por qué ellos tienen esta actitud de obediencia a la Biblia; la verdad importante es que ellos sí tienen esta actitud de obediencia a la Biblia. |
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Debemos recordar que cada vez que una persona obedece alguna de las leyes de Dios, está haciendo una obra espiritual. Sin embargo, esa obra jamás podrá contribuir a su salvación (Efesios 2:8-9). La salvación alcanzará solamente a los elegidos, y el asunto de la elección es estrictamente una competencia de Dios. Es por eso que Dios puede salvar a un bebé o a una persona mentalmente discapacitada que esté oyendo la Biblia. |
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En Su misteriosa providencia, Dios les da oídos espirituales a los elegidos, que están entre aquellos que están oyendo físicamente la Palabra de Dios. Leemos en Mateo 13:9: |
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El que tiene oídos para oír, oiga. | ||
De esta manera, podemos saber que Dios, en este asunto misterioso de la salvación, habla de dos aspectos contrarios en los seres humanos. Por una parte, El habla de aquellos que se encuentran oyendo físicamente el Evangelio, y que, si tienen la capacidad de entender tan siquiera un poco la |
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Palabra de Dios, tratarán de ser obedientes a la Biblia. Por su obediencia, ellos oran a Dios pidiéndole misericordia; esperan pacientemente en Dios, y albergan la esperanza de que tal vez ellos también puedan llegar a ser salvos. Por ese deseo de ser obedientes, ellos se hallan al menos en un ambiente (el ambiente de la Biblia) en el cual, si Dios así lo quiere, puede salvarlos. |
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Por otro lado, Dios les da muchas advertencias a aquellos que están oyendo físicamente la Palabra de Dios, pero no la escuchan con el deseo humilde de ser obedientes a ella. A través de sus acciones, ellos demuestran realmente que desprecian la Palabra de Dios. Dios les advierte una y otra vez que si persisten en tales acciones, acabarán siendo sentenciados a la vergüenza total, a la maldición, a la pérdida de la herencia, y a la muerte; las cuales son parte de la ira de Dios contra el pecado. |
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Este no es tiempo para el orgullo propio, para el ego personal, para la auto-estima ni para el amor propio. No es tiempo para la superioridad espiritual ni para la arrogancia espiritual. Este es un tiempo en el que deberíamos reconocer plenamente la autoridad plena de la Biblia sobre nuestras vidas, y por esa razón, escuchar lo más cuidadosamente posible lo que Dios nos está diciendo a cada uno de nosotros hoy. |
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Este es un tiempo en el que cada uno debe reconocer plenamente lo vergonzoso de sus pecados, y estar persuadido de que por causa de sus pecados, merece la medida completa de la ira de Dios. Es un tiempo para pedirle humildemente a Dios Su misericordia inmerecida. Es un tiempo en el que cada uno de nosotros debería darse cuenta de que Dios es misericordioso. Su increíble misericordia es mucho más grande de lo que cualquiera de nosotros merece o puede imaginar. |
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Hoy por hoy, en Su grande y maravillosa misericordia, Dios está salvando a una gran multitud de personas. Por tanto, es posible que mientras cualquiera de nosotros implora humildemente Su misericordia, si es que aun no somos salvos, quizás podríamos ser uno de esos que están incluidos en esa gran multitud, la cual nadie puede contar. |
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LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE ES ÉSTA: ¿Está usted pidiéndole humildemente a Dios la salvación, sabiendo muy bien que no la merece por su vergonzosa desobediencia y rebelión contra las leyes de Dios? Recuerde a la gente de Nínive (Jonás 3:6-10). |
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