¡Ya Casi Llegamos!


Capítulo 2. La Biblia Da la Cronología de la Historia
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Capítulo 2.
La Biblia Da la Cronología de la Historia



      Por medio del estudio cuidadoso de toda la Biblia, hemos aprendido que la Biblia no es solamente un libro de leyes que expone todas las leyes por medio de las cuales Dios gobierna a la humanidad entera, sino que también es un libro dado a los seres humanos para que puedan conocer la Cronología Divina de la Historia. Leemos en Eclesiastés 8:5-7:

 

El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?

 

      En estos versículos, la palabra “juicio” es sinónimo de la palabra “ley”. Por tanto, aquí se enseña que, por medio del estudio de la Biblia, el creyente verdadero no sólo aprende las leyes de Dios, particularmente en cuanto a su relación con el proceso del juicio de Dios, sino que también aprende mucho acerca de la cronología de Dios para la tierra.

      Por esa razón, el creyente verdadero puede conocer mucho acerca de la cronología de la historia, incluyendo muchas verdades con respecto a la fijación del tiempo del fin del mundo. Sin embargo, para aquellos que no siguen el método bíblico para la interpretación de la Biblia, Cristo vendrá como ladrón en la noche. En un instante, su infelicidad se verá enormemente agravada cuando se den cuenta, demasiado tarde, que ha llegado el fin del mundo. Ya no habrá más misericordia, ni gracia, ni salvación para los que no son salvos. Por eso, leemos en I Tesalonicenses 5:2-7:

 

Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

 

      Y leemos en Apocalipsis 3:3:

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Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

 

      En estos versículos, Dios nos está enseñando que los que leen la Biblia se dividen en dos tipos de personas. Aquellos que están satisfechos con la comprensión que tienen actualmente acerca de su relación con Dios. Ellos saben que algún día el mundo terminará, pero entienden que sólo Dios conoce cuándo vendrá el día postrero. Por eso piensan que la humanidad no necesita preocuparse por esto. Para ellos ciertamente Cristo vendrá como ladrón en la noche. Sin embargo, para estos individuos, Su venida será para destruirlos ¡Qué terrible!

      Por otro lado, hay algunos que han llegado a darse cuenta de que Dios nos ha dado mucha información en la Biblia con respecto a la cronología de la historia. Por esa razón, ellos han aprendido mucho de la Biblia acerca de cuándo tuvo lugar la creación del mundo y muchísimos eventos más que están registrados en la Biblia. También han aprendido mucho acerca de la cronología exacta del fin del mundo. Para ellos, el momento en que ocurrirá el fin del mundo no será algo inesperado.

La Revelación Gradual del Plan Divino de Salvación es la Cronología de la Historia

      La Biblia enseña cómo Dios le ha dado el mensaje del Evangelio a la raza humana a través de la historia. El Evangelio incluye toda la Biblia. Por eso, cuando estudiamos la Biblia cuidadosamente,, aprendemos que la revelación gradual del plan de Dios para la salvación es la Cronología de la Historia.

      Durante los primeros 9,500 años de la historia del mundo, Dios no usó ningún tipo de organización terrenal para representar el Reino de Dios en este mundo. Durante ese período de tiempo, Dios siempre obró por medio de creyentes individuales que fueron los representantes de Su reino. Abel; Enoc, que fue llevado al cielo; Noé y su familia, Abraham, Isaac, Jacob, y José son nombres que Dios registró en la Biblia como representantes del reino de Dios.

      A medida que estudiamos la Biblia cuidadosamente, descubrimos que el mundo fue creado hace casi 13,000 años. 3 La Biblia es muy exacta, y por eso, cuando armonizamos el calendario Bíblico con nuestro calendario moderno, sabemos que el año de la creación fue el 11,013 A.C.


3 Usted está invitado a solicitar de Family Radio el libro gratuito titulado ¿Adán cuándo?, el cual muestra cómo la Biblia provee esta información.

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      Con toda probabilidad, durante los primeros 9,500 años de la historia de la tierra, pocos individuos llegaron a ser salvos. En la época de Noé, por ejemplo, en todo el mundo existente en el año 4990 A.C., cuando Dios destruyó el mundo con el Diluvio, no hubo más que ocho personas que fueron salvas.

Israel y los Años desde 1447 A.C. hasta el 33 D.C.

      Sin embargo, en el año 1447 A.C., Dios efectuó un gran cambio en Su método de representar el reino de Dios en esta tierra. En ese año, Dios comenzó a utilizar a la nación de Israel como representante del reino de Dios. Fue en el año 1447 A.C. cuando Israel, bajo el liderazgo de Moisés, salió de su esclavitud en Egipto. La nación de Israel estaba compuesta por los descendientes de Abraham, que había nacido hacía más de 700 años. Abraham nació en el año 2167 A.C. y era oriundo de Ur de los Caldeos o Babilonia. En el año 2092 A.C., él y su esposa Sara, obedeciendo el mandato de Dios, salieron hacia la tierra de Canaán. Ellos marcaron el comienzo de la nación de Israel, y la tierra de Canaán fue usada por Dios como una representación terrenal del reino de Dios.

      La nación de Israel, junto con la tierra de Canaán, pasó a ser el centro de la revelación del plan de salvación de Dios durante el período de los 2,100 años que precedieron al nacimiento de Cristo. De hecho, Jesús el Hijo de Dios recibió Su naturaleza humana como descendiente directo de Abraham.

      Por el año 1447 A.C., los descendientes de Abraham, que fueron llamados Israel, habían crecido hasta llegar a ser una nación posiblemente de casi dos millones de personas. Fue en ese año cuando ellos salieron de la esclavitud en Egipto. Y durante los 1,480 años siguientes, Israel fue llamado el pueblo de Dios. A ellos les fueron entregadas muchas leyes de Dios, y se convirtieron en los representantes externos del reino de Dios en la tierra.

      Dios le dio a la nación de Israel un país, la tierra de Canaán, llamada también la tierra de Israel, como lugar para vivir, y les dio un templo, y sinagogas donde adorar. Les dio leyes, a las cuales llamamos teológicamente leyes ceremoniales, que los israelitas tenían que obedecer por cuanto ellas apuntaban hacia Jesucristo, el Mesías que habría de venir. Las leyes ceremoniales incluían cosas tales como la celebración de los días de fiesta, nuevas lunas, Los días de reposo sabático, holocaustos, sacrificios de sangre, etcétera.

      Dios usó entidades terrenales tales como Canaán, Israel, Judá, Jerusalén, Sión, el templo, Judea, etcétera, para representar externamente el reino de Dios. Por esa razón, en la Biblia se usan con mucha frecuencia esos nombres para representar espiritualmente el reino de Dios.. Por ejemplo,

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durante la era de la iglesia, las iglesias fueron la representación del reino de Dios. Por tanto, la Biblia usa frecuentemente palabras tales como Israel, Judá, el templo, etcétera, cuando se refiere a las iglesias de la era de la iglesia.

      Una parte integral de la nación de Israel era el conjunto de leyes que Dios dio con respecto al nombramiento de sacerdotes, Levitas, profetas, y reyes para el gobierno de toda la nación, y ese conjunto de leyes era un organismo divino establecido por Dios mismo para representar exteriormente el reino de Dios aquí en la tierra. Todo judío, por ser un descendiente de Abraham, era automáticamente miembro de esta gran congregación. Para hacer resaltar esta membresía, todo varón era circuncidado, y ésa era otra de las leyes ceremoniales expuestas en la ley de Dios.

      La Biblia nos da mucha información acerca de los años que precedieron inmediatamente al principio de la nación de Israel así como de sus primeros mil años de historia. La Biblia nos da muchos detalles acerca de Israel como nación, cuando Dios los libró de la esclavitud y los sacó de Egipto, cuando milagrosamente atravesaron el Mar Rojo a pie, y vagaron 40 años en el desierto, y más tarde, cuando cruzaron a pie el Río Jordán. La Biblia entonces da una cantidad considerable de información con respecto a los próximos 360 años de su historia, cuando Dios gobernó sobre ellos, utilizando a individuos llamados jueces, en la tierra de Canaán.

      Posteriormente, se nos dan los detalles acerca de los 116 años siguientes, cuando Israel llegó al apogeo de su gloria terrenal siendo gobernados por el Rey Saúl, por su sucesor, el Rey David, y luego por el Rey Salomón.

      La Biblia también da un considerable número de detalles con respecto a la división de la nación unificada que incluía a las 12 tribus de Israel, en dos naciones. Al morir el Rey Salomón, diez de las tribus se convirtieron en un reino independiente llamado Israel, con su capital finalmente localizada en Samaria, y las dos tribus restantes se convirtieron en la nación de Judá, con su capital localizada en Jerusalén. La Biblia da mucha información acerca de estos reinos y de los reyes que los gobernaron.

      La Biblia da también una cantidad considerable de información acerca del final de estas naciones. Las diez tribus de la nación de Israel fueron conquistadas por los asirios en el año 709 A.C. Luego en el año 587 A.C., la nación de Judá fue conquistada por los babilonios, y en ese tiempo la ciudad de Jerusalén y el magnífico templo edificado por el Rey Salomón fueron destruidos.

      No obstante, después de la destrucción de Jerusalén en el año 587 A.C., los detalles de las experiencias de las 12 tribus fueron más limitados. Aprendemos que en el año 539 A.C., casi 40,000 de los sobrevivientes de Judá, que fue destruida por los babilonios, regresaron a Jerusalén.

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      Aprendemos hechos relacionados con la reconstrucción del templo, un esfuerzo que fue concluido en el año 515 A.C.; y principalmente en los libros de la Biblia titulados Esdras, Nehemías y Ester, aprendemos de algunas experiencias de los judíos que regresaron a la tierra de Israel.

      Pero entonces, por casi 400 años de historia, a partir del año 391 A.C. hasta el 8 A.C., la Biblia guarda completo silencio tocante a la tierra de Israel, sus habitantes, y de hecho a cualquier otra nación en el mundo.

      Tristemente, durante todo el período de la existencia de Israel, muy pocas personas realmente llegaron a ser salvas. La Biblia está llena de declaraciones con respecto al pecado, a la apostasía, y a la rebelión de la nación de Israel contra las leyes de Dios. Aun más, cuando Jesucristo, que en Su naturaleza humana era descendiente de Abraham, vino como Salvador, ellos se rebelaron, y no lo consideraron como su Mesías. De hecho, acabaron matándolo (Hechos 2:22-23).

      La Biblia nos asegura que Cristo es el maravilloso fruto producido por la nación de Israel. Es por medio de la nación de Israel que Dios tomó una naturaleza humana, siendo nacido de la virgen María, la cual era de la tribu de Judá.

      En el año 8 A.C., la Biblia comenzó nuevamente a darnos muchos detalles acerca de la nación Judía. En ese año fue anunciado el nacimiento de Juan el Bautista, y Juan fue el encargado de declararle al mundo que el Mesías, el Señor Jesucristo, el Cordero de Dios, había venido para quitar los pecados del mundo. ¡Claro está! Jesucristo es el único medio a través del cual la deuda de los pecados de un individuo cualquiera en este mundo puede ser pagada, y este individuo puede ser reconciliado eternamente con Dios.

      Desde el tiempo del nacimiento de Jesús en el año 7 A.C. hasta cerca del año 65 D.C., la Biblia da mucha información acerca de la nación de Israel. Es durante este período de tiempo que ocurrió el evento más asombroso de la historia del mundo. Dios, en la Persona del Señor Jesucristo, asumió una naturaleza humana naciendo de la virgen María. En este período de tiempo, Jesús predicó por casi tres años y medio. Jesucristo fue crucificado en el año 33 A.C. El resucitó de los muertos y ascendió al cielo. Ese año, el 33 D.C., marcó el final del período de 1,480 años durante los cuales toda la nación de Israel fue la congregación que representó exteriormente el reino de Dios. 4


4 Usted está invitado a solicitar por escrito los libros gratuitos El Final de la Era de la Iglesia…y Después, y El Trigo y la Cizaña para más información acerca del final de la era de la iglesia.

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El Comienzo de la Era de la Iglesia

      Pocos días después de la ascensión de Cristo al cielo, la gran organización divina que tenía que representar al reino de Dios durante los 1,955 años siguientes tuvo su comienzo.

      En el día de Pentecostés en el año 33 D.C., casi 3,000 personas fueron salvas (Hechos 2). Aquellos que fueron salvos ese día venían de muchas naciones diferentes. Este grandioso evento marcó el comienzo de la era de la iglesia. Fue durante esta parte del comienzo de la era de la iglesia que se dieron muchos detalles con respecto a los misioneros que fueron a países que ahora conocemos como Turquía, Grecia, e Italia. La era de la iglesia instituida por Dios era un plan divino por medio del cual Él habría de anunciar el Evangelio en todo el mundo. Nunca más las sinagogas judías, la ciudad de Jerusalén, la nación de Israel, o el templo en Jerusalén, representarían al reino de Dios. Las congregaciones locales que se formarían por todo el mundo serían la representación externa del reino de Dios. Por lo tanto, en un sentido espiritual, la Biblia con mucha frecuencia llama a las congregaciones locales “Jerusalén”, “el templo”, “Sión”, “Israel”, “Judá”, “Judea”, etc.

      Esta organización divina, finalmente compuesta por iglesias localizadas en todo el mundo, fue diseñada cuidadosamente por Dios. Y Dios puso reglas estrictas en Su libro de leyes, la Biblia, para regular la selección de los ancianos y de los diáconos (I Timoteo 3). Las mujeres no podían enseñar ni tener autoridad en las congregaciones. Las leyes ceremoniales del Antiguo Testamento que la nación de Israel tenía que observar, ya no tenían que continuar siendo observadas. En vez de ello, dos nuevas leyes ceremoniales fueron introducidas para ayudar en la enseñanza de la naturaleza del Evangelio. Estas leyes fueron el bautismo en agua y la Cena del Señor. Se estableció también una ley con respecto a la excomunión de la membresía de la iglesia (I Corintios 5). El domingo fue señalado por Dios como día de reposo, y debía ser usado para llevar a cabo toda clase de actividades espirituales. Todas las congregaciones locales que fueran establecidas por todo el mundo tenían que regirse por las leyes expuestas en la Biblia.

      La gran tarea que Dios les dio a esas congregaciones que Él ordenó fue la de anunciar el Evangelio por todo el mundo. Por lo tanto, según ya hemos dicho, aun antes que la Biblia estuviera terminada, fueron enviados misioneros a las naciones vecinas (Hechos 13).

      Cerca del año 95 D.C., Dios concluyó la escritura de la Biblia, y no ha vuelto a dar ninguna otra información a manera de relato histórico para describir el progreso real de la iglesia. Sin embargo, mucho antes que la era de la iglesia comenzara, Dios profetizó cómo habría de desarrollarse espiritualmente la era de la iglesia.

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      Se podría esperar que con el comienzo favorable de la era de la iglesia en el Pentecostés del año 33 D.C., cuando casi 3,000 fueron salvos en un día (Hechos 2), el desarrollo de la era de la iglesia sería una historia de éxitos memorables. Sin embargo, la Biblia profetizó que ése no era el plan de Dios. Tristemente aprendemos de la Biblia que aun antes que Dios acabara de escribir la Biblia (cerca del 95 D.C.), ya había cada vez más evidencias de que la era de la iglesia no iba a ser una historia de éxitos enormes.

La Biblia Anticipa una Iglesia Defectuosa

      En Apocalipsis 2 y en Apocalipsis 3, Dios nos habla de la condición espiritual de siete iglesias típicas. Estas condiciones se hicieron patentes casi 30 años después que estas iglesias habían sido formadas. Por ejemplo, la iglesia en Éfeso había perdido su primer amor (Apocalipsis 2:4-5). Recuerde que amar a Dios es obedecer Sus mandamientos (Juan 14:21-23). Por tanto, Dios amenazó con quitar su candelero, el cual representa la luz del Evangelio, porque ellas ya no eran obedientes a las leyes de Dios. Esta iglesia ya no continuaría siendo usada por Dios para anunciarle el Evangelio al mundo.

      En Gálatas 1:2-9, la Biblia reporta que antes que la Biblia estuviera completa, ya las iglesias de Galacia habían comenzado a seguir un evangelio que no era el Evangelio de la Biblia. En Apocalipsis 2:13, la Biblia reporta que la iglesia de Pérgamo era una iglesia en la cual, hasta cierto punto, Satanás ya estaba gobernando. Este versículo hace referencia a la “silla” de Satanás (Nota del traductor: vea la Biblia Reina-Valera versión antigua 1909, pues en la de 1960 se tradujo como “trono”). En la Biblia, la palabra “silla”, en esta clase de contexto, se refiere al hecho de gobernar o reinar. Y en Apocalipsis 3:1-4, la Biblia reporta que la iglesia de Sardis ya era una iglesia muerta, aun cuando quedaban en ella unos cuantos creyentes verdaderos.

      En Mateo 13:24-30, la Biblia presenta la parábola del trigo y la cizaña. El trigo representaba a los creyentes verdaderos en las iglesias. La cizaña representaba a los que no eran creyentes pero que mostraban hasta tal punto todas las evidencias propias de los verdaderos creyentes que únicamente al final de la era de la iglesia, Dios proporcionaría los medios para poder separar el trigo de la cizaña. Esto significaba que durante toda la era de la iglesia habría cizaña, es decir, aquellos que aun eran esclavos de Satanás, los cuales estarían muy activos en las iglesias. A través de ellos Satanás podía gobernar en las iglesias, aunque oficialmente Cristo era Quien las gobernaba.

      En Isaías 9:1-4, Dios ya había profetizado que la era de la iglesia no sería una historia de grandes éxitos. Leemos allí:

 

Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en

 
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angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.

 

      En estos versículos, Dios habla de la luz que resplandece sobre la tierra más allá del Jordán como “Galilea de los gentiles” (Véase también Mateo 4:15-16). Es decir, todas las naciones del mundo habrían de estar bajo la luz del Evangelio. Esa luz, por supuesto, es el Señor Jesús, que es la luz del mundo (Juan 1:7-10).

      Puesto que la luz del Evangelio tenía que brillar en todo el mundo, un gran cambio en el programa divino del Evangelio habría de tener lugar para que las tinieblas espirituales del mundo fueran penetradas por esa luz (Isaías 9:2). Sería una luz que daría como resultado en todo el mundo, el surgimiento de una gran compañía de personas que en su apariencia exterior parecerían ser verdaderos creyentes en Cristo, como Isaías 9:3 declara: “Multiplicaste la gente”. En otras palabras, la dimensión exterior del reino de Dios que se extendería por todo el mundo sería grande.

      No obstante, en el mismo versículo, Dios profetiza que El no ha aumentado la alegría de la cosecha (Nota del traductor: vea la Biblia Reina-Valera versión antigua 1909, pues en la de 1960 se tradujo afirmativamente como “aumentaste la alegría”).
El gozo de la cosecha es el gozo que viene cuando a una persona se le da vida eternal para que llegue a ser un creyente verdadero (Lucas 15:10). Si el gozo de la cosecha falta, eso sólo puede significar que la cosecha de creyentes verdaderos es muy pequeña. La realidad es, según estamos notando, que este triste anticipo acerca de la falta de una cosecha grande de personas que sean salvas y entren en el reino de Dios está profetizado en muchos lugares de la Biblia.

      Además de todas las referencias bíblicas que ya hemos mencionado, leemos en Isaías 5 que Dios presenta a la era de la iglesia como una viña que Él mismo plantó con todo cuidado y amor. Pero esta viña no produjo buen fruto. Produjo uvas silvestres. Espiritualmente, las uvas silvestres se identifican con aquellos que han creado su propio evangelio en lugar de seguir meticulosamente el Evangelio de la Biblia. Más adelante en este estudio

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veremos que el plan de Dios fue destruir finalmente a esta viña a causa de esos pecados.

      Debe advertirse que en muchos capítulos de los libros de Isaías, Jeremías, y Ezequiel, etcétera, Dios manifiesta Su ira intensa contra las naciones de Israel y Judá por causa de sus continuas maldades. En efecto, esas naciones finalmente fueron destruidas. Israel fue destruido en el año 709 A.C. por los asirios, y Judá en el año 587 A.C. por los babilonios.

      Dios usó a Israel y Judá, que en su época fueron la representación externa del reino de Dios, como ejemplos de todas las iglesias locales que han representado el reino de Dios a lo largo de la era de la iglesia. Cuando estudiamos estos libros bíblicos del Antiguo Testamento, en realidad estamos leyendo lo que Dios previó para la era de la iglesia, y más particularmente, para el final de la era de la iglesia.

      De este modo, Dios enseña que las iglesias tenían que ser establecidas en todo el mundo durante toda la era de la iglesia, dando la apariencia de que la era de la iglesia tenía éxitos enormes, aunque en realidad, sólo un remanente, una pequeña parte del todo en las iglesias, llegaban a ser verdaderamente salvos, llegaban a ser verdaderos creyentes..

      Esta misma idea se presenta en Romanos 9:27, donde Dios cita de Isaías 10:22-23:

 

Romanos 9:27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo.

 
 

Isaías 10:22-23 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia. Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en medio de la tierra.

 

El Problema de Satanás dentro de las Iglesias

      Una grandísima razón de la falta de éxito espiritual en la era de la iglesia fue el problema de Satanás. En el momento de la cruz, Satanás recibió un golpe mortal. Fue desterrado del cielo (Apocalipsis 12:7-11) y fue atado a fin de que no pudiera engañar a las naciones durante todo el período de la era de la iglesia, que es descrito simbólicamente como un período de 1,000 años (Apocalipsis 20:1-3). Los 1,000 años deben entenderse como simbólicos o como un número espiritual que significa totalidad o “carácter completo”. El período real durante el cual Satanás estuvo atado fue de 1,955 años (del 33 D.C. al 1988 D.C.)

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      La atadura de Satanás significaba que él no podía frustrar de ninguna manera el plan de Dios de salvar a aquellos que desde el principio mismo del tiempo, Dios había elegido para salvación. Pero el hecho de estar atado no le impidió a Satanás andar rondando como león rugiente, buscando a quién devorar (I Pedro 5:8). Es decir, aun cuando la era de la iglesia era totalmente el plan de Dios por el cual el Evangelio tenía que llegar a todo el mundo, Satanás impidió en gran medida su eficacia espiritual. El obstaculizaba la eficacia de las iglesias, sembrando cizaña o malas hierbas dentro de ellas (Mateo 13:24-30). Es decir, Satanás, operando como “ángel de luz” introducía a sus ministros como “ministros de justicia” dentro de cada congregación local (II Corintios 11:13-15).

      En Apocalipsis 6:4, él es simbolizado como un jinete sobre un caballo rojo, cargando una gran espada, la cual es la Espada del Espíritu, la Biblia, por medio de la cual quitaba la paz de la tierra. En otras palabras, él usaba palabras de la Biblia para tratar de dar autoridad a sus falsas enseñanzas.

      Cuando tratamos de armonizar cuidadosamente todas estas referencias bíblicas, aprendemos que ciertamente, desde un punto de vista externo, la era de la iglesia tuvo mucho éxito cuando iglesia tras iglesia reportaba que grandes cantidades de personas eran salvas. Sin embargo, en realidad sólo un remanente de aquellos que pasaron a ser miembros profesantes en plena comunión dentro de la iglesia llegaron a ser verdaderos creyentes.

      La bendición más grande para el mundo durante la era de la iglesia fue probablemente la impresión y distribución de cientos de millones de Biblias a través del mundo entero. La Biblia, la luz del Evangelio, fue esparcida por todo el mundo, aunque el número de aquellos que llegaron a ser creyentes verdaderos durante la era de la iglesia fue pequeño.

      De esta manera, la amenazadora profecía de Mateo 7:21-23 se convertirá en aguda realidad el día que Dios haga descender Su gran ira sobre aquellos que no son salvos en el mundo Y tristemente, eso incluirá a los que aun estén en alguna iglesia en cualquier lugar del mundo en el momento del rapto, es decir, cuando los creyentes verdaderos sean arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire. En estos versículos Dios declara:

 

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

 
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      Desde nuestro ventajoso punto de vista que nos permite contemplar retrospectivamente toda la era de la iglesia, podemos ver la realidad de la declaración profética de Dios con respecto a la falta de éxito de la era de la iglesia, que ciertamente comenzó con un gran florecimiento el día de Pentecostés del año 33 D.C. cuando casi 3,000 personas fueron salvas. Pero como ya hemos señalado, dentro de las iglesias que fueron establecidas aun antes que la Biblia fuera terminada, la apostasía ya era evidente. Además, Satanás ya estaba gobernando en muchas iglesias por medio de la cizaña que sembraba en esas iglesias. Las iglesias de Apocalipsis 2 y 3 eran representativas de todas las iglesias que habrían de existir a lo largo de la era de la iglesia del Nuevo Testamento.

      Por otra parte, cuando examinamos la historia de la iglesia, no encontramos ninguna época de gran fidelidad a la Biblia. La historia de la iglesia está repleta de relatos de infidelidad bíblica. El nivel más alto de infidelidad bíblica lo alcanzó probablemente la época de la Reforma que tuvo lugar en Europa hace casi cuatrocientos o quinientos años. En esa época de la historia, la iglesia predominante era la iglesia Católica Romana. Esta iglesia fue tan mala debido a su violación de las leyes bíblicas que hombres católico-romanos como Martín Lutero y Juan Calvino abandonaron la iglesia y se convirtieron en los iniciadores de las iglesias Protestantes. Muchas de estas iglesias Protestantes trataban resueltamente de ser tan fieles como les era posible a las enseñanzas de la Biblia.

      Sin embargo, no pasó mucho tiempo sin que muchas de las iglesias Protestantes comenzaran a enseñar un plan de salvación de manufactura humana, que enseñaba que toda persona podía aceptar a Cristo como su Señor y Salvador y que esta acción producía salvación. Una mirada a los grandes avivamientos del pasado revela que la base de la mayoría de ellos fue esa clase de evangelio. Tristemente, ése no era el Evangelio de la Biblia. A pesar de esto, Dios salvó a algunas personas durante la era de la iglesia.

¿Es la Biblia en su Totalidad la Palabra Infalible de Dios?

      El solo hecho de que entre las muchas denominaciones Protestantes que se han desarrollado haya tan gran desacuerdo con respecto a muchos aspectos de la doctrina Bíblica indica que cada denominación seleccionó los versículos de la Biblia que eran especialmente de su agrado, y a partir de ellos, elaboraron sus credos y confesiones. Cada denominación insistía en que los versículos que habían seleccionado eran infalibles e inequívocos. De esta manera, parecía que las conclusiones teológicas que se convirtieron en los credos de sus iglesias, y que fueron obtenidas al armonizar su interpretación de los versículos que habían escogido, eran totalmente

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verdaderas y dignas de confianza. Sus enseñanzas parecían estar fundadas sólidamente en la infalible Palabra de Dios, la Biblia.

      Pero eso que parecía ser verdadero y confiable no siempre lo era.

      Desafortunadamente, con mucha frecuencia, los versículos que ellos habían escogido como base para sus confesiones fueron entendidos erróneamente porque los teólogos de la iglesia no consultaban la Biblia en su totalidad ni escudriñaban cuidadosamente la Biblia entera, comparando la Escritura con la Escritura, para asegurarse de que sus conclusiones fueran correctas. Daba la impresión de que creían que la Biblia entera era infalible, pero en realidad ponían su confianza solamente en aquellos versículos que habían escogido para probar sus doctrinas. De este modo, en realidad negaban la autoridad de cada uno y de todos los versículos en toda la Biblia.

      La consecuencia de esta confianza defectuosa en la Biblia fue la proclamación de un evangelio de salvación que estaba a veces alejado de la verdad. Esa es la razón por la que durante toda la era de la iglesia ha habido tantas interpretaciones diferentes de las doctrinas Bíblicas por parte de las distintas denominaciones. Por ejemplo, los Bautistas están en desacuerdo con los Luteranos con respecto a muchas enseñanzas bíblicas, y así mismo, los Luteranos con los Presbiterianos, los Presbiterianos con los Bautistas, etc.

      Sabemos que la Biblia es verdadera y digna de confianza en cuanto a todas y cada una de las doctrinas Bíblicas, y por lo tanto, puede haber solamente una respuesta verdadera. De modo que si denominaciones diferentes sostenían diversos puntos de vista en cuanto a una doctrina en particular, a lo sumo solamente una de estas denominaciones estaba diciendo la verdad, y todas las demás estaban predicando una mentira.

      Por otra parte, si estas denominaciones creían que la Biblia entera era la Palabra infalible de Dios, y que sus credos tenían que estar sujetos a la autoridad de la Biblia sola y en su totalidad, entonces podría lógicamente esperarse que al final, cada una de las denominaciones enseñara cada doctrina del mismo modo que lo hacían las demás..

      Además, ha habido grandes segmentos de las iglesias, como los Católico-romanos, los Mormones, los Adventistas del Séptimo Día, y las iglesias Carismáticas de nuestra época que declaran abiertamente que las doctrinas de su iglesia son producto de la Biblia y además de revelaciones posteriores procedentes de Dios, mensajes que fueron dados después que la Biblia estuvo concluida.

      En consecuencia, por su propia declaración, ellos poseen una autoridad para articular y determinar la interpretación de la Biblia que difiere de la autoridad de Dios, la cual es la Biblia sola y en su totalidad (Apocalipsis 22:18-19). Debemos entender de manera absoluta que nunca se le hecho ninguna adición a la Biblia después que ésta fue terminada hace 1,900 años.

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      Como ya indicamos antes, Dios previó y profetizó que por todas las razones mencionadas anteriormente, la profecía sucedería como El declaró: “...No aumentaste la alegría...en la siega” (Isaías 9:3). Aunque Israel, es decir, todas las iglesias locales en todo el mundo, fuere como la arena del mar, solamente un remanente será salvo (Romanos 9:27).

Habría un Final de la Era de la Iglesia

      Dios profetizó que la era de la iglesia habría de llegar a su final y que después de eso, Dios completaría la cosecha de Sus elegidos, los cuales fueron escogidos por Dios para llegar a ser salvos (Efesios 1:3-6), anunciando el Evangelio a individuos que estuvieran fuera de toda autoridad eclesiástica.

      Cuando escudriñamos la Biblia, nos damos cuenta de que ésta enseña que habría una tribulación final, a la cual se le llama en Mateo 24:21 “la gran tribulación”. Leemos allí:

 

Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

 

      Significativamente, estamos viviendo en un momento histórico que nos permite mirar hacia atrás a través de los casi 2,000 años de historia que han transcurrido después que la Biblia estuviera terminada. Como aprendimos anteriormente en este estudio, la información histórica disponible procedente de fuentes no bíblicas con respecto a la historia de las iglesias nos enseña que la era de la iglesia fue tan infructuosa como la Biblia predijo que sería.

      Pero eso nos lleva a una pregunta muy importante. Los estudiosos de la Biblia siempre han interpretado que finalmente, este mundo tendría una conclusión, y que en ese momento, los que no son salvos recibirían el castigo total de la ira de Dios, y los salvos estarían eternamente seguros con Cristo en los nuevos cielos y en la nueva tierra. Además, se ha creído comúnmente que el fin del mundo llegará cuando Cristo venga como ladrón en la noche. Es decir, se entendía que no podemos saber con precisión alguna cuando ocurrirá el fin. A pesar de eso, en diversas épocas de la historia, cuando la persecución severa de los cristianos llegó a ser particularmente notoria en algunas partes del mundo, hubo quienes se atrevieron a especular que conocían el año del regreso de Cristo. Por supuesto, en todos los casos resultaron estar equivocados por cuanto ellos no basaron sus conclusiones en un cuidadoso análisis de todo lo que la Biblia tiene que decir acerca del regreso de Cristo.

      En efecto, durante toda la era de la iglesia parece ser que la interpretación habitual de las iglesias era que las iglesias continuarían hasta

Capítulo 2. La Biblia Da la Cronología de la Historia
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el fin del tiempo, y que repentinamente este mundo llegaría a su fin cuando Cristo viniera como ladrón en la noche.

      Una variante importante de este concepto cobró popularidad durante el siglo pasado cuando en algunas iglesias, especialmente en las Bautistas, comenzó a enseñarse la así llamada doctrina pre-milenial. Esa doctrina afirmaba que Cristo vendría como ladrón en la noche y arrebataría a la iglesia, es decir, se llevaría a toda la gente de las iglesias al cielo. Al mismo tiempo o un poco antes de eso, habría un período de siete años de gran tribulación. Inmediatamente después de este período de siete años, Cristo regresaría físicamente a esta tierra para reinar 1,000 años desde la ciudad literal y real de Jerusalén. Después de este período de 1,000 años vendría el fin del mundo. Esta enseñanza, que es totalmente errónea, es posible porque hay muchos capítulos, especialmente en el libro de Apocalipsis, que obviamente hablan del fin del mundo, pero que son extremadamente difíciles de entender. Es solamente en nuestros días que estamos comenzando a entender claramente estas referencias bíblicas del fin del tiempo.


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