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El Trigo y la Cizaña
Capítulo 7
El Pecado Voluntario
En Hebreos 10 hay versículos que son tan similares y tan misteriosos como los versículos que hemos estado examinando en Hebreos 6. Hebreos 10:26 advierte lo siguiente:
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Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. |
Este versículo habla de pecados voluntarios siendo cometidos, para los cuales no puede haber perdón.
Pero todo pecado es voluntario. Cuando David cometió fornicación con Betsabé, fue pecado voluntario. Ciertamente él no perdió su salvación. ¿Cómo puede ser entonces que ese pecado voluntario coloque a una persona en una posición tal que “ya no queda más sacrificio por los pecados”, es decir, debido a ese pecado voluntario, no hay ninguna posibilidad de perdón?
Los escribas de Marcos 3 voluntariamente acusaron a Jesús de estar bajo la autoridad de Satanás y no del Espíritu Santo. En ese contexto tan estrecho, ellos blasfemaron contra el Espíritu Santo y por ese pecado, Jesús dijo que no hay perdón. Ese es el único pecado del cual hemos estado conscientes de que llevaba tal advertencia.
Sin embargo, Hebreos 10:26 se refiere al pecado voluntario que coloca al pecador en una posición de ninguna posibilidad de perdón. ¿Está este también refiriéndose a la blasfemia contra el Espíritu Santo? El contexto no parece indicar ese pecado. ¿Pero qué pecado puede estarse enfocando?
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Se aplican solamente a individuos en las congregaciones locales al final de la era de la iglesia. |
La solución a estos versículos de Hebreos 10 es similar a la solución de los versículos difíciles que hemos estado examinando en Hebreos 6. Descubriremos que estos versículos no se aplican a la estación de la era de la iglesia. Se aplican solamente a individuos en las congregaciones locales al final de la era de la iglesia. Cuando entendemos esta aplicación, el pasaje entero cae dentro del enfoque preciso.
El Congregarnos
Comenzaremos el estudio de estos versículos examinando cuidadosamente Hebreos 10:24-25. Allí leemos:
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Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. |
Inmediatamente, tenemos que tomar nota del hecho de que Dios nos está dando una pista del tiempo. El versículo 25 declara: “cuanto veis que aquel día se acerca”. Hace bastante aprendimos que las frases Bíblicas tales como “el día” y “aquel día” generalmente apuntan hacia el Día del Juicio. Sabemos que el Día del Juicio está en consideración en este versículo porque cuando leemos un poco más adelante, descubrimos que Dios declara en Hebreos 10, versículos 30 y 31:
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... Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! |
Ya que el Día del Juicio sigue casi inmediatamente después del final de la era de la iglesia, podemos estar seguros de que este pasaje está hablando del final de la era de la iglesia. Al examinar con más detenimiento estos versículos, esta verdad será cada vez más evidente.
Volviendo a Hebreos 10, versículos 24 y 25, leemos un comentario muy curioso. El versículo 25 declara:
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“...no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre...”. |
Este en realidad es un lenguaje curioso. Uno pensaría que sería más lógico decir: “no dejando la reunión de la congregación” o “no dejando la reunión de la iglesia”. ¿Por qué Dios usa el extraño lenguaje “de congregarnos” ? Como ya hemos notado, Dios está enfocando el tiempo cuando el Día del Juicio está muy cercano. Entendemos esto por medio de la frase “tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.
Otra curiosidad es el uso de la palabra Griega “episinagogan” la cual es traducida “reunión”. Esta palabra Griega se usa tan sólo en otra ocasión en la Biblia. Esa cita es II Tesalonicenses 2:1, donde leemos:
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Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos. |
La frase “reunión” en este versículo se traduce de la misma palabra Griega “episinagogan”. Cuando examinamos el contexto de II Tesalonicenses 2:1, sabemos quién se está congregando o reuniendo. Este pasaje está hablando de aquellos individuos que se están reuniendo para encontrarse con el Señor en su venida. Las únicas personas que están listas para encontrarse con Cristo en su venida son los creyentes verdaderos. Las iglesias no estarán listas para encontrarse con Cristo. Congregaciones completas no están listas para encontrarse con Cristo. Aun si Cristo viniera antes de que la era de la iglesia concluyera, tan sólo un remanente de la congregación habría estado listo para encontrarle.
El punto que Dios quiere significar aquí es, que la palabra Griega “episinagogan”, enfatiza la reunión de individuos. No está considerando de ninguna manera a un cuerpo de personas que son todas miembros de una congregación local.
Esto concuerda con el uso de la misma palabra Griega, “episinagogan”, que encontramos en Hebreos 10:25, donde Dios enfatiza que se tiene en mente a individuos como se indica por el uso de “nos” en congregarnos. De esta manera, un cuerpo de personas, como una congregación local, no puede estarse considerando en Hebreos 10:25, de la misma manera que no podría estarse considerando una congregación local en II Tesalonicenses 2:1.
Podríamos recordar que Jesús señala hacia la individualidad de quienes son arrebatados. En Lucas 17:34-37, Dios recalca vez tras vez que, “el uno será tomado, y el otro dejado”. Así, vemos que el enfoque de Hebreos 10:25 no sobre una congregación. Es sobre individuos.
En el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”, aprendimos de la Biblia que la estación de la cosecha final vino después de que la era de la iglesia estaba terminada. Es la estación cuando la tarea de recoger la cosecha ha sido asignada a individuos y no a congregaciones locales. El congregarnos juntos como individuos significa que no hay membresía y no hay líderes espirituales ejerciendo gobierno espiritual sobre nosotros. No se requieren acciones externas, por ejemplo, el bautismo en agua, confesiones de fe, participación en servicios de comunión, membresía en la iglesia, promesas de sostener las doctrinas de una congregación local. Es simplemente la reunión de individuos para exhortarse los unos a los otros (la palabra “exhortar” sería mejor traducida “consolar”).
El número de personas congregándose puede ser tan mínimo como un tan solo individuo que está en compañerismo con Dios. Leemos en I de Juan 1:3:
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Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. |
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Como hemos aprendido, una palabra clave es “nos” |
Pudiera ser que cierto número de personas de la misma opinión se congregarán. Como hemos aprendido, una palabra clave es “nos”. El enfoque está sobre los individuos, no sobre un cuerpo de personas, como había estado en sumo grado a través de toda la era de la iglesia.
Pero cómo se relaciona esto con el versículo siguiente, Hebreos 10:26, el cual declara:
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Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. |
¿Cuál podría ser el significado de pecado voluntario? Como aprendimos anteriormente, todo pecado es voluntario. Sin duda sabemos que Jesús vino a salvar a pecadores voluntarios. Ciertamente El no vino para salvar a gente “buena”. Sino que estos versículos están hablando de alguien que ha cometido pecado voluntario para el cual no hay perdón. ¿Cómo puede ser esto? Ya mencionamos que las blasfemia contra el Espíritu Santo es pecado imperdonable. Pero hasta donde sabemos, ese pecado fue cometido solamente por los escribas que querían que Jesús fuera muerto, y de ninguna manera está en consideración en estos versículos de Hebreos 10. Tiene que haber otra respuesta.
El Pecado Voluntario de Rehusar Salir de la Iglesia Local
Efectivamente, la hay. Debemos recordar el triste hecho de que al final de la era de la iglesia, en todo el mundo, el Espíritu Santo abandonó las congregaciones. Dios ha abandonado las iglesias y Satanás ahora gobierna en ellas. Sin embargo, al mismo tiempo, Dios ordena a los verdaderos creyentes que huyan de las iglesias, si es que no han sido echados. Tienen que salir de las iglesias, las cuales se han convertido en una Babilonia espiritual, porque ellas son gobernadas por Satanás quien está simbolizado por el rey de Babilonia.
Entonces se puede hacer esta pregunta: Si un individuo desobedece voluntariamente la orden de abandonar la congregación local, y continúa siendo parte de esa congregación, ¿Puede él hallar o esperar algún perdón de Dios? La respuesta triste y terrible tiene que ser, absolutamente no.
La razón por qué no puede haber perdón es que Dios ya no está presente en esa congregación para perdonar. La misericordia de Dios ya no
puede hallarse en esa congregación. Ahora Dios está mostrando misericordia solamente a individuos fuera de la congregación local.
Hebreos 10:26 indica que estos individuos han recibido el conocimiento de la verdad. Es decir, ellos poseen una Biblia y saben que es la Palabra de Dios. Ellos han aprendido muchas enseñanzas de la Biblia. Ellos tienen conocimiento, pero ese conocimiento no ha producido obediencia. Conocen muchas verdades Bíblicas pero nuncan han llegado a ser salvos. Desafortunadamente para ellos, Dios ya ha terminado con esa congregación y El ya no está presente dentro de ella para salvar.
Esto concuerda con la frase “ya no queda más sacrificio por los pecados” en el versículo 26. De esta manera, si un individuo desobedece voluntariamente el mandato de abandonar la congregación local, él ya no está en un ambiente donde la salvación y el perdón son posibles.
Obviamente, la alternativa de la salvación es el juicio de Dios. Esto está claramente enfatizado por los siguientes versículos de Hebreos 10, versículos 27 y 28, donde Dios dice:
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Sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. |
Estos versículos deberían asustar a los miembros hasta lo más profundo de su ser. Estos versículos no están hablando de los malos que están allí afuera en el mundo. Están hablando de hombres y mujeres y niños, pastores y ancianos, y diáconos y profesores de seminario respetables, decentes, morales y aparentemente piadosos, que voluntariamente desobedecen el mandato de Dios de dejar la iglesia local.
El Mecanismo de Dios para Separar el Trigo de la Cizaña
Como ya aprendimos anteriormente, este mandato es el mecanismo mediante el cual Dios, en el momento actual, está separando el trigo de la cizaña. En estos versículos, Dios enfatiza que no existe posición intermedia. Si desobedecemos voluntariamente el mandato de salir de la iglesia, somos dejados sin misericordia. Somos dejados con la certeza de la condenación eterna.
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Estar en un lugar donde no existe ninguna posibilidad de la misericordia de Dios tiene que ser increiblemente terrible. |
¡Sin misericordia! ¡Qué terrible! Dios es un Dios misericordioso. Estar en un lugar donde no existe ninguna posibilidad de la misericordia de Dios tiene que ser increiblemente terrible. Aun en las situaciones más malignas en el mundo, existe la posibilidad de la misericordia de Dios. Pero dentro de cualquier congregación local, sin importar cuán santos y puros los miembros piensan que son, ya no existe ninguna posibilidad de misericordia. ¡Qué espantoso!
Las excusas que pueden darse para justificar la permanencia en la iglesia no nos ayudarán de ninguna manera. Uno puede argumentar, diciendo: “¿Cómo sé que ha llegado el tiempo para irme?” o, “¿Cómo puedo estar seguro que todas las iglesias locales han sido incluidas en el juicio de Dios?” o, “¿Qué acaso no tenemos todavía un pastor muy piadoso y calificado que predica fielmente la Palabra?”, etcétera. Pero nada de eso ayudará a la situación. Dios ya no será misericordioso con aquellos que voluntariamente desobedecen la orden de salir.
Hebreos 10, versículo 29, enfatiza más la enorme seriedad de desobedecer voluntariamente el mandato de Dios. Allí leemos:
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¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? |
Tres explicaciones espantosas de la enormidad de este pecado son declaradas en lo siguiente (de Hebreos 10:29).
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1 |
“el que pisoteare al Hijo de Dios”.
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2 |
“y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado”.
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3 |
“e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”.
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Hemos aprendido que el pecado voluntario es el pecado de desobedecer el mandato de Dios de salir de la iglesia. ¿Cómo puede hacer Dios estas acusaciones terribles por causa de un pecado voluntario? El puede hacerlo así porque la desobediencia a este mandato es como la punta de un témpano. Esta desobediencia revela el triste hecho de que este individuo no ha llegado a ser salvo. El ha sido santificado o puesto aparte en el mismo sentido como el cónyuge que no es salvo es santificado por el cónyuge salvo (I Corintios 7:14). El ha sido miembro de la institución divina llamada iglesia, de modo que ha sido puesto aparte del mundo en el sentido de que él pudo oir el Evangelio y estar en la compañía de los de la iglesia, que incluían a los creyentes verdaderos. El ha disfrutado muchas de las bendiciones de
Dios a causa de su asociación con la iglesia. Sin embargo, su desobediencia voluntaria de este mandato demuestra su rebelión contra Dios. El está despreciando el Evangelio verdadero y realmente pretendiendo ser más sabio que Dios.
La frase, “pisoteare al Hijo de Dios”, es una expresión de victoria. Por su desobediencia al mandato de Dios de dejar la congregación, realmente, ellos están insistiendo que han vencido. Por su evangelio “manufacturado por ellos mismos”, han logrado una salvación de una manera que les es agradable. Creen que su congregación local ha triunfado y está totalmente segura hasta el último día. Realmente, están diciendo: “¿Quién necesita realmente la Biblia cuando tenemos estas doctrinas y prácticas tan excelentes que enseña nuestra iglesia?”.
Además, ¿recuerda las palabras de Mateo 5:13? Dios dice allí:
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Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. |
Así que pisotear al Hijo de Dios significa considerar a Cristo como que no sirve para nada o despreciable. ¡Qué terrible acusación!
La frase “la sangre del pacto” se refiere al Señor Jesucristo, quien es la misma esencia del pacto (la ley) de Dios. Pero estos miembros de iglesia están declarando, realmente, que Cristo y su pacto de gracia son inmundos. Ellos tienen su propia clase de evangelio, e insisten que Dios está equivocado al decirle a la gente que dejen sus iglesias. Insisten en que esto es un acto pecaminoso, y por lo tanto, si Dios lo ordena, El es inmundo; El es culpable de pecado.
Finalmente, por la frase “e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”, Dios declara que ellos desean lastimar, reprochar, traer vergüenza al Espíritu Santo de Dios, quien por Su gracia ha traído la salvación. Todas las declaraciones del versículo 29 enfatizan la rebelión arrogante de quienes no tiemblan delante de la Palabra de Dios.
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Realmente, el mandato de salir de la congregación local pone a prueba a todos y a cada uno de los individuos en esa congregación. |
Realmente, el mandato de salir de la congregación local pone a prueba a todos y a cada uno de los individuos en esa congregación. En esta prueba, Dios está revelando a todos aquellos que nunca se rindieron a Dios. Ellos nunca han tenido un corazón quebrantado y contrito. Son miembros declarados de esa iglesia porque confían en el pastor o en las declaraciones
de fe de la iglesia. Sin embargo, en realidad, desprecian el Evangelio, y están en total rebelión contra el Evangelio verdadero. Y ahora están en un ambiente donde no hay ninguna posibilidad de salvación. Ellos son la cizaña siendo atada en preparación para ser quemada.
¡Cuán severas son estas declaraciones! Pero esto es lo que Dios nos enseña. Estas son advertencias de Dios, por consiguiente, tenemos que escucharlas muy cuidadosamente.
Dios Juzgará a Su Pueblo
La frase registrada en Hebreos 10:30, “El Señor juzgará a su pueblo”, puede ser entendida ahora. Generalmente, podríamos leer esto y preguntar: “¿Cómo es posible que Dios juzgará a su pueblo? ¿Que no son su pueblo aquellos que han llegado a ser salvos? Y ya que ellos han llegado a ser salvos, ¿No significa eso que nunca vendrán a Juicio?”.
Es totalmente cierto que “su pueblo” puede referirse a aquellos que han llegado a ser salvos. Pero el término “su pueblo” también puede referirse a aquellos que son miembros de una institución divina que representa exteriormente al reino de Dios aunque ellos mismos todavía no son salvos. La nación del Antiguo Testamento, Israel, fue el pueblo de Dios. Sin embargo, en cualquier momento de su historia, la mayoría de los individuos en esa nación quedaron sin salvación.
De la misma manera, todo miembro declarado de una congregación a través de toda la era de la iglesia era considerado como incluido entre el pueblo de Dios. Pero como hemos aprendido en este estudio, con toda probabilidad, la mayoría de ellos quedaron sin salvación. Por lo tanto, la advertencia solemne nos es dada de que el Señor juzgará a su pueblo.
Esto hace eco de las expresiones de versículos tales como Isaías 5:25, donde Dios dice:
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Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida. |
Esto hace eco del lenguaje de I Pedro 4:17:
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Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? |
Para asegurarnos de que entendemos correctamente la naturaleza terrible de este juicio de Dios, Hebreos capítulo 10 continúa en el versículo 31:
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¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! |
Este versículo lleva en sí todas las advertencias del enorme número de versículos Bíblicos que hablan de la ira de Dios. Si alguno desea saber del peligro en que se encuentra por su insistencia de permanecer en la congregación local, tendrá que leer cuidadosamente todos y cada uno de los versículos en la Biblia que hablan de la ira de Dios. Al hacerlo así, tendrá que recordar que en la rectitud perfecta de Dios, en Su perfecta justicia, en su perfecta fidelidad a la ley de Dios, en Su integridad perfecta, todas las profecías de la ira de Dios serán cumplidas.
“Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4).
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