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El Trigo y la Cizaña
Hay dos pasajes en el libro de Hebreos que muchos teólogos consideran ser los más difíciles en toda la Biblia. Vez tras vez, ellos han luchado con estos versículos e intentado descubrir exactamente lo que Dios está enseñando aquí. Los dos pasajes son Hebreos 6:4-9 y Hebreos 10:26-31. Si bien es cierto que estos versículos han sido extremadamente difíciles de entender, ahora ya sabemos por qué. Descubriremos que estos versículos se aplican solamente al tiempo del final de la era de la iglesia, el mismísimo tiempo en el que estamos viviendo.
La clave para entender estos versículos es la frase del versículo 6, “renovados otra vez para arrepentimiento”. Esta frase nos garantiza que estos versículos no pueden estar hablando de individuos. La razón para esto es que la palabra “renovar” significa haber llegado a ser salvo (Tito 3:5,
Romanos 12:2). Un individuo no puede ser renovado (es decir, salvado), otra vez (o, por segunda vez) para arrepentimiento. Cuando él ha llegado a ser salvo, se le ha dado vida eterna. Por consiguiente, él no puede caerse de esa posición. Habiendo llegado a ser salvo, nunca, nunca puede apartarse. La idea de que alguien pueda abandonar la fe después de ser salvo no concuerda con todo lo que la Biblia enseña acerca de la naturaleza de la salvación.
Estas son palabras magníficas de recomendación concerniente a la iglesia en Éfeso. Sin embargo, la Biblia continúa diciendo algo en cuando a apartarse y ser renovados para arrepentimiento. Leemos en Apocalipsis 2, versículos 4 y 5:
Esto nos muestra claramente que esta iglesia se había apartado de su primer amor. Ese primer amor indica su obediencia inicial a los mandatos de Dios. Luego Dios le ordenó a esa iglesia que se arrepintiera y volviera a ese primer amor, es decir, esa iglesia tenía que ser más obediente a los mandamientos de Dios. La congregación fue advertida de que, a menos que se arrepintieran e hicieran otra vez sus primeras obras, Dios quitaría su candelero. Es decir, ellos se convertirían en una iglesia muerta si no comenzaban a obedecer las leyes de Dios más fielmente.
apartado. Dios dice que esta apostasía no puede ser seguida por una renovación para arrepentimiento, sino que esa idea parece contradecir la amonestación de Apocalipsis 2 a la iglesia de Éfeso. A ellos se les dijo que se arrepintieran y entonces Dios estaría con ellos otra vez. Sabemos que la Biblia no puede contradecirse a sí misma. Entonces, ¿cómo podemos entender esta contradicción aparente?
Este versículo enseña que aquellos que verdaderamente han sido salvos obedecerán a Cristo. Ellos, por supuesto, han recibido una nueva alma resucitada en la cual solamente quieren hacer la voluntad de Dios. Sin embargo, al continuar en Hebreos 5, encontramos que Dios comienza a desarrollar el concepto de que hay quienes no están obedeciendo a Dios. Esta clase de pensamiento es puesto de manifiesto particularmente en Hebreos 5:11, donde leemos:
Este lenguaje señala a aquellos que tienen dificultad en oír. Inmediatamente, pensamos en dos citas que se relacionan a la dificultad de oír. Obviamente, esto está hablando de oír el Evangelio. La primera cita es Amós 8:11. Allí leemos:
También pensamos en Jeremías 5:21, donde leemos:
Junto con Jeremías 5:21, recordamos las palabras de Dios a los Judíos que discutían acerca de las verdades que Pablo les estaba entregando. Leemos en Hechos 28, versículos 26 y 27:
Note el uso de la frase “oyeron pesadamente” en este pasaje.
Estas tres citas en su totalidad hablan de la condición que existe en las congregaciones locales al final de la era de la iglesia. En este momento, ya no hay ninguna esperanza de que Dios lleve a alguna iglesia a una posición de reconciliación con Dios. Por lo tanto, podemos estar bien seguros de que estos versículos de Hebreos 5 y 6 están identificados con el final de la era de la iglesia. Para probar esto y para obtener la verdad de estos versículos, deberíamos examinar cada uno en detalle. Hebreos 5:9 coloca el escenario para lo que sigue. La frase “todos los que le obedecen” implica que hay quienes no le obedecen, y esas personas e iglesias desobedientes están bajo la ira de Dios. Hemos aprendido en nuestro estudio del trigo y la cizaña que finalmente viene un tiempo cuando la cizaña será atada en preparación para ser quemada (Día del Juicio). Una manera mayor como la cizaña es atada es que las iglesias ya no tienen la habilidad de entender la verdad Bíblica. Dios desarrolla este pensamiento en los versículos a continuación de Hebreos 5:11. Leemos en Hebreos 5:12-14:
Estos versículo enfatizan la verdad de que, si somos creyentes verdaderos, nuestra comprensión de la Biblia debería aumentar consistentemente. Una de las tareas principales dada a la iglesia fue el ministerio de la Palabra (Hechos 6:4). Para ministrar adecuadamente la Palabra, es decir, para enseñar la Palabra de Dios en una manera que glorifique a Dios, los líderes de la iglesia deberían estar aumentando constantemente su comprensión de la Biblia. Sin embargo, en este versículo, Dios está hablando de una condición en la cual no hay aumento en la comprensión de la Biblia. Los primeros principios de la verdad sobre la cual estaba fundada la iglesia permanecen estáticos. No hay conciencia de que la Biblia está llena de pepitas de oro de la verdad, esperando ser descubiertas en el tiempo propio de Dios. De esta manera, las confesiones, las declaraciones de fe, la teología sistemática a la cual se suscribe la iglesia, realmente se convierten en los límites de la verdad teológica que la iglesia local sostiene. No hay intentos para afinar más estas primeras doctrinas a fin de asegurarse de que las tales sean tan Bíblicas como sea posible.
En estos versículos de Hebreos 5, Dios asemeja esta situación a aquellos que nunca pasan del estado infantil. En I Pedro 2:2, Dios se refiere a los nuevos creyentes como a niños recién nacidos que desean la leche de la Palabra. Pero nadie debería quedarse niño. Y si sucede, significa que hay algo terriblemente malo con ese niño. Sin embargo, en Hebreos 5:12, Dios indica que el conocimiento de la iglesia de estas primeras doctrinas importantes es tan poco sólido, tan incompleto, que los maestros en la iglesia son incapaces de continuar adecuadamente creciendo como maestros de estas cosas. Al contrario, son como bebés que todavía necesitan maestros que les enseñen estas doctrinas. Dios espera que los creyentes verdaderos crezcan en la gracia (II Pedro 3:18). Igualmente, la congregación local, bajo el cuidado espiritual del pastor y los ancianos, debería crecer en su conocimiento de las enseñanzas de la Biblia. A medida que ellos crecen en conocimiento, tendrían que volverse cada vez más sensibles a lo que es doctrina correcta y lo que es
doctrina equivocada. De esta manera, su habilidad de afinar bien las doctrinas de la iglesia debería aumentar. Deberían de ser capaces de discernir el bien y el mal, como indica Hebreos 5:14. Ellos deberían ser cada vez más sensibles en rechazar las doctrinas y prácticas que han sido introducidas, o que pueden ser introducidas dentro de la congregación, que son contrarias a las enseñanzas de la Biblia. En otras palabras, a medida que la iglesia local madura, esta debería ser más y más fiel a la Biblia aunque esto pueda significar el rechazo o la modificación de algunas de las enseñanzas que los padres de la iglesia o la denominación sostenían.
En estos dos versículos, Dios expone los primeros principios fundamentales de la verdad Bíblica. Estas seis doctrinas deberían haber sido entendidas a través de toda la era de la iglesia. En realidad, ellas son la matríz en la cual las confesiones de la iglesia y la teología sistemática denominacional existen. Estas seis doctrinas son realmente la fundación del Evangelio.
Sin embargo, en estos versículos, Dios instruye a la iglesia de seguir hacia la perfección. Es decir, siempre debería de haber existido un deseo ardiente de entender más de la Biblia. En cualquier momento durante la era de la iglesia, un estudiante de la Biblia sabía que existían muchos versículos en la Biblia que él no podía entender. Ahora, muy humildemente, él reconoce que Dios tiene su propio horario para revelar la verdad de la Biblia. De vez en cuando, mientras compara Escritura con Escritura, siempre orando que el Espíritu Santo le guíe a la verdad, él entiende algunos de los versículos un poquito más claramente. Por cierto, leemos acerca de esto en Isaías 28:9-10:
Estos versículos en Isaías 28 enfatizan la misma verdad que leemos en Hebreos 5 y 6. Cuando comenzamos a entender la Palabra de Dios, somos como pequeños bebés que comenzamos con leche. Luego, somos destetados de la leche y avanzamos hacia el alimento más sólido. Pero el proceso es poco a poco, mandamiento (ley) por mandamiento (ley), un poquito allí, otro poquito allá. En Isaías 28:9-10, Dios usa el crecimiento de un bebé como ejemplo del crecimiento en el conocimiento de la verdad espiritual. El bebé no camina o corre instantáneamente. No tiene un vocabulario completo instantáneamente. No entiende inmediatamente los modales apropiados, ni puede comer la misma clase de alimentos que sus padres comen. Más bien, poco a poco, él progresa de bebé indefenso a adulto fuerte e independiente. El llega allí poco a poco durante un lapso de muchos años.
deberían tener la capacidad de revisar el trabajo de los traductores a fin de descubrir errores en la traducción.
Ya que, presumiblemente, todos los pastores de las varias denominaciones son individuos salvos, habitados por el Espíritu Santo, uno pensaría que a través de los años, las diferencias denominacionales deberían haber desaparecido poco a poco. La Biblia enseña que hay un Señor, una fe, y un bautismo (Efesios 4:4-6). Esta debería ser la meta de la iglesia al esforzarse en obedecer la orden de Hebreos 6:1-2 de ir hacia la perfección. Realmente, Dios está diciendo que nunca debemos de cesar en nuestro esfuerzo de aprender más de la Biblia. Así, las diferencias denominacionales en entender el bautismo, la naturaleza de la salvación, y el Día del Juicio deberían de desaparecer gradualmente. Las diferencias en la interpretación de varios versículos que se relacionan con estas doctrinas deberían de haber desaparecido hace mucho. Sabemos que la Biblia puede enseñar solamente una verdad. La realidad es que esto no está sucediendo. Las diversas denominaciones se sujetan a sus enseñanzas denominacionales tan rigurosamente como lo hicieron en cualquier momento de su historia. Si el acuerdo comienza a surgir entre dos denominaciones, ordinariamente será en favor de una posición doctrinal que es menos fiel a la Biblia. Esto se ve hoy, por ejemplo, en muchas iglesias Reformadas, cuando cada vez más las encontramos sirviendo a un evangelio de libre albedrío. También, como vemos en las iglesias Bautistas leales que previamente insistían en la versión King James de la Biblia en Inglés (o la Reina-Valera en Español), ahora han sucumbido a una versión inferior, la Nueva Versión Internacional. De esta manera, la advertencia de Hebreos 6:1-2 es muy oportuna. Sin embargo, en nuestros días, esta es una advertencia dramática y oportuna pues al continuar en Hebreos 6, nos daremos cuenta que la advertencia de estos versículos está señalando particularmente a nuestros días. Si Dios lo Permite Desarrollaremos más esta verdad mientras continuamos y examinamos los siguientes versículos. En Hebreos 6:3, leemos:
Debemos darnos cuenta de que cualquier verdad que recibamos de la Biblia, es finalmente la obra del Espíritu Santo de Dios trabajando en nuestras vidas. Todas las doctrinas sostenidas por cualquier iglesia o denominación fiel a la Biblia fueron dadas a los creyentes verdaderos dentro de esa denominación. Desafortunadamente, esa denominación también puede sostener doctrinas que no son leales a la Palabra de Dios. Estas últimas doctrinas son el resultado de hombres, tratando de llegar a la verdad sin el beneficio de la dirección del Espíritu Santo. Es posible que ellos sean creyentes verdaderos, o quizá no sean salvos. En ambos casos, ellos están tratando de hacer lo mejor para enseñar las verdades de la Biblia. Hebreos 6, versículo 3, indica que un aumento en la verdad solamente puede suceder si Dios lo permite; es decir, Dios tiene un horario para revelar la verdad.
Es el plan de Dios que ciertas verdades no serán entendidas sino hasta el tiempo cuando el mundo esté muy cercano al fin. Dios no violará sus propias declaraciones. Por eso, El no permitirá la comprensión de estos versículos hasta que ese tiempo haya llegado.
Desde luego, hay gran bendición para aquellos que ávidamente buscan un mayor entendimiento de los pasajes difíciles de la Biblia. Mientras buscan más verdad, también revisan constantemente las doctrinas que ellos y su denominación sostienen como verdad. De esta manera, corregirán
cualquier doctrina o idea que puedan tener. Obviamente, como ya hemos indicado, si este plan de Dios ha sido llevado a cabo rigurosa y vigorosamente por todas las denominaciones, entonces con el tiempo, las diferencias en la interpretación de los principios fundamentales establecidos en Hebreos 6:1-2 serían minimizados en gran manera.
Desafortunadamente, la comprensión de las verdades fundamentales de la Biblia es quitada cada vez más de aquellos que niegan que hay una comprensión mayor de la revelación de Dios, la Biblia. Como lo indica la parábola de los talentos (Mateo 25), aun lo que ellos tenían les es quitado. Además, cuando otra gente llega a más verdad, esos mismos teólogos no tienen la capacidad de criticar honorable y fielmente a estas nuevas verdades. Esto es así porque ellos mismos no están escudriñando la Biblia. Y, como lo indicamos antes, ellos pueden negar rotundamente la posibilidad de aprender estas nuevas verdades. Es decir, ellos niegan la posibilidad de la revelación progresiva.
Desafortunadamente, estos versículos de Hebreos capítulo 5 y 6 tienen cosas poco amables que decir acerca de esta situación. Un bebé debe crecer. Si no crece, él está en un gran problema. Igualmente, tiene que haber progreso espiritual al permitir Dios una comprensión más allá de las verdades fundamentales. Si no hay crecimiento, aquellos que están involucrados se encuentran en grave problema con Dios. Este grave problema es declarado en los versículos que siguen al versículo 3.
Estos versículos enfatizan que, debido a que las doctrinas fundamentales de Hebreos 6:1-2 han sido enseñadas en una iglesia, ha habido una gran bendición en esa congregación. Debemos recordar que a través de toda la era de la iglesia, el Espíritu Santo estaba activamente salvando a la gente en esas iglesias. Las verdades fundamentales mencionadas en los versículos 1 y 2 fueron enseñadas allí, así que había iluminación disponible para la congregación. Algunos individuos no fueron salvos cuando gustaron del don celestial y la buena Palabra de Dios.
Sin embargo, especialmente cerca del fin de la era de la iglesia, hay un alejamiento. Satanás ha podido sembrar estas iglesias con cizaña. Mucha de la cizaña son pastores y ancianos y diáconos. Esta es la razón por qué la iglesia no puede entender más allá de las doctrinas fundamentales. Esta cizaña no tiembla frente a la Biblia. Más bien, esta cizaña son “ministros de justicia” que creen que están sirviendo a Cristo, y sin embargo, sutilmente y cada vez más alejan de la verdad a su congregación. Luego, cuando el Espíritu Santo de Dios abandona a esa congregación - y Dios abandonó a todas las congregaciones al principio del tiempo de la Gran Tribulación - el alejamiento es completo. Es una iglesia muerta gobernada por Satanás.
Es Imposible Arrepentirse
Esta declaración hace eco de todo lo que hemos aprendido acerca del final de la era de la iglesia, en cuyo tiempo el juicio de Dios está sobre todas y cada una de las congregaciones locales. Este juicio está sobre ellas porque Dios ha terminado de usar a la institución de la iglesia para proclamar el Evangelio y también porque esta ha muerto espiritualmente, tanto que es imposible renovarla para arrepentimiento. Como congregación, ellas no pueden ser renovadas para arrepentimiento porque el Espíritu Santo de Dios ha abandonado a todas las iglesias locales: Dios ya no está presente en ninguna de estas congregaciones. La misericordia de Dios ya no se puede hallar en ninguna iglesia local. Esta es la razón por qué las congregaciones no pueden arrepentirse. Dios ha terminado con ellas y El las ha abandonado. Nunca jamás serán un instrumento en la mano de Dios para proclamar el Evangelio. Como aprendimos de la parábola del trigo y la cizaña, la única acción restante de Dios es atar la cizaña para quemarla.
Para entender esta frase, tenemos que mirar en retrospectiva hacia la época cuando Jesús fue crucificado. ¿Quiénes eran estos individuos que querían crucificar a Jesús?
Desde luego, estos líderes Judíos estaban totalmente conscientes de esta ley de Dios, la cual primeramente fue declarada en Deuteronomio 21:23. Por lo tanto, su deseo intenso no era solamente matar a Jesús sino también avergonzarlo públicamente tanto como fuera posible. ¿Pero cómo se relaciona este relato al final de la era de la iglesia? Hebreos 6:6 declara:
Ahora podemos entender lo que Dios está enseñando aquí. Aquellos que pertenecen a las iglesias que se han alejado, al tiempo cuando es imposible para ellas ser renovadas para arrepentimiento, son como los líderes Judíos que crucificaron a Cristo. Dios está dándonos una señal que marca la condición espiritual de aquellos que insisten en permanecer en las congregaciones locales después de que estas han caído. Recuerde, aprendimos que comenzando con el tiempo de la Gran Tribulación, todas las congregaciones locales han sido abandonadas por Dios y están bajo el gobierno de Satanás.
cosas desagradables que decir acerca de los líderes Judíos. Estas son declaraciones horribles, y Dios las ha colocado cuidadosamente en la Biblia para nuestra instrucción.
Este lenguaje se asemeja a Isaías 5, donde Dios habla de la era de la iglesia como una viña. Puede demostrarse que esa viña está apuntando hacia las congregaciones locales a través de toda la era de la iglesia. El lenguaje que trata del final de esa viña habla de cardos y espinos, tal como Hebreos 6:8 habla de cardos y espinos. Isaías 5, versículos 6 y 7, declara:
¡Qué terrible! Qué terrible que este es el final de las iglesias locales. El lenguaje de Hebreos 5:9 a Hebreos 6:8 es muy presagioso y negativo. Sin embargo, en los versículos que siguen, Dios vuelve a pensamientos más agradables. El continúa en Hebreos 6:9-10:
Los versículos anteriores se enfocan particularmente sobre el final de la era de la iglesia, pero esta cita es una exhortación normal acerca de la naturaleza de la salvación y la conducta de los creyentes verdaderos. De esta manera, aprendemos que estos versículos de Hebreos 5 y Hebreos 6 son una interjección dentro de la gran doctrina de la salvación expuesta en el libro de Hebreos.
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