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El Trigo y la Cizaña
Mientras los Hombres Dormían Hay otra declaración hecha en la parábola del trigo y la cizaña que tendremos que examinar muy cuidadosamente. Leemos en Mateo 13:25:
¿Qué significa “mientras dormían los hombres”? Obviamente, en este contexto, Dios está hablando acerca del desarrollo de la iglesia Nuevo Testamentaria, durante la cual Satanás de alguna manera fue capaz de sembrar la cizaña entre el trigo. Entonces, ¿cómo podemos entender la frase, “mientras dormían los hombres”?
En este pasaje, Dios está enseñando que si Dios no abre nuestros “ojos” a la revelación que ha sido colocada en la Biblia, entonces es como si el “libro” está “sellado” o es como si todavía estamos durmiendo.
Aquí otra vez, antes que el conocimiento le sea dado a Daniel, Dios usa la figura del mismo, estando en un sueño profundo.
En otras palabras, la idea del libro estando “sellado” significa que la verdad está escrita en la Biblia, pero hay un tiempo para que Dios revele a los lectores lo que El ha escrito. Dios tiene un horario para revelar los diversos aspectos de la verdad de la Biblia.
Por consiguiente, la idea de despertar de un sueño se usa frecuentemente en la Biblia con el fin de indicar que es tiempo para que el programa de Dios avance. Dios ha escrito cuidadosamente acerca de su programa entero en la Biblia, pero nosotros no tenemos la habilidad de saber lo que se enseña, hasta que llega el tiempo para Dios de despertarnos del sueño. Entonces nuestros ojos espirituales son abiertos, y podemos reconocer lo que es el plan de Dios.
De esta manera, vemos una verdad tremenda aquí, a saber, que a través de toda la era de la iglesia, Dios no reveló a las congregaciones locales la guerra enorme que estaba sucediendo entre Satanás y las congregaciones locales, o entre Satanás y Cristo, quien estaba representado en las congregaciones locales. A través de toda la era de la iglesia, Satanás
fue considerado un enemigo vencido. En tanto que tratábamos de ser tan fieles como fuera posible a la Palabra de Dios, nosotros creíamos que la congregación local no iba a ser seriamente turbada por Satanás. Los miembros declarados se consideraban como los verdaderos representantes del reino de Dios. Si ellos habían sido bautizados en agua, y hecho confesión de fe, y prometido obedecer las confesiones de la iglesia, y llevaban vidas moralmente decentes, creíamos que necesariamente habían llegado a ser salvos.
Sin embargo, ahora que nos encontramos precisamente cerca del fin, estamos despertando de nuestro sueño; es decir, Dios está abriendo nuestros ojos espirituales para enseñarnos algunas de las cosas que habían sido previamente selladas. Estamos encontrando una verdad gigantesca, la cual es, que a través de toda la era de la iglesia, Satanás estaba librando una guerra intensa dentro de las congregaciones. Tan intenso es su ataque que ya, al principio de todo, como aprendimos de Apocalipsis 2 y 3, Satanás estaba sembrando su cizaña en las iglesias. Y a causa de que él aparece como ángel de luz y sus ministros como ministros de justicia, fue capaz de ocupar la iglesia cada vez más a través de toda la era de la iglesia. Las iglesias no reconocieron claramente esto y estaban inadvertidas de los graves ataques de Satanás sobre las congregaciones locales. Yo no se de ningún teólogo del pasado que haya visto claramente esto. Ellos habían visto a Satanás como un enemigo. Desde luego, Martín Lutero vio a Satanás como un fiero enemigo que trajo persecución a los verdaderos cristianos. Sin embargo, ni él ni ninguno de los teólogos o maestros Bíblicos del pasado lo vieron de la manera como lo estamos viendo hoy. En realidad, si los teólogos hubieran visto la verdad del ataque de Satanás sobre la iglesia durante la era de la iglesia, esto podría fácilmente haber resultado en caos. Los líderes de iglesia, conscientes de que Satanás podría estarse infiltrando en su congregación local introduciendo líderes que fueran ministros de justicia (II Corintios 11:14-15), habrían estado sospechando de todos y cada uno de los pastores, de todos y cada uno de los ancianos, etcétera. Habría sido una “cacería de brujas” constante y progresiva. De esta manera, los siervos verdaderos de Dios (el trigo) habrían sido echados fuera de las iglesias junto con algunos que eran cizaña. Dios subraya esto por el lenguaje de Mateo 13:29:
Así que, el trigo y la cizaña tenían que permanecer hasta el final de la era de la iglesia. Estamos en el presente aprendiendo de esto, a medida que Dios abre nuestros ojos espirituales a estas verdades.
Por tanto, a través de toda la historia de la humanidad, los hombres se han identificado con cierta clase de actividad de adoración. En algunos casos, era una religión centrada en un ídolo de madera o piedra, como vemos en la religion Budista, o cualquier otra religión, tal como el Islam o el Taoismo, en la cual ellos pensaban que habían encontrado su solución; o podía haber sido una religión que se identificaba con la Biblia, tal como el Mormonismo o los Testigos de Jehová. Además, muchísimas personas se identificaban con la religión Cristiana, la cual conocíamos como las congregaciones locales que creen que la Biblia sola y en su totalidad es la Palabra de Dios.
La pregunta es, ¿Qué mueve a un individuo a llegar a ser parte de una religión particular? ¿Por qué escogió ser Budista, o Mormón, o Adventista del Séptimo Día o Bautista? Solamente el individuo puede contestar esa pregunta. Su educación, sus lazos familiares, su ambiente social, su propio entendimiento percibido del valor de esa religión particular, todo puede entrar dentro de su elección. Verdaderamente, en lo que respecta a la religión Cristiana, muchos se unieron a una congregación local porque fueron realmente salvos por el Señor Jesucristo. Por lo tanto, sabían que tenían que llegar a ser miembros de una congregación local que fuera tan fiel a la Biblia como fuese posible. Idealmente, estas eran las únicas personas que deberían haber llegado a ser miembros. Sin embargo, hay muchos individuos no salvos que, por una variedad de razones (incluyendo algunas de las antes mencionadas), tienen deseos de llegar a ser parte de la religión Cristiana, tal como muchos de sus contemporáneos muestran deseos de llegar a formar parte de la religión Mormona, la Ciencia Cristiana, o la religión Budista. En verdad, como parte integral de la religión Cristiana, el individuo llega a estar familiarizado con la Biblia y oye el Evangelio. Sin embargo, a menos que sea uno de los elegidos de Dios, él nunca llegará a ser salvo. No obstante, cuando él sigue las normas de la iglesia a la que se une, tal como ser bautizado en agua y hacer la confesión de fe, se le asegura que él es un miembro genuinamente salvo de esa iglesia local. Las normas del bautismo y de la confesión de fe, etcétera, están ciertamente de conformidad con la verdad Bíblica. Además, debemos considerar que a cada persona le han sido dadas ciertas habilidades por Dios. Vemos esto en el mundo secular. Una persona puede haber nacido con gran talento musical y otra con gran talento para llegar a ser un ingeniero. Por consiguiente, cada individuo tratará
frecuentemente de utilizar estos talentos para proveerse de la mayor ventaja a sí mismo. Del mismo modo, incluidos entre aquellos que se unen a una determinada religión, habrán aquellos que tienen un talento natural básico o deseo de ser líder en esa religión. El, por lo tanto, aspira a ser teólogo, o pastor, o sacerdote, o evangelista. Esta situación prevalece en toda religión del mundo. La misma situación ha prevalecido en las congregaciones locales que creen que la Biblia es la única Palabra de Dios. Los hombres y mujeres han entrado en estas iglesias y luego aspirado a tener posiciones importantes de liderazgo.
Igualmente, hay quienes desean entrar a la profesión de predicar o a la profesión de teología. Pero estos pastores y teólogos quizá no entienden que predicar y enseñar la Biblia no es una profesión en el sentido como se usa la palabra “profesión” en el mundo secular. El predicador debe ser un servidor muy humilde de Cristo, ministrando humildemente para las necesidades de la congregación. Debe ser un ejemplo sobresaliente de piedad y humildad para el rebaño, a medida que ministra la Palabra y ora por la congregación. Debemos recordar que Dios formó la institución de las iglesias locales como la representación externa del reino de Dios. Pero las iglesias locales pueden ser igualmente tan atractivas para la gente no salva, como lo son las religiones que obviamente no tienen relación con el reino de Dios.
Por lo tanto, podemos esperar plenamente que así como entra gente que no es salva a las falsas religiones, entre ellos habrán quienes ven una oportunidad en la iglesia para ejercer su talento de predicar o de liderazgo; así que esto sucederá igualmente en las iglesias locales las cuales nos preocupan.
Hemos aprendido que el trigo y la cizaña son prácticamente indistinguibles. Por lo tanto, los miembros de la iglesia no pueden saber que este hombre no es salvo. Además, él es un individuo decente y moral, con muchísimos talentos profesionales, que parecen hacerlo una gran ventaja para el trabajo de la iglesia. El puede ser encantador, inteligente, un erudito superior en Biblia, y un orador excelente. Pero sin él o la congregación darse cuenta, él es un emisario de Satanás porque todavía es un hombre no salvo. Aunque la iglesia esté gobernada por Dios, este individuo todavía está bajo la autoridad de Satanás porque no es salvo. Vemos ya esto en la iglesia de Pérgamo, en Apocalipsis 2:15, donde leemos que los Nicolaítas estaban muy activos. Sabemos que Satanás no puede apoderarse de la congregación porque Dios está reinando allí. Pero, él puede tener alguna autoridad. Por consiguiente, en relación con la iglesia de Pérgamo, Dios menciona a Satanás tomando su asiento. Es decir, Satanás, en cierto grado, está gobernando allí. Obviamente, está gobernando porque hay individuos no salvos viviendo bajo su autoridad que son sus emisarios. Eso a su vez, le da a Satanás algún poder de gobierno. Satanás se Marcha Mateo 13:25 nos dice que después de que su cizaña (hierba mala) es introducida dentro de la congregación, Satanás se retira. Es decir, se
marcha. Se marcha porque Dios está gobernando a esa congregación. Pero Satanás ha logrado mucho en esta guerra contra Cristo. El ha tenido éxito en introducir sus “ministros de justicia” dentro de esa congregación.
Pero si la mayor parte de los líderes no son salvos, será aun más difícil para ellos traer miembros que sean verdaderamente salvos. Ellos, en sí mismos, nunca han experimentado la salvación. Por lo tanto, las reglas básicas antes mencionadas llegan a ser los únicos criterios para la membresía. Virtudes tales como la humildad verdadera y un interés profundo por la verdad de la Biblia no son consideradas en la aceptación de los miembros de la iglesia.
¡Qué terrible lenguaje está registrado en estos versículos!
Ahora podemos ver cada vez más el plan de Satanás, cómo él, el adversario de Cristo, se opone a Cristo. Si Satanás puede llenar una congregación local con personas que parecen ser salvas pero que no lo son, entonces esa iglesia será un medio muy ineficaz para edificar el reino de Dios. Si Satanás puede colocar a personas que no son salvas (aunque ellas puedan creer que lo son), en posiciones de liderazgo espiritual de la iglesia, él puede neutralizar más efectivamente a esa iglesia como vehículo de Dios para alcanzar al mundo para Cristo. El Misterio de la Iniquidad Ya Está Obrando Ahora podemos entender II Tesalonicenses 2:7, que dice:
El asalto de Satanás sobre las iglesias locales, cuando él plantaba la cizaña en ellas a través de toda la era de la iglesia, no fue comprendido por los creyentes verdaderos, ni por nadie más. Era un misterio. En efecto, cualquier verdad de la Biblia permanece como un misterio hasta que Dios la revela. Hemos aprendido repetidamente que Dios tiene un horario definido para revelar la verdad. Cada verdad de la Biblia es revelada al pueblo de Dios según el horario de Dios. El misterio era el hecho de que no obstante Satanás estaba atado por un tiempo, representado por mil años (la duración total de la era de la iglesia), él podía y haría guerra sobre las iglesias, sembrando la cizaña en medio del trigo. Este fenómeno no fue entendido de ninguna manera por las iglesias. Esta actividad maligna e inicua estaba sucediendo justo bajo las narices de los líderes de iglesia, pero ellos apenas estaban conscientes de ello. II Tesalonicenses 2, versículo 7, declara que esto estaba sucediendo desde el mismo comienzo de la era de la iglesia. Era un misterio, y por lo tanto, no fue reconocido por los padres de la iglesia primitiva, ni por nadie en ningún momento durante la era de la iglesia.
Aquellos en la congregación que están bajo la autoridad de Satanás no son, de ninguna manera, sensibles a los mandatos de Dios. Ellos pueden estar tratando de seguir sinceramente los dictados de su denominación porque eso es lo que prometieron hacer cuando llegaron a ser miembros. Pero no tienen el impulso interno para revisar cuidadosamente lo que se les enseña al escudriñar la Biblia. Y cuando ellos oyen que en Family Radio se enseñan doctrinas, como por ejemplo, que el Día de Reposo del día séptimo fue una ley ceremonial, y que el bautismo en agua y la Cena del Señor fueron leyes ceremoniales, ellos no tienen deseo alguno de investigar estas cosas en la Biblia. Esto se debe a que, en su condición de personas no salvas, no tiemblan delante de la Palabra de Dios. Igualmente, cuando ellos oyen que hay quienes están enseñando que la era de la iglesia ha llegado a su fin y que los creyentes verdaderos deben abandonar su congregación local, su reacción puede oscilar desde la total indiferencia hasta la furia. En todo caso, no causará ninguna inquietud en sus almas porque ellos están todavía bajo la autoridad de Satanás. Sus almas están muertas espiritualmente de manera que no hay parte alguna en su personalidad que desee obedecer a uno y a todos los mandamientos de Dios. Sin embargo, los creyentes verdaderos en la congregación están cada vez más preocupados por los cambios que ven en su propia iglesia y en muchas otras denominaciones. Se preguntan cómo pudieron pasar estos cambios. Así que comienzan a escudriñar la Biblia buscando respuestas. En muchos casos, se sienten forzados dentro de sus almas a dejar su congregación, o pueden ser echados porque están haciendo muchas preguntas molestas. Esto está sucediendo a través de todo el mundo Cristiano. Desafortunadamente, la cizaña parece exceder vastamente al trigo; así que, ordinariamente, aquellos que están preocupados espiritualmente parecen ser un porcentaje muy pequeño del total. La Iglesia del Presente se Asemeja a Israel
Deberíamos estar sorprendidos y consternados al recibir esta desdichada información catastrófica. No obstante, a medida que estamos aprendiendo acerca de esto, debemos darnos cuenta que la situación en las iglesias locales de nuestros días es muy semejante a la que existía en Israel en los días de Jesús. Recuerde que por casi 1500 años, la nación de Israel había sido señalada por Dios para que fuera guarda de la Palabra de Dios. Ningún otro pueblo en el mundo estaba tan íntimamente asociado con Dios como lo estaba Israel. En efecto, Dios usó a hombres santos de Israel para escribir la Biblia según el Espíritu Santo los movía. Y el Señor Jesús, nuestro Mesías, vino de la nación de Israel.
En Juan 8:43-45, Jesús tuvo que decir estas palabras terribles a los Judíos:
Debemos recordar que los Fariseos eran los maestros Bíblicos en el templo y en la sinagoga. Los escribas eran los teólogos. Estos hombres eran los líderes espirituales de las congregaciones de Israel. Ellos, junto con un gran número de la congregación (la nación de Israel), parecían ser ciudadanos del reino de Dios muy santos, devotos, decentes, morales y justos. Judas, el que traicionó a Jesús, se parecía mucho a los otros apóstoles,
pero Jesús lo llamó diablo (Juan 6:70). No tenemos ninguna información de que los once apóstoles que eran verdaderamente salvos pensaran que Judas no lo era.
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