El Trigo y la Cizaña





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El Enemigo que la Sembró es el Diablo

    En Mateo 13:39, Jesús hace una declaración muy importante. El allí declara: “El enemigo que la sembró es el diablo”. Hasta aquí, hemos aprendido en nuestro estudio que el trigo (los miembros de iglesia que son cristianos verdaderos) y la cizaña (los miembros de iglesia que no han sido salvos), coexistieron a través de toda la era de la iglesia en las congregaciones locales. En esta declaración de Mateo 13:39, Dios revela que Satanás está definitivamente involucrado en las congregaciones locales. Esto lleva nuestra atención a esta pieza de información tan solemne e importante.
    Por lo tanto, es muy esencial que examinemos las declaraciones de la Biblia en cuanto a cómo Satanás ha estado involucrado en las iglesias a través de la era de la iglesia. A fin de entender esto, tenemos que volver atrás y mirar las declaraciones Bíblicas concernientes a este asunto totalmente importante.
    A veces tenemos la idea de que a raíz de la victoria de Cristo en la cruz, y a raíz de lo que leemos en Apocalipsis 20, ya Satanás, en gran manera, ha sido sacado de la guerra espiritual, la guerra que continúa entre Cristo y Satanás. Por eso, podemos adoptar rápidamente la idea de que a través de toda la era de la iglesia, las congregaciones locales existieron en una manera muy segura, y que ellas no tuvieron que preocuparse mucho acerca de la participación satánica. Sin embargo, cuando examinamos cuidadosamente las declaraciones Bíblicas concernientes a las actividades y las prerrogativas y oportunidades de Satanás a través de toda la era Nuevo Testamentaria, encontramos que es una historia muy diferente.

Satanás es Atado

    Primero, deseamos averigüar lo que Apocalipsis 20:2-3 está enseñando acerca del aprisionamiento de Satanás. Allí leemos:

 

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.


    Hemos leído esta cita muchísimas veces , pero probablemente no habíamos entendido lo que significa. ¿Qué significa que Satanás fue atado y más tarde suelto? Basado en lo que leemos en Hebreos 2:14, sabemos que

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cuando Cristo fue a la cruz, Satanás fue destruido en cierto sentido. Allí leemos:

 

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él (Cristo) también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.


    Y de Apocalipsis 13, sabemos que a Satanás se le propinó un golpe de muerte. Leemos en Apocalipsis 13:3, donde Dios habla acerca de Satanás:

 

Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.


    Y a causa de la victoria de Cristo en la cruz, podemos estar seguros de que Satanás fue arrojado del cielo. Leemos en Apocalipsis 12:9:

 

Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.


    Y anticipando la victoria de Cristo en la cruz, El dice en Lucas 10:18:

 

Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.


    Cuando examinamos estos versículos, concluimos muy correctamente de que, en el evento de la cruz, a Satanás se le dio un golpe mortal. Es decir, el hecho de que Cristo soportó la ira de Dios por nuestros pecados también garantizó que, en el fin del mundo, Satanás será arrojado dentro al infierno eterno. Hemos entendido esto muy correctamente. Por eso es que leemos en Apocalipsis 20:10:

 

Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.


Ya no Engañará Mas a las Naciones

    Sin embargo, leemos también algo muy interesante en Apocalipsis 20, lo cual debería ser analizado por partes dentro de nuestro pensamiento. Leemos en Apocalipsis 20:3:

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Y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.



    Aprendimos ya, en el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”, que el final de los mil años es el comienzo de la Gran Tribulación. Por lo tanto, la expresión “para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años”, parece implicar que ahora que estamos en el tiempo de la Gran Tribulación, el diablo de nuevo es capaz de engañar a las naciones. Esto es así porque los mil años, durante los cuales estuvo atado, finalizaron con el comienzo de la Gran Tribulación.
    Comencemos a revelar la verdad de la expresión: “para que no engañase más a las naciones”. Previo al tiempo de la cruz, sabemos que Cristo fue el predicador perfecto, y sin embargo, prácticamente nadie llegó a ser salvo. Cristo predicó por tres años y medio, y al final de ese tiempo, tan sólo unos cuantos parecían ser salvos o llegaron a ser salvos realmente durante Su ministerio. Hay plena evidencia de que, con la excepción de unos pocos, prácticamente nadie llegó a ser salvo.
    Hemos aprendido que mientras Cristo predicaba, y El fue el predicador perfecto, Satanás estaba allí para arrebatar esa Palabra a fin de que esta no echara raíz en el corazón de quienes la oyeron.
    Debemos recordar que se requieren dos cosas para que la Palabra de Dios traiga salvación a alguien. En primer lugar, la Palabra que es predicada o declarada debe ser la Palabra de Dios. Sabemos eso en base a Romanos 10, versículo 17, donde Dios dice:

 

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.


    En segundo lugar, la Palabra predicada debe ser aplicada por el Espíritu Santo a los corazones y vidas de quienes Dios está planeando salvar. Aprendimos de la parábola del sembrador, en Lucas 8, que Satanás puede impedir que la Palabra predicada produzca frutos espirituales. Jesús explica esto en Lucas 8:12:

 

Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.


    Así que, vemos muy claramente que, antes del tiempo de la cruz, esta es la manera como Satanás era totalmente exitoso en impedir la salvación. Cada vez que la Palabra de Dios era declarada, Satanás estaba allí para arrancarla, para que no echara raíz en los corazones de quienes la oyeron. El pudo, por lo tanto, engañar a las naciones, porque en el mundo entero, dondequiera que el Evangelio era predicado, esa habría sido la

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situación. Estamos asombrados, y sin embargo es una verdad que Dios nos dio, que cuando Jesús estaba predicando, eso es exactamente lo que estaba sucediendo. Estaba sucediendo en el templo, en las sinagogas, y junto a la playa. Esa es la razón por qué vemos muy pocos resultados, aunque Jesús fue el predicador perfecto.

Cada vez que la Palabra de Dios era declarada, Satanás estaba allí para arrancarla...

Satanás Atado y el Espíritu Santo Gobernando

    Ese aspecto particular de la actividad de Satanás fue detenido en el tiempo cuando Cristo fue a la cruz. A medida que la iglesia Nuevo Testamentaria estaba desarrollándose, Satanás fue atado en el sentido de que él no podría frustrar la Palabra de Dios arrancándola de los corazones de quienes Cristo tenía la intención de salvar. Cuando Cristo venció a Satanás al ir a la cruz, esa posibilidad llegó a su fin. En este sentido, a través de toda la era de la iglesia, Satanás estuvo atado.
    Más que eso, el Espíritu Santo había sido derramado. Así, comenzando en Pentecostés en el 33 A.C. y a través de toda la era de la iglesia Nuevo Testamentaria, Dios Espíritu Santo había estado en medio de toda congregación que reconocía a la Biblia como la Palabra de Dios. En estas iglesias, Dios aplicó Su Palabra a los corazones y vidas de los elegidos.
    Vemos literalmente esta verdad, en forma muy dramática, cuando miramos Pentecostés en el año 33 D.C. Pedro predicó un sermón y cerca de 3,000 personas fueron salvas. Obviamente Pedro, ni con mucho, era el predicador perfecto que fue Cristo; sin embargo, la realidad es que cerca de 3,000 llegaron a ser verdaderamente salvos ese día de Pentecostés. Esta es una evidencia dramática de la declaración de que Satanás fue atado para que no engañase más a las naciones y también el Espíritu Santo estaba activamente salvando almas. Estas son realidades que sabemos que son verdaderas y dignas de confianza.
    ¿Cómo entonces debemos entender la parábola del trigo y la cizaña, que enseña que a través de toda la era de la Iglesia, Satanás ha estado ocupado sembrando cizaña o malas hierbas? ¿Tiene la Biblia más que decir acerca de esto? En efecto, la Biblia tiene mucho que decir acerca de esto. Esta verdad está diseminada a través de todo el Nuevo Testamento.

Satanás está en Guerra contra Cristo

    En primer lugar, en Apocalipsis 12:17 donde Satanás es llamado una serpiente, leemos acerca del cuerpo de creyentes que es referido como

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una mujer que está en el desierto. Podemos estar seguros de que la mujer en el desierto representa a los creyentes a través de todo el tiempo del Nuevo Testamento. En esta cita, leemos una verdad muy importante. Apocalipsis 12:17, dice:

 

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.


    Partiendo de esta declaración nos damos cuenta de que la guerra continúa a través de toda la era del Nuevo Testamento. Esta es una verdad solemne. Satanás fue atado en el sentido de que él no puede frustrar el plan de Dios de salvar a cada uno de los elegidos cuando éstos se acercan para ser influenciados por el oír del Evangelio. Simultáneamente, Dios Espíritu Santo está ocupado aplicando la Palabra de Dios a los corazones de aquellos individuos que El planea salvar. Pero Satanás está todavía en guerra.
    Esto trae a la mente las palabras de Efesios 6. La mayoría de nosotros está bastante familiarizado con esta cita tan seria, pero en realidad no hemos entendido su tremenda importancia. Leemos en los versículos 11 y 12 de Efesios 6:

 

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.


    De nuevo aquí está la declaración de que hay guerra sucediendo. En este contexto particular, Dios indica la protección que podemos tener a fin de que Satanás no nos venza. El dice en Efesios 6, versículos 13-17:

 

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.


    El habla de nosotros teniendo “ceñidos vuestros lomos con la verdad”, y la verdad es Cristo mismo. El habla de nosotros, “vestidos

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con la coraza de justicia”, y “calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz”, y “toma(ndo) el escudo de la fe” y “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. La esencia de todas estas declaraciones es Jesucristo mismo. El es la armadura protectora que escuda a los verdaderos cristianos del asalto de Satanás quien continúa haciendo guerra en la congregación local. Satanás está allí tratando de poner lazo a aquellos que están presentes en la congregación local.

Satanás continúa llevando a cabo una venganza total y terrible contra el Señor Jesucristo

    Satanás continúa llevando a cabo una venganza total y terrible contra el Señor Jesucristo. Puesto que Cristo está en el cielo, Satanás no lo puede asaltar personalmente. Pero en las congregaciones locales, el cuerpo de Cristo vive, o vivía. Por consiguiente, es allí donde Satanás puede asaltar a Cristo.
    Hay muchos otros pasajes que nos advierten de que esta guerra está sucediendo. Leemos por ejemplo en Santiago 4:7:

 

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.


    Leemos en Efesios 4:27:

 

Ni deis lugar al diablo.


    Esto indica que el diablo está muy activo dentro de las iglesias. Leemos en II Corintios 11:3-4:

 

Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis.


    En estos versículos, Dios está advirtiendo que si alguno viene con una falsa doctrina o con un falso evangelio, tratando de seducir a aquellos que están dentro de la congregación a que crean estas doctrinas erróneas, ese es el medio por el cual Satanás vendrá a ponerles lazo.
    I Timoteo 3 habla de las calificaciones de un anciano en la congregación local, y Dios dice en el versículo 6:

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No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.


    Eso es un asunto muy pero muy serio. Significa que este nuevo anciano pudiera ser alguien que no es salvo, y si no es salvo, significa que él todavía está identificado con Satanás. Además, Dios enseña en I Juan 3:8:

 

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.


    En este contexto, Dios está enseñando que aquellos que cometen pecado incluyen a todos los no salvos. Ellos todavía son del diablo. Esto está enfatizado, por ejemplo, en I Timoteo 5:15, donde Dios otra vez advierte a los creyentes Nuevo Testamentarios:

 

Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás.


    Una vez más, a medida que continuamos estudiando esto, descubrimos que quienes siguen a Satanás o quienes están identificados con Satanás son todos los no salvos.
    En Hechos 26:16-18, Dios enfatizó que Satanás tiene autoridad sobre los no salvos. En este contexto, al enviar Dios a Pablo a llevar el Evange0lio al mundo, lo instruye:

 

Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad (autoridad) de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.


    En este pasaje tan importante, la frase “la potestad de Satanás”, indica la autoridad de Satanás. Aprendemos de este versículo que quienes no son salvos, quienes están todavía identificados con el dominio de Satanás, están bajo la autoridad de Satanás. Encontraremos que esta es una información muy importante al continuar con nuestro estudio.
    En II Corintios 11, Dios nos dice además cómo obra Satanás. ¿Acaso no sería bonito que Satanás se presentara a sí mismo como diablo, con traje rojo y cola de tenedor, para que supiéramos rápidamente que es Satanás? Pero Dios indica que Satanás es el padre de mentiras, y por lo tanto, nos atrevemos a decir que él es el maestro engañador. El es engañador en gran

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manera, y opera de manera muy fingida. Leemos en II Corintios 11:14:

 

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.


    Esto también es una declaración extremadamente importante pues nos muestra cómo opera Satanás. El no se acerca con la apariencia de una persona maligna, como lo hace, por ejemplo, en el mundo ajeno a la iglesia de la cultura de las drogas, en las zonas de prostitución (zonas rojas) de una ciudad, y en los corazones malignos de los paganos que no saben nada del Evangelio. ¡Oh, sí, Satanás trabaja dentro de la congregación local! El se acerca como ángel de luz, es decir, como un mensajero del Evangelio. Cristo es la luz del mundo, y Cristo es el mensajero de luz. Pero Satanás es el maestro falsificador, y se acerca como ángel de luz a fin de que los creyentes no puedan discernir que él es Satanás. El se parece muchísimo a Cristo.

Satanás puede neutralizarlos presentándoseles como un ángel de luz.

    Luego este pasaje describe cómo opera él en las congregaciones locales. Recuerde, por favor, que esto es lo que ha estado sucediendo a través de toda la era de la iglesia porque es parte de la guerra, o es la manera como Satanás pelea contra Cristo al procurar vencerlo. Satanás no puede frustrar al Evangelio en la salvación de los elegidos de Dios, pero puede tratar de neutralizar completamente a las congregaciones locales, las cuales son la representación externa del reino de Cristo. Satanás puede neutralizarlas viniendo a ellas como ángel de luz.

Cómo Pelea Satanás

    La pregunta es: ¿Cómo hace él esto? El es un ser espiritual. Pero Dios nos muestra cómo lo hace. La Biblia declara en el versículo 13 de II Corintios 11:

 

Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.


    En este versículo, Cristo está hablando de predicadores y ancianos y diáconos que parecen muy santos, muy decentes, muy morales, muchísimo como si ellos realmente amaran al Señor Jesucristo. Dentro de sus propias mentes, ellos están totalmente convencidos de que están sirviendo fielmente al Señor Jesús. Pero son falsos. Además, Dios dice en II Corintios 11, versículo 15:

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Así que, no es extraño si también sus ministros (los ministros de Satanás) se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.


    ¿No es extraordinario? Aquellos ministros, que sirven a Satanás dentro de las congregaciones locales, parecen ser ministros de justicia. ¡Qué espantoso!
    Ya podemos entender por qué leemos en Efesios capítulo 6 que debemos ponernos toda la armadura de Dios para que podamos resistir las artimañas del diablo. Debemos tener la protección del Evangelio y la protección de Cristo. En cualquier momento que nos apartamos de la autoridad de la Biblia y comenzamos a confiar en los hombres, nos estamos poniendo en la posición de ser atrapados por Satanás.
    Hablando acerca de quienes han sido atrapados, leemos en II Timoteo 2:26:

 

Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.


    Este versículo está enseñando que hay quienes han sido atrapados de acuerdo a la voluntad de Satanás. El quiere que la gente esté bajo su autoridad. Pero este versículo también implica la esperanza de que existe la posibilidad de ser hechos libres de la realidad de que hemos sido atrapados. La única manera como podemos llegar a ser libres es siendo salvos verdaderamente.
    Esta clase de actividad se anticipa en I Timoteo 4:1, también, donde leemos:

 

Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.


    Dios está advirtiéndonos en las Escrituras, y normalmente nosotros no hacemos caso suficiente de estas advertencias, que Satanás está muy activo en las congregaciones locales, tratando de frustrar el plan de Dios. El no puede evitar que los elegidos de Dios sean salvos, Dios no le permitirá frustrar ese plan. Pero en cuanto a la congregación local, como institución divina utilizada por Dios como encargada del Evangelio y para declarar fielmente el Evangelio al mundo, Satanás ha estado guerreando dentro de ella. Satanás ha estado intentando constantemente de neutralizar las iglesias locales, llenándolas con sus propios ministros de justicia. ¡Qué terrible es esto!
    Dado el hecho de que estos ministros de justicia, y todos aquellos en la congregación que han sido atrapados por Satanás, parecen práctica-

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Satanás ha estado intentando constantemente de neutralizar a las iglesias locales, llenándolas con sus propios ministros de justicia.

mente idénticos a los verdaderos creyentes, podemos ver cómo es imposible separar el trigo de la cizaña. Por consiguiente, entendemos que Satanás puede ser muy exitoso. En realidad, esa es la razón por qué leemos que la iglesia en Sardis, la cual solamente tenía unas pocas décadas de edad, ya era una iglesia muerta. Apocalipsis 3:1 dice:

 

Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.


    Este pasaje enfatiza que ya Satanás causó que la mayoría de la gente de esa congregación quede bajo su autoridad.
    Recuerde que ya antes aprendimos que quienes no son salvos están bajo la autoridad de Satanás. Concerniente a esta iglesia en Sardis, leemos en Apocalipsis 3, versículo 4:

 

Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.


    Esto indica que pocos creyentes estaban todavía allí. Ya podemos empezar a ver cómo Satanás siembra la semilla de la cizaña. El hace esto introduciendo líderes que parecen como mensajeros de justicia y predicadores de justicia, y luego él atrapa a los de la congregación seduciéndolos a confiar en las doctrinas de hombres en lugar de la Biblia sola. Son llevados bajo la autoridad de Satanás en lugar de la autoridad de Cristo.
    No nos asombra mucho entonces cuando leemos en Apocalipsis 2:9 que la iglesia en Esmirna, la cual tenía solamente unas pocas décadas dentro de la era de la iglesia, ya tenía dentro de ella aquellos que estaban en la sinagoga (asamblea) de Satanás. Leemos allí:

 

Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.


    De manera semejante, la iglesia en Pérgamo tenía dentro de ella aquellos que sostenían las doctrinas de Balaam (un profeta malvado del Antiguo Testamento) y las enseñanzas de los Nicolaítas, las cuales Dios odiaba. Por lo tanto, Dios declaró en Apocalipsis 2:13:

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Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.


    Esta congregación habitaba donde estaba el asiento de Satanás. Es decir, hasta cierto grado, Satanás ya estaba gobernando en esa joven iglesia. Examinaremos este concepto más cuidadosamente al seguir en este estudio. En Apocalipsis 2:24, Dios dice:

 

Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga.


    Este versículo implica que algunos en esa congregación también ya se habían identificado con Satanás.
    A medida que estudiamos estas referencias que se nos dan en Apocalipsis 2, estamos aprendiendo que tan sólo unas pocas décadas después de que la era de la iglesia había comenzado, ya Satanás estaba sembrando cizaña en las congregaciones locales.

La Transición Hacia el Gobierno Único de Satanás

    Por lo tanto, podemos ver por qué la Biblia dice en II Tesalonicenses 2 que el hombre de pecado, quien puede mostrarse que es Satanás, tomó su asiento en el templo al comienzo de la Gran Tribulación. Esto está enseñando que él gobierna en las congregaciones locales. No se trata de que al final de la era de la iglesia habría un gran cambio. Es cierto que, en un sentido, hubo un gran cambio. Al comienzo de la Gran Tribulación, Cristo abandonó las congregaciones locales. Leemos acerca de este cambio en varios lugares en la Biblia. Una cita es II Tesalonicenses 2:7, donde Dios dice:

 

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.


    En este versículo, el que detiene a Satanás es el Espíritu Santo.
    Hemos aprendido que a través de toda la era de la iglesia, fue el plan de Dios que el Espíritu Santo estuviera activo en las iglesias para detener a Satanás a fin de que éste no pudiera impedir que el Evangelio salvara a los elegidos que oyeron las Palabras de la Biblia. Satanás no puede frustrar esa actividad. Pero, al comienzo de la Gran Tribulación, el Espíritu Santo fue quitado de en medio, así que no hay nadie que detenga a Satanás. Además,

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Dios manda a los creyentes verdaderos, si es que no han sido ya expulsados de las iglesias, a salir de las iglesias (Mateo 24:15-16; Lucas 21:20-21, Apocalipsis 18:4). Por tanto, Satanás tiene las manos totalmente libres para hacer su voluntad dentro de las congregaciones.

... mucho antes del final de la era de la iglesia, quizá una gran mayoría de la gente en una congregación no eran salvas.

    Tenemos que recordar que mucho antes del final de la era de la iglesia, quizá una gran mayoría de la gente en una congregación no eran salvas. Ya estaban bajo el lazo de Satanás porque éste ha estado sembrando su cizaña durante toda la era de la iglesia, así que ya estaban bajo su autoridad. Pero en el comienzo de la Gran Tribulación, los creyentes verdaderos fueron echados y han sido mandados a salir. Además, Dios Espíritu Santo ya no está en medio porque El ha abandonado a la iglesia local. Así que eso deja a la congregación total bajo la autoridad de Satanás.

Satanás se Convierte en el Rey de las Iglesias Locales

    Ahora podemos entender lo que significa que el hombre de pecado tomará su asiento en el templo. Satanás tiene el control completo de la congregación local. Algunas congregaciones le dieron el control total hace muchísimos años. Ellos han llegado a ser falsos evangelios. Han desarrollado una autoridad que no es la de la Biblia solamente y en su totalidad. Sin embargo, aun en aquellas congregaciones de tiempos pasados, mientras la Biblia todavía era utilizada dentro de la congregación, había la posibilidad de que alguno fuera salvo. Esto fue cierto aunque quizá la membresía total ya estaba bajo la autoridad de Satanás. Pero una vez que el Espíritu Santo fue quitado de las congregaciones, eso significó que todas las congregaciones a través del mundo entero están ahora bajo la autoridad de Satanás. Satanás está en autoridad, aunque el pastor pueda creer que está predicando mensajes fieles de la Biblia.
    Por supuesto, tenemos que hacer la siguiente pregunta lógica. ¿Acaso no es cierto que si un creyente ama verdaderamente al Señor, si realmente es un hijo de Dios, entonces él va a tener un intenso deseo de hacer la voluntad de Dios? ¿Pero qué si un pastor, un anciano, un diácono, o un miembro distinguido de la congregación piensa y cree que es un hijo de Dios, y sin embargo, no obedecerá al mandato de Dios de salir de la congregación? Si él no tiembla delante de la Palabra de Dios, ¿puede ser realmente un hijo de Dios? Nos ocuparemos de estas preguntas tan serias más adelante en este estudio.

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    Ya podemos comenzar a entender que, a través de toda la era de la iglesia, Satanás ha estado muy activo en las congregaciones locales como adversario de Dios.

Ya podemos comenzar a entender que, a través de toda la era de la iglesia, Satanás ha estado muy activo en las congregaciones locales como adversario de Dios.

    Sin duda pensaríamos y aun nos atreveríamos a asumir que, como resultado de la acción de Dios al separar el trigo de la cizaña en la congregación a través de este período del final de los tiempos, cuando llegue el tiempo del Día del Juicio en el día final, solamente la cizaña será dejada en la congregación.
    Al continuar nuestro estudio de esta parábola tan significativa, tendremos que ocuparnos de otras frases importantes que son parte de esta parábola.


CAPÍTULO 3