El Final de la Era de la Iglesia...y Después





Capítulo 7.    La Era de la Iglesia ha Llegado a su Final
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Capítulo 7.
La Era de la Iglesia ha Llegado a su Final

    La Biblia revela el hecho de que a continuación de la estación de la lluvia temprana pentecostal (la era de la iglesia), la cual ha producido la cosecha de primeros frutos, habría un tiempo de escasez espiritual de oír la Palabra de Dios. Este sería también un tiempo de juicio sobre las iglesias. Este tiempo simbólicamente sería de tres años y medio de duración. Es llamado el tiempo de la Gran Tribulación. Este tiempo de Gran Tribulación será seguido inmediatamente por el regreso de Cristo y el fin del mundo. Leemos en Mateo 24:21:

Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

    Y en Mateo 24:29, Dios declara:

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

    Este período de Gran Tribulación no solamente se describe en Mateo 24 y Marcos 13, sino es también descrito en el lenguaje de Apocalipsis 13, Daniel 7, Daniel 8, y muchos otros pasajes de las Escrituras.
    Está simbolizada por el período de 70 años, comenzando con la muerte del Rey Josías en el año 609 A.C. y terminando con la conquista de Babilonia por los Medos y los Persas en el año 539 A.C.
    Es un tiempo simbolizado por Dios trayendo juicio sobre Judá porque ellos se negaron a quitar los lugares altos donde los dioses paganos eran adorados. Dios había advertido en Levítico 26:30:

Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.

    El reiteró esta advertencia en Ezequiel 6:3,4:

Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha

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dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada; y destruiré vuestros lugares altos. Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.

    El carácter de los eventos ocurridos en el período de 70 años del 609 A.C. al 539 A.C. fue de gobierno total de Babilonia sobre Israel. Cuando los Israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia ellos no tenían templo, ni ciudad santa, ni sacerdocio. Fueron totalmente separados de Jerusalén y de toda la actividad sagrada que previamente había estado llevándose a cabo activamente allí.
    Del mismo modo, el carácter de la Gran Tribulación, de la cual se habla en Mateo 24, es que Satanás ha ocupado las iglesias y ha salido victorioso contra los santos. En Apocalipsis 13:7, leemos:

Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

    En Daniel 7:25 Dios profetizó:

Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.

    En Daniel 8:11,12 la Biblia declara:

Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuando quiso, y prosperó.

    Estos pasajes muestran que tiempo vendría cuando Dios daría a Satanás la victoria sobre las iglesias y congregaciones. Este es el Fin de la Era de la Iglesia, cuando a Satanás se le es concedida victoria completa sobre la iglesia física.
    Cuando entendemos que a Satanás se le es dada la victoria sobre la iglesia externa, la cual consiste de todas las congregaciones locales, nos

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preguntamos cómo es posible esto. Acaso no leemos en Apocalipsis 20:2,3:

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Este es el Fin de la Era de la Iglesia, cuando a Satanás se le es dada victoria completa sobre la iglesia externa.

    Sabemos que Satanás fue atado en el sentido que él ya no podría frustrar el propósito del Evangelio de salvar a las personas. Durante el ministerio de Jesús, prácticamente nadie vino a ser salvo. Por un lado, el Espíritu no estaba aplicando la Palabra de Dios predicada a las vidas de aquellos que tenían que ser salvos. Y, por otra parte, Satanás parecía estar presente casi en todas partes donde Jesús predicaba. Tal como lo indica Lucas 8:12, el diablo quitó la Palabra de los corazones de los que escucharon la Palabra, para que no creyeran y fueran salvos.
    El hecho de que cerca de 3,000 personas fueron salvas siete semanas después del evento de la cruz indica que esto era el significado dominante de la verdad de que Satanás había sido atado. Fue en la cruz que a Satanás se le asestó el golpe mortal y fue atado para que no engañara más a las naciones. A partir del tiempo cuando fue atado y a través de toda la era de la iglesia, gentes de todo el mundo fueron salvas.
    Por lo tanto, debemos hacer la pregunta: ¿Cómo es posible que Satanás puede ganar la victoria sobre las iglesias durante la Gran Tribulación? ¿Finalmente ideó un plan por medio del cual lograr esto? La respuesta es, ¡No! Es Dios quien desató a Satanás como juicio sobre las iglesias. Leemos de esta puesta en libertad de Satanás en Apocalipsis 9:1-4:

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no

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dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.

    La estrella que cayó del cielo solamente puede ser Cristo. Solo El tiene la llave que abre y cierra (Apocalipsis 3:7). Muy deliberadamente Cristo desató a Satanás en el sentido de que permitió otra vez a Satanás frustrar la Palabra predicada para que no pudiera salvar. El tiempo fue coincidente con el retiro del Espíritu Santo de las iglesias. Una vez suelto, Satanás como constante enemigo de Cristo, por supuesto podría esperarse que atacase inmediatamente al cuerpo de Cristo que se encuentra en las iglesias locales en todo el mundo.
    De esta manera, podemos saber que es tan solo porque Dios está orquestando los detalles de la Gran Tribulación y del fin del mundo que Satanás puede llegar a ser tan victorioso durante el tiempo de la Gran Tribulación.

Los Dos Testigos

    Cuando examinamos la proclamación del Evangelio durante la era de la iglesia, debemos tomar nota de los dos testigos de Apocalipsis 11. Estos dos testigos representan a los verdaderos creyentes. Al principio, ellos se identifican con los creyentes verdaderos en las iglesias durante la era de la iglesia. El mandato de ir por todo el mundo con el Evangelio había sido dado al principio de la era de la iglesia. El desarrollo de este mandato fue simbolizado por los dos testigos de los cuales la Biblia habla en Apocalipsis 11. Apocalipsis 11:3, 4, declara:

Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

    Los dos testigos son identificados en Apocalipsis 11:4 como los dos olivos y los dos candeleros. Los dos olivos se identifican con el árbol de olivo de Romanos 11:16-24. Esto recalca que estos dos testigos representan a los creyentes verdaderos.
    Los dos testigos también se identifican con los dos candeleros. Esto inmediatamente se identifica con la era de la iglesia. Apocalipsis 1:20 y

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Apocalipsis 2:1 nos enseñan que simbólicamente, cada iglesia está representada por un candelero en medio de los cuales camina Cristo. El candelero representa la luz del Evangelio que es enviada al mundo por las iglesias, durante la era de la iglesia, y durante la lluvia tardía por los creyentes que están totalmente fuera de las iglesias.
    El número dos (dos testigos, dos olivos, dos candeleros), se identifica con los verdaderos creyentes que fielmente llevan el Evangelio. Recuerde que Jesús envió a los 12 discípulos de dos en dos (Marcos 6:7) y a los setenta de dos en dos (Lucas 10:1).
    Vemos el Final de la Era de la Iglesia en la muerte de esos dos testigos, como leemos en Apocalipsis 11:7, que declara:

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

    La muerte de los dos testigos se identifica con la destrucción de la iglesia. Satanás es desatado al comienzo de la Gran Tribulación y Dios le permite que destruya a las iglesias.

Las Iglesias serán Juzgadas

    Al igual que Dios finalmente destruyó a Judá y a Jerusalén en el año 587 A.C. porque no quitaron los lugares altos, así Dios indica que la iglesia también será destruida porque no quita los lugares altos. Recuerde que leímos en II Corintios 10:4-6:

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

    Como ya aprendimos anteriormente, los lugares altos de la iglesia son las doctrinas sostenidas y enseñadas por la iglesia que no son fieles a la Biblia. Algunas de estas están encajadas en las Confesiones, pero doctrinas erróneas adicionales son también enseñadas. El divorcio por fornicación es un ejemplo de tal perversión de la ley de Dios.
    Del mismo modo que Israel rechazó destruir permanentemente sus lugares altos, así también, las iglesias y denominaciones de nuestros días

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rechazan quitar de las Confesiones de sus enseñanzas doctrinales aquellas doctrinas que no son fieles a la Biblia. Como aprendimos antes, este rechazo de quitar las doctrinas erróneas de sus Confesiones y otras enseñanzas doctrinales de la iglesia pueden ser resultado de la nocion falsa de que la iglesia es la columna y apoyo de la verdad. Más adelante en nuestro estudio, aprenderemos que solamente Dios puede ser columna y apoyo de la verdad.
    De esta manera, tanto Apocalipsis 11:7 como II Corintios 10:4-6 enseñan que viene un tiempo cuando la obra de la iglesia es terminada (Apocalipsis 11:2), su obediencia ha sido cumplida (II Corintios 10:6), y luego sigue el juicio sobre la iglesia. Esto es así, de la misma manera que el juicio de Dios cayó sobre Israel y Judá del Antiguo Testamento.
    Es cierto que durante los 322 años de duración de Judá, desde la muerte de Salomón en el 931 A.C. hasta la muerte de Josías en el 609 A.C., Dios toleró y dejó pasar los lugares altos.
    Asimismo, a través de toda la era del Nuevo Testamento, Dios ha dejado pasar y ha tolerado los lugares altos en las iglesias. Aunque muchas iglesias y denominaciones insisten que la Biblia es la única e infalible Palabra de Dios, ellos se adhieren a un número de doctrinas de hombres, en lugar de someterse totalmente a la verdad de la Biblia. Hemos aprendido que estas doctrinas son equivalentes a los lugares altos del antiguo Judá.
    Como hemos visto, la Gran Tribulación de Mateo 24 fue simbolizada por la destrucción de Jerusalén en el período comprendido entre el 609 A.C. y el 587 A.C. Por consiguiente, podemos esperar que, de la manera como Judá o Israel fueron destruidos a causa de que no quitaron los lugares altos, así también el Israel del Nuevo Testamento, ya que esos lugares altos se encuentran en las iglesias a través de todo el mundo, también será destruido durante la Gran Tribulación.
    La destrucción de las iglesias no es una destrucción literal física, como fue en la situación del año 587 A.C. En vez de eso, es una destrucción espiritual al permitir Dios a los creyentes verdaderos ser echados. Las iglesias se vuelven desoladas espiritualmente porque, tal como lo aprenderemos más adelante en este estudio, el Espíritu Santo ya no obra más en las iglesias y Satanás gobierna en ellas.
    Esta destrucción de las iglesias se hace evidente por la declaración de Apocalipsis 11:7:

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

    Esto se ve en el lenguaje de II Corintios 10:6:

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Y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

    II Tesalonicenses 2:3, 4 habla de esto en esta manera:

Que nadie os engañe de ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Todos estos pasajes nos dicen en diferentes maneras que el Final de la Era de la Iglesia vendrá

    Todos estos pasajes nos dicen en diferentes maneras que el Final de la Era de la Iglesia vendrá. Vemos a los creyentes dentro de las iglesias siendo matados en Apocalipsis 11:7. Dios “vengará” la desobediencia de las iglesias después de que su obra es terminada. La frase “cuando vuestra obediencia sea perfecta” corresponde con Apocalipsis 11:7, que dice: “Cuando hayan acabado su testimonio”. El pasaje de II Tesalonicenes 2 nos dice que la muerte de las iglesias viene con Satanás gobernando en las iglesias. Así que, todos estos pasajes nos están informando la misma cosa, es decir, que el Final de la era de la Iglesia vendrá en determinado momento. Tal como veremos en este estudio, ese tiempo es ahora.

La Bestia que Sale del Mar

    Examinemos algunos versículos en Apocalipsis 13 para comprender mejor este tiempo de Gran Tribulación y el Fin de la era de la Iglesia. Comenzaremos con los versículos 1-3:

Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte; pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en

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pos de la bestia.

    La bestia es una representación de Satanás. Pero aquí trata particularmente del gobierno de Satanás sobre todos los no salvos durante la Gran Tribulación de nuestros días. Sabemos que esto es así a lo menos por dos razones: La primera es que él sale del mar. En la Biblia, el mar frecuentemente representa al infierno. Recuerde que Satanás fue lanzado en el infierno (él quedó sujeto eternamente a la ira de Dios), en la cruz. Pero recuerde también que Apocalipsis 20 enseña que precisamente antes del fin, Satanás sería desatado de su prisión para que él engañe a las naciones del mundo (Apocalipsis 20:7,8). Esa es la razón por la cual Apocalipsis 13:3 declara que su herida de muerte fue sanada.
    Esta bestia tiene siete cabezas y diez cuernos, pero los diez cuernos están coronados. Esto señala el gobierno de Satanás durante el período de la Gran Tribulación. En Apocalipsis 17:12, leemos:

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

    Descubriremos más adelante que la frase “una hora” o “un día” se refiere muy particularmente al tiempo total del período de la Gran Tribulación. (Vea el Apéndice A).
    Volviendo a Apocalipsis 13:2, leemos que esta bestia, la cual ahora sabemos que representa al gobierno de Satanás durante la Gran Tribulación, era como un leopardo, un oso, un león. Esto es un cuadro de Satanás aproximándose como bestia feroz y salvaje para destruir. Los versículos 4 y 5 continúan diciendo:

Y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo; ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.

    Los no salvos de todo el mundo adoran a Satanás durante este tiempo de Gran Tribulación. Podría observarse que en nuestros días, el interés acentuado en lo oculto y en celebraciones como “la víspera de todos los santos” o “día de brujas” (Halloween, en el idioma inglés) indica la adulación enorme que Satanás está recibiendo. Los versículos 6 y 7 declaran:

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Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

    A causa de que ha sido desatado por Dios para engañar otra vez a las naciones, su ataque principal es contra los creyentes en Cristo. Esto es así porque ellos son el cuerpo de Cristo y Cristo es el principal enemigo de Satanás a quien él desea destruir.
    Dios ha desatado a Satanás para preparar al mundo para el juicio del último día. Pero dentro del arreglo divinamente hecho por Dios, el juicio ha de comenzar en la casa de Dios (I Pedro 4:17). Por tanto, el versículo 6 enseña que Satanás blasfema, es decir, se mofa, ridiculiza, y habla escandalosamente contra los creyentes verdaderos y pudo vencer a los santos (los creyentes verdaderos).

¿Cómo puede Satanás vencer a los santos? ¿Acaso no están ellos seguros para siempre con Cristo?

    ¿Cómo puede Satanás vencer a los santos? ¿Acaso no están ellos seguros para siempre con Cristo? Cierto, pero él los vence en el sentido de que ellos son echados de las iglesias y congregaciones. Recuerde Juan 16:2:

Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

    Durante la Gran Tribulación, como veremos luego, Satanás estará gobernando en las congregaciones, y los creyentes verdaderos serán muertos (echados de las iglesias). Esto se identifica con Apocalipsis 11:7:

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

    De esta manera, durante la Gran Tribulación, a excepción de los creyentes verdaderos que ya no forman parte de las iglesias y congregaciones, Satanás gobernará sobre todos, así dentro de las iglesias como fuera de ellas. Satanás gobernando en las iglesias corresponde con el

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Final de la era de la Iglesia; Dios ya no está usando a las iglesias para evangelizar al mundo.
    Hasta aquí hemos aprendido que la bestia que sale del mar representa a Satanás gobernando durante el período de la Gran Tribulación de nuestros días.
    Prosiguiendo con Apocalipsis 13, leemos en los versículos 11 y 12:

Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.

La Bestia que Sale de la Tierra

    Ahora Dios está hablando de una bestia que sale de la tierra. Sabemos que esta bestia también es Satanás. Sin embargo, Satanás ahora se presenta como Anticristo, es decir, parece y actúa como Cristo. Tiene dos cuernos semejantes a los de un cordero (es decir, como Cristo el Cordero de Dios). Sin embargo, no debemos ser engañados. “Hablaba como dragón”. Es Satanás haciéndose pasar por Cristo al tomar el gobierno de las iglesias y congregaciones durante la Gran Tribulación de nuestros días. Esto se identifica con el lenguaje de II Tesalonicenses 2:3,4:

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Durante la Gran Tribulación, Satanás estará sentado (es decir, gobernando) en estas iglesias.

    El templo de Dios lo forman las iglesias y congregaciones. Pero durante la Gran Tribulación, Satanás estará sentado (es decir, gobernando) en estas iglesias. Dios el Espíritu Santo ya no estará más en medio de las congregaciones. Satanás ha vencido a los verdaderos creyentes echándolos (son muertos), y ahora es libre de gobernar como a él le place. Aquellos que

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permanecen en estas iglesias piensan que están adorando a Dios, pero en realidad, están adorando a Satanás. De esta manera, esta bestia que sale de la tierra también representa a Satanás. Más particularmente representa a Satanás gobernando en las iglesias y congregaciones durante el período de la Gran Tribulación de nuestros días. Más adelante, en Apocalipsis 19:20, él es llamado el falso profeta. Es llamado el falso profeta porque es Satanás gobernando en las iglesias y congregaciones.

Fuego del Cielo

    Volviendo a Apocalipsis 13, seguimos leyendo en los versículos 13 y 14:

También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.

    Leemos en Apocalipsis 13:13-14 que Satanás hace descender fuego del cielo. Sin embargo, al estudiar la Biblia, nos damos cuenta que Satanás no puede en forma literal hacer descender fuego del cielo. Esto se prueba por la contienda entre los 450 profetas de Baal, que eran emisarios de Satanás, y Elías. Podemos leer acerca de esto en I de Reyes 18. Pero Dios dio a Satanás una demostración que enseña que hacer caer a alguien hacia atrás equivale a hacer descender fuego del cielo.
    En Números 16 leemos de la rebelión contra Moisés encabezada por tres hombres, Coré, Datán, y Abiram. Leemos en Números 16:2-3:

Y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

    Las consecuencias de esta rebelión fue que la tierra se abrió y tragó a las familias de los tres hombres y la destrucción por fuego de los 250 hombres que se rebelaron. Números 16:35, dice:

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También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.

    El día siguiente los Israelitas se quejaron. Números 16:41, dice:

El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.

    Como resultado de esta rebelión adicional de parte de Israel, Dios envió una plaga a Israel que comenzó a matar a los Israelitas en grandes cantidades. Sólo la intervención oportuna de Aarón, haciendo una expiación a favor de Israel, detuvo a Dios de matar a todo Israel. Leemos de este juicio terrible y de su remedio en Números 16:45-48:

Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y vé pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado. Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

    En este relato, la rebelde Israel es representativa de la humanidad, la cual se ha rebelado contra Dios. La plaga que mató a gran cantidad de Israelitas y el fuego que descendió y destruyó a los 250 hombres señalan hacia el juicio de Dios que destruirá a todos los no salvos. La expiación ofrecida por Aarón, incluido él mismo, al ponerse entre los muertos y los vivos, representa a Cristo quien detuvo la ira de Dios para que no cayera sobre aquellos por quienes El hizo expiación. De esta manera, vemos mucho del Evangelio de salvación en este relato.

¿Hace Satanás Descender Fuego del Cielo?

    Leemos una vez más en Apocalipsis 13:13, que la bestia “hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres”. ¿Significa esto que en determinado punto del tiempo Satanás podrá hacer descender fuego del cielo en forma literal? En realidad, podemos ver que este fenómeno está sucediendo en el presente en todo el mundo, pero no se trata

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de un fuego literal, sino que es una actividad que equivale a hacer descender fuego del cielo. Busquemos en la Biblia para ver cómo puede ser posible esto:
    En dos ejemplos sobresalientes en los cuales Satanás, por medio de sus emisarios, amenazó a los creyentes, fuego descendió del cielo y destruyó a los malos.
    En II Reyes 1 leemos del malvado rey de Israel enviando a un capitán con 50 hombres para apresar a Elías. Ante el asalto franco de Satanás sobre los creyentes, Elías que representa a los creyentes, hizo descender fuego del cielo y el capitán y 50 hombres fueron destruidos.
    En Apocalipsis 20, leemos de Satanás asaltando el campamento de los santos, usando a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, y fuego descendió del cielo para destruir a estas naciones.
    Hubo otra ocasión cuando Satanás asaltó el reino de Dios y fuego debería haber caído del cielo para destruirlo. En vez de eso, una acción diferente fue tomada para mostrar que Satanás podía haber sido destruido por fuego. Por lo tanto, esa acción tomada vino a ser el equivalente a hacer descender fuego del cielo.
    El evento sucedió cuando Jesús estaba en el Jardín de Getsemaní, y Judas y los soldados del templo vinieron a apresar a Jesús. Satanás mismo estaba allí, porque un poco antes, había entrado en Judas (Lucas 22:3). Satanás estuvo tan involucrado en lo que sucedió a continuación, que Jesús llamó a Judas un “diablo” (Juan 6:70-71). Jesús preguntó a Judas y a los soldados del templo: “¿A quién buscáis? Le respondieron: a Jesús nazareno”. Jesús les dijo: “Yo soy” (Juan 18:4-5).
    En ese momento, siguiendo la acción de Elías registrada en II Reyes 1, y la acción contra las fuerzas del mal registrada en Apocalipsis 20, Jesús debería haber hecho caer fuego del cielo para destruir a los enemigos que lo apresarían, pero Jesús no pudo tomar esta acción. El declaró a los soldados del templo: “esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas” (Lucas 22:53). Cristo no pudo destruir esos enemigos porque era necesario que El fuera apresado y que fuera a la cruz en pago de nuestros pecados. Solamente así El podría ser nuestro Salvador.
    Jesús mostró que estaba siendo apresado voluntariamente y que era la voluntad de Dios que así fuera, pero Cristo podría haber destruido estos enemigos. En lugar de hacer caer fuego del cielo, cuando Jesús dijo “Yo soy”, causó que ellos retrocedieran, y cayeran a tierra. (Juan 18:6). Esta fue la acción substituta para mostrar que Jesús tenía el poder de destruirlos.
    Aprendimos de Apocalipsis 13:13 que Satanás causará que descienda fuego del cielo, pero la Biblia también nos enseña que Satanás no puede hacer descender fuego del cielo. ¿Recuerda la contienda entre Elías y los profetas

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de Baal (I Reyes 18)? Los 450 profetas de Baal, cuya cabeza era Satanás, trataron todo el día de hacer descender fuego del cielo al altar que habían hecho. Pero fallaron totalmente en lograrlo. Por otra parte, Elías oró que Dios enviara fuego sobre el altar que había construido, y descendió fuego y consumió la ofrenda, la madera, y aun las piedras del altar.

La Biblia también nos instruye que Satanás no puede hacer descender fuego del cielo.

    Por consiguiente, Satanás no puede hacer descender fuego del cielo en forma literal. Satanás estaba presente cuando Jesús hizo que aquellos que vinieron para apresarlo, cayeran hacia atrás como substituto de hacer caer fuego del cielo (Juan 18). Esta es la solución a la profecía de que Satanás haría descender fuego del cielo: él causa que la gente retroceda y caiga a tierra bajo cierto poder sobrenatural como equivalente a hacer descender fuego del cielo. Así, esta podría ser la manera por medio de la cual Apocalipsis 13:13 halla su cumplimiento. Entre los evangelios falsos de nuestros días, existe un fenómeno extensivo sucediendo, en el cual muchas personas caen hacia atrás a tierra por cierta clase de poder sobrenatural. En algunos medios, esto es llamado “el ser muertos en el espíritu”. Puesto que Satanás mismo no puede en forma literal hacer descender fuego del cielo, él sigue el ejemplo de Jesús y hace que la gente caiga hacia atrás, lo cual es substituto de hacer descender fuego del cielo.

El Caer Hacia Atrás Equivale a Fuego del Cielo

    De este modo, este milagro de gente cayendo hacia atrás a tierra, cosa que está ocurriendo por todo el mundo, es una prueba evidente de que ya estamos en el período de la gran tribulación de Apocalipsis 13 y Mateo 24. Esta actividad sobrenatural es una de las señales que Satanás emplea para asegurar a quienes se encuentran en estas iglesias que Cristo está todavía activo dentro de esas iglesias. Satanás desea ser como Dios. Dios es el juez de toda la tierra. Dios muestra Su derecho y habilidad para juzgar, haciendo descender fuego del cielo para destruir al que está siendo juzgado. Satanás no es el juez de ninguna manera, pero trata de mostrar que él es el juez, haciendo que la gente caiga hacia atrás. Esta es la razón por qué en las iglesias en las cuales él hace esto, se habla de ello como siendo “muertos en el espíritu”. Adicionalmente, otras actividades sobrenaturales, tales como

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Satanás dando mensajes a la gente en muchas iglesias por medio de visiones y de actividad sobrenatural de lenguas, son dadas por Satanás para tratar de asegurarles a esos que están dentro de estas iglesias que Cristo las está gobernando todavía.
    En estos versículos, Dios nos dice que Satanás, al presentarse como la bestia que sale de la tierra o como el falso profeta, causa que aquellos que habitan la tierra “hagan imagen a la bestia, que tiene la herida de espada, y vivió”. En otras palabras, hagan una imagen de Satanás. Además, en lo que concierne a esta imagen, leemos en Apocalipsis 13, versículo 15:

Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.

    ¿Cómo debemos entender esta imagen de Satanás a la cual se le ha dado vida? Esta es una pregunta muy importante porque antes, en Apocalipsis 14:9, leímos acerca de quienes adoran su imagen. Y recuerde que en Apocalipsis 14:7 leímos la advertencia de que debemos adorar solamente a Dios el Creador.

La Imagen de la Bestia

    Hacer una imagen es lo mismo que hacer una semejanza de cualquier entidad o cosa. La imagen o semejanza no es la cosa, sino que representa a la cosa o entidad. El creyente verdadero, por ejemplo, ha llegado a ser la imagen de Cristo. Leemos en II Corintios 3:18:

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

    Leemos en Colosenses 3:10:

Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.

    Y en Romanos 1:23, leemos:

Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

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    El estudiar estos versículos nos da la certeza de que la imagen de Dios son los verdaderos creyentes. Y la imagen de Satanás corresponde a todos los no salvos. Esto concuerda con el juicio expresado por el Señor Jesús acerca del Israel de esos días. El declara en Juan 8:44:

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

    De esta manera, podemos entender que la imagen de Satanás consiste de los no salvos dentro de las iglesias. A ellos se les ha dado vida solamente en el sentido de que tienen contacto con lo sobrenatural, pues reciben mensajes por medio de lenguas o voces o visiones. Ellos tienen contacto con lo sobrenatural cayendo hacia atrás. Esto, desde luego, es vida falsa, mas para quienes experimentan tales cosas, las experiencias les aseguran de que están vivos en Cristo.
    ¿Entonces qué querría decir la Biblia cuando habla acerca de adorar la imagen de la bestia? Adoramos a quien es nuestro amo, aquél a quien consideramos como nuestra autoridad. Adorar significa inclinarnos delante de aquél a quien hemos rendido nuestra voluntad. Así que nuestra voluntad ha sido rendida a Cristo porque le adoramos a El como nuestro Señor y nuestro Dios.
    La pregunta puede plantearse así: ¿Quién es la autoridad que debe gobernar nuestras vidas dentro de cualquier iglesia o congregación? ¿Es la Biblia, sólo la Biblia? ¿O son los teólogos y maestros bíblicos de la denominación a la que pertenezco?
    En cualquier iglesia conservadora de hoy en día, la respuesta surge muy rápidamente. Sólo la Biblia es nuestra autoridad. ¿Pero en verdad es así? Quienquiera que desarrolló doctrinas tales como la que debemos aceptar a Cristo para ser salvos, o que debemos ser bautizados en agua como una condición para salvación, o que la fe es un instrumento que Dios nos da para que pudiéramos ser salvos, o que el bautismo en agua nos sella en alguna forma, o que uno puede divorciarse de un esposo adúltero, etcétera. Puesto que estas doctrinas no provienen de Dios, solamente pueden haber venido de las mentes de los hombres.
    Prácticamente todas las congregaciones de hoy en día se adhieren y obedecen efectivamente a algunas o a todas estas doctrinas.

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    Si estas doctrinas vinieron de mentes de hombres, del pensamiento elevado de teólogos, las tales no provienen de Dios. El solo hecho de que ellos se atreven a sostener estas doctrinas como verdad cuando no son verdad significa que están confiando en una mentira. Eso en cambio significa que en el fondo están adorando al padre de mentiras, que es Satanás. Y que ellos en sí mismos son la imagen de Satanás.
    Debemos recordar, por supuesto, que a través de toda la historia de la iglesia del Nuevo Testamento, muchas de esas doctrinas falsas existieron en las iglesias que Dios usó para el adelanto de la gran comisión de evangelizar al mundo. Sin embargo, debemos recordar también que Dios es un Dios paciente. El ha tolerado estos lugares altos del Nuevo Testamento por muchísimo tiempo. Hemos visto esa misma paciencia de Dios, tolerando los lugares altos de Israel y Judá por cientos de años.
    Pero la paciencia de Dios tiene fin. El ha decretado que llegaría un tiempo cuando destruiría los lugares altos. El hizo esto cuando destruyó a Israel en el año 709 A.C. y a Judá en el año 587 A.C. El hizo esto al desatar a Satanás para que gobierne en el templo, en las iglesias y congregaciones de hoy.

De modo significativo, prácticamente en todas las iglesias que existen en cualquier parte del mundo, la imagen de la bestia es adorada.

    De modo significativo, prácticamente en todas las iglesias existentes en cualquier parte del mundo, la imagen de la bestia es adorada. En otras palabras, doctrinas desarrolladas en base a la mente de los hombres son estimadas como verdad de Dios.
    La verdad es que este asunto de estimar cualquier doctrina engendrada por el pensamiento de teólogos como verdad de Dios revela la mentalidad de que el cuerpo colectivo efectivamente gobierna sobre la Biblia. Los Protestantes critican a los Católicos Romanos porque éstos claramente afirman de que la iglesia gobierna sobre la Biblia. La realidad es que las mismas condiciones prevalecen en las iglesias Protestantes. Esta es otra forma de decir que la imagen de Satanás, es decir, la mente del hombre corruptible está siendo adorada.

Adorar la Imagen de la Bestia o Ser Muertos

    Recuerde que leímos en Apocalipsis 13:5: “Y se le permitió infundir

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aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase”. La evidencia de la realidad de esta declaración se ve en una moda sorprendente de nuestros días. En cualquier iglesia conservadora de nuestros días, la cual podemos haber considerado siempre ser la más fiel a la Biblia, si tratamos de permanecer allí como miembros pero estamos en desacuerdo con declaraciones de las confesiones de esa denominación, declaraciones que pueden probarse estar en violación de la Biblia, estar en desacuerdo -por ejemplo- con la posición de esa iglesia en cuanto al matrimonio y divorcio, ordinariamente tal acción provocará que un individuo sea echado. Espiritualmente, él será muerto. Si un pastor de tal iglesia comienza a objetar las doctrinas que su iglesia sostiene, las cuales él puede demostrar que violan la Biblia, dicho pastor será echado de esa denominación. Espiritualmente será muerto.
    Volviendo a Apocalipsis 14:7, ahora ya podemos entender por qué Dios está advirtiendo que el Evangelio que debemos proclamar durante la lluvia tardía debe enfatizar de que debemos adorar a Dios que “hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. El confiar en nuestra iglesia, en nuestros teólogos, o en cualquier entidad de la clase que sea, en lugar de confiar en Dios el Creador, ya no será más tolerado por Dios.
    La realidad es que esta también es una advertencia solemne para un ministerio como Family Radio, de que se asegure que las doctrinas que lleva al mundo sean lo más apegadas a la Biblia como sea posible. Como ya hemos aprendido, debemos estar preocupados especialmente en que el mensaje de salvación no enseñe ni en la más mínima forma que alguna obra que hacemos ayuda en nuestra salvación.
    Continuando un poco más adelante en Apocalipsis 13, leemos en los versículos 16 y 17:

Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

    Estos dos versículos introducen más preguntas. ¿Qué se quiere decir con la marca de la bestia? ¿Qué significa comprar o vender?
    Satanás gobernando en el templo, es decir, gobernando en las iglesias y congregaciones durante la Gran Tribulación, provoca que todos los que se

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hallan presentes allí reciban la marca de Satanás. Debemos entender esto que significa simplemente que quienes no son salvos llevan sobre sí la marca de propiedad de Satanás. Así como cuando un ganadero pone su marca de propiedad sobre su ganado, no hay duda acerca de quién posee el ganado, igualmente en el plano espiritual Satanás tiene su marca de propiedad sobre quienes lo adoran a él o a su imagen.
    Del mismo modo, leemos en Apocalipsis 14:1 que los 144,000, que representan la plenitud final de todos aquellos que han venido a ser salvos durante la era de la iglesia, tienen una marca de identificación sobre ellos. Tienen el nombre de su Padre escrito en sus frentes. Sabemos, por supuesto, que un nombre no es colocado literalmente sobre la cabeza de cada creyente. Más bien, es la expresión usada para mostrar que esos 144,000 son posesión eterna de Dios, y que ellos son ciudadanos de Su reino. Posteriormente, en nuestro estudio, examinaremos otra vez estos 144,000.

¿Qué Significa Comprar o Vender?

    ¿Pero qué significa la frase “comprar o vender”?
    Esta es una pregunta crucial debido a que el versículo 17 declara que nadie puede comprar o vender a no ser que tenga la marca de la bestia.
    Cuando indagamos en la Biblia para ayudarnos a entender la frase “comprar o vender”, hallamos que Dios usa un lenguaje que identifica a Jesús como un mercader o negociante. En Mateo 13:45 y 46 leemos:

También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

    El mercader en esta parábola solamente puede ser Cristo. La perla es el reino de Dios. Cristo vendió todo lo que tenía, es decir, se vació a Sí mismo de su gloria y vino a ser el siervo sufriente a fin de adquirir el reino de Dios.
    En Isaías 55:1, leemos:

A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

    Estas expresiones son también el lenguaje de un mercader que tiene el Evangelio en venta. Es un Evangelio que puede ser comprado sin dinero y sin precio. En otras referencias, la proclamación del Evangelio está simbolizado

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por navíos mercantes (por ejemplo, los navíos de Tarsis) que traen a Jerusalén oro, plata, y toda clase de cosas preciosas.
    La mujer virtuosa de Proverbios 31:18, “ve que su mercadería es buena” (o, “ve que van bien sus negocios” RV 1909), y en Proverbios 31:24, ella “hace lino fino, y lo vende” (o, “hace telas, y vende,...” RV 1909). Ella puede mostrarse como un cuadro de los creyentes, comprando sin dinero el Evangelio y vendiéndolo a otros que lo compran de nosotros sin dinero. De esta manera, comprar y vender tiene que ver completamente con la proclamación del Evangelio.
    Volviendo a Apocalipsis 13:17, leemos que en las iglesias y congregaciones que han llegado a quedar bajo el gobierno de Satanás, nadie puede comprar o vender; es decir, nadie puede proclamar el Evangelio allí, a menos que tengan la marca de la bestia.
    ¡Qué información más terrible es esta! Realmente, Dios está diciendo que en estas iglesias y congregaciones donde Satanás gobierna hoy, nadie puede predicar o enseñar allí a menos que no sean salvos. Lo peor es que, tomando en cuenta que todos en la congregación creen que tienen un oficio profético para declarar la Palabra de Dios basados en pasajes tales como Hechos 2:17, la advertencia siniestra de Apocalipsis 13:17 en principio puede aplicarse a todos en la congregación. Esta información aumenta dramáticamente el problema que enfrentan los pastores y maestros bíblicos dentro de las iglesias. No puede significar que todos y cada uno de los pastores que ministran en cualquier iglesia automáticamente se asume que no sean salvos. Pero sí significa que cuando un pastor o cualquier creyente dentro de esa iglesia es enfrentado con la información bíblica concerniente a la Gran Tribulación y luego insiste de que este no es el tiempo para salir de su iglesia, o si insiste de que en alguna manera su iglesia es la excepción y que él puede continuar ministrando en esta congregación, o si él ofrece cualquier otro razonamiento de por qué no tiene que abandonar su iglesia, con seriedad deberá preguntarse: “¿Cómo entonces este pastor o creyente responde a esta advertencia terrible de Apocalipsis 13:17?” Verdaderamente, se trata de versículos extremadamente serios. La naturaleza seria de estas advertencias están declaradas más ampliamente en Apocalipsis 14:9-11:

“Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo

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de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”.

    Estos versículos son tan claros que no necesitan explicación adicional. Al ir estudiando estos versículos de Apocalipsis 13, hemos visto más y más pruebas de que el comienzo de la Gran Tribulación mencionada en Mateo 24 corresponde con el final de la Era de la Iglesia. Apocalipsis 13 muestra que durante la Gran Tribulación, las iglesias estarán bajo el Juicio de Dios y que Dios ha entregado las iglesias a Satanás. Con las iglesias bajo la ira de Dios y bajo el gobierno de Satanás, podemos ver prueba clara de que el comienzo de la Gran Tribulación significa que estamos al final de la era de la iglesia.


CAPÍTULO 8