El Final de la Era de la Iglesia...y Después





Capítulo 6.    Tiempo 2. La Gran Tribulación
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Capítulo 6.
Tiempo№2. La Gran Tribulación

Hasta aquí en nuestro estudio, hemos examinado:

La estación de la lluvia temprana de justicia del Antiguo Testamento, que trajo como primicia de la cosecha de los primeros frutos al Señor Jesucristo.

El tiempo de tres años y medio que siguió inmediatamente a la lluvia temprana de justicia. Este período fue un tiempo de escasez espiritual de oír la Palabra de Dios y un tiempo de juicio sobre Cristo y Satanás.

La estación de la lluvia temprana Pentecostal que continuó por más de 1950 años y trajo la cosecha Pentecostal de los primeros frutos de todos aquellos que llegaron a ser salvos a través de toda la era de la iglesia.

    Ahora estamos listos para examinar con algún detalle el tiempo de escasez espiritual de oir la Palabra de Dios que comenzó con el principio de la Gran Tribulación. Descubriremos que fue simbolizado por un tiempo de tres años y medio. Este también fue un tiempo de juicio, cayendo el juicio sobre las iglesias de la era de la iglesia.
    Cuando Dios hizo la transición de la estación del Antiguo Testamento de lluvia temprana de justicia a los tres años y medio del ministerio de Cristo, durante los cuales hubo un tiempo de escasez espiritual de oir la Palabra de Dios, en el marco histórico, impactó a un porcentaje muy pequeño de la población del mundo. La mayoría de las gentes del mundo no sabía absolutamente nada acerca de lo que estaba sucediendo en la nación de Israel. Igualmente, cuando Dios hizo pasar de estos tres años y medio de escasez espiritual y juicio a la estación de la lluvia temprana Pentecostal, es decir, a la estación de la era de la iglesia, un porcentaje muy pequeño de la población del mundo fue impactado por esta. Solamente aquellas ciudades en las cuales una sinagoga Judía estaba localizada, y fueron pocas en número comparado al número de todas las ciudades del mundo, fueron impactadas en alguna manera por esta transición.

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Un Trauma Mundial

    Pero en nuestros días, cuando Dios ha hecho pasar de la estación de lluvia temprana Pentecostal, es decir, la era de la iglesia, al tiempo de la Gran Tribulación, el impacto es mundial. Las iglesias están localizadas en ciudades y aldeas en todo el mundo. Cientos de millones de personas son miembros de iglesias. Por consiguiente, una transición repentina hacia un tiempo de escasez espiritual de oir la Palabra, un tiempo de juicio sobre aquellas iglesias, es un acontecimiento enorme en la historia del programa del Evangelio de Dios.
    Por tanto, de esta transición hacia el tiempo de la Gran Tribulación está escrito en forma sumamente extensiva en la Biblia. Por razón de que este evento gigantesco se llevó a cabo muy cercano al final del tiempo, las numerosas referencias bíblicas acerca de este, no fueron entendidos incluso por los teólogos más refinados y piadosos. Dios explica esto en Daniel 12, donde El expone algunos de los eventos del final del tiempo, y declara en Daniel 12:9:

El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

    Pero ahora estamos muy cercanos al tiempo del fin, y Dios está revelando a partir de la Biblia una gran cantidad de cosas a los creyentes que antes habían estado escondidas del pueblo de Dios. Ahora hallamos que en todo el transcurso desde Génesis hasta Apocalipsis hay información concerniente a la transición de la edad de la iglesia hacia la Gran Tribulación. Hallamos que entre la extensa cantidad de referencias bíblicas a este evento traumático están los pasajes siguientes:

Génesis 45 en el cual Dios habla de la escasez de alimentos en los días de José que causó que su padre se fuera a la tierra de Egipto.
El extraño relato de Jueces 19 el cual describe la muerte de la concubina por hombres de Benjamín.
Una gran cantidad de capítulos en el libro de Isaías.
Gran cantidad de capítulos en el libro de Jeremías.
Casi todo el libro de Lamentaciones.
Muchos de los primeros 39 capítulos de Ezequiel.
Daniel 7, Daniel 8, Daniel 11, y Daniel 12.
Porciones del libro de Oseas.
Casi todo el libro de Joel.
Mucho del libro de Amós.

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Porciones del libro de Miqueas.
Mucho del libro de Nahum.
Mucho del libro de Habacuc.
Partes del libro de Zacarías.
Mateo 24.
Marcos 13.
Partes de Lucas 17.
Lucas 21.
Los últimos siete capítulos del libro de Hechos.
II Tesalonicenses 2.
Apocalipsis 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14, 17, 18, 20.

    Esta no es una lista completa, pero es suficiente para mostrar que la transición hacia la Gran Tribulación está muy extensamente documentada en la Biblia. En este estudio, examinaremos un número de estos pasajes para mostrar la armonía que existe entre ellos.
    A medida que estudiemos un número de estos pasajes, descubriremos que todos ellos encajan dentro de un plan en el cual en un tiempo preciso en la historia, el final de la era de la iglesia ocurrió. Fue inmediatamente seguido por un tiempo de gran tribulación la cual simbólicamente continúa por tres años y medio. En realidad, es probablemente el tiempo literal de 2300 días que se menciona en Daniel 8.
    Al final de los tres años y medio simbólicos, la estación final de la lluvia tardía comenzó. Esta estación de lluvia tardía que traerá la cosecha final de creyentes será una estación muy corta durante la cual el juicio de Dios permanecerá sobre las iglesias. Las iglesias continuarán experimentando una escasez de alimento espiritual de oir la Palabra de Dios, y continuarán estando bajo el juicio de Dios. Esta estación muy breve de lluvia tardía será seguida por el tiempo final, el tiempo de juicio en el fin del mundo.
    Ahora comenzaremos a examinar algo de la evidencia en la Biblia que describe esta transición de la estación de lluvia temprana Pentecostal, la era de la iglesia, hacia el tiempo de la Gran Tribulación.
    La Biblia muestra que llegaría un tiempo cuando Dios ya no usaría más a las iglesias y congregaciones para llevar el Evangelio al mundo. En vez de esto, las tales quedarían bajo la ira de Dios.

El Antiguo Testamento Anuncia la Gran Tribulación

    Para ver este plan, primeramente examinaremos cuidadosamente al Israel del Antiguo Testamento. Ellos, sin duda alguna, tipifican a la iglesia del

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Nuevo Testamento de la cual habla la Biblia como el Israel de Dios (Gálatas 6:16). Al ir descubriendo cómo Dios se relacionó con la nación de Israel, nos daremos cuenta cómo Dios se interrelaciona con las iglesias del Nuevo Testamento.
    El Israel del Antiguo Testamento comenzó con los patriarcas Abraham, Isaac, y Jacob. Alcanzó su gloria mayor durante los reinos de David y Salomón.
    Fue una nación sacada de Egipto, y llevada dentro de la tierra de Canaán bajo el liderazgo de Moisés primeramente y luego por Josué. Dios prodigó Su amor sobre esta nación haciéndola Su pueblo. Deuteronomio 7:6-8 registra en forma hermosa este hecho:

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

    Así que, Israel continuó durante cientos de años bajo la guía paciente de Dios. Vez tras vez cuando se extraviaron Dios envió jueces o profetas o sacerdotes o reyes para traerlos de regreso a una fidelidad más obediente hacia Dios.

El Problema de los Lugares Altos

Un problema persistió y se convirtió en un problema contínuo. Fue el problema de los lugares altos.

    Un problema persistió y se convirtió en un problema contínuo. Fue el problema de los lugares altos. Los lugares altos eran lugares fuera de Jerusalén donde dioses falsos eran adorados. Ya era un serio problema cuando Moisés recibió la ley en el monte Sinaí. La adoración del becerro de oro fue similar a la adoración posterior del lugar alto. Sin embargo, hasta que el templo fue construido por Salomón la adoración correcta a Jehová Dios fue

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también observada en los lugares altos. Pero una vez ya construido el templo, toda adoración en los lugares altos fue siempre adoración de dioses falsos.
    La división del reino a la muerte de Salomón en el año 931 A.C. estimuló la adoración de dioses falsos. En el reino de Israel, el cual consistió de diez tribus, su primer rey, edificó centros de adoración en Dan y en Bet-el que enfatizaban la adoración de becerros. Esta triste condición nunca cambió a través de toda la historia de las diez tribus de Israel. En la nación de Judá, la cual consistía de las dos tribus de Judá y Benjamín, la situación fue un poco mejor en que muchos de los reyes que gobernaron fueron temerosos de Dios. Aun así con la excepción de dos reyes, Ezequías y Josías, hasta cierto punto los lugares altos fueron siempre notorios en la tierra.
    Estos lugares altos fueron obviamente un acto de rebelión contra la ley de Dios. No obstante, por centenares de años, Dios los toleró y bendijo especialmente a Judá a pesar de ellos. Pero esto no pasó desapercibido delante de Dios. En Levítico 26:27-31, Dios advirtió solemnemente:

Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición, yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados. Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas. Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará. Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios; y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume.

    Observe en esta advertencia que Dios está hablando específicamente de los lugares altos. Esta advertencia fue dada antes que Israel entrase a la tierra de Canaán.

Los Lugares Altos Serán Destruidos

    ¿Pero cómo y cuándo destruiría Dios los lugares altos? Recuerde que en Levítico 26 Dios declaró que El los había escogido para ser un pueblo especial. El había puesto su amor sobre ellos. Seguramente Dios sería muy suave con Israel cuando, si acaso, llevare a cabo Su amenaza de quitar los lugares altos.
    Pero también recuerde, Dios había dicho “Yo haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios”. ¿Realmente haría Dios esto? Sí, lo haría. Y lo hizo.

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    En el año 709 A.C. el desastre golpeó a las diez tribus de Israel. Esta nación que Dios amó fue completamente destruida por los Asirios. El hecho es que, exceptuando a la ciudad de Jerusalén, al mismo tiempo que las diez tribus fueron destruidas, gran parte de la nación de Judá fue también destruida. Solamente porque Ezequías rey de Judá quitó todos los lugares altos Jerusalén fue librada. ¿Cómo podría Dios traer este desastre horrible sobre el pueblo a quien El había jurado Su amor?
    Pero hubo más. Cien años más tarde, en el año 609 A.C. la nación de Judá fue otra vez golpeada con desastre. El rey Josías, el rey más temeroso de Dios que reinó sobre Judá, fue muerto en batalla cuando solamente tenía 39 años de edad.
    Cien años antes, el Rey Ezequías había destruido los lugares altos así que Jerusalén fue librada en el tiempo que las diez tribus fueron destruidas. Pero a continuación de Ezequías, su hijo y luego su nieto reinaron, y durante sus reinados ellos reconstruyeron los lugares altos. De modo que, Judá continuó en su rebelión contra Dios.
    Y luego Josías llegó a ser rey. Verdaderamente, él fue un rey maravilloso. Dios declaró tocante al rey Josías en II Reyes 23:25:

No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual.

    Los actos piadosos del rey Josías fueron maravillosos. La Biblia registra en II Reyes 22 y 23 y en II Crónicas 34 y 35 todos los hechos de justicia de este gran rey. Incluidos dentro de sus hechos estuvo la destrucción de todos los lugares altos.
    Pero fue demasiado tarde. Cuando Dios advirtió en Levítico 26 que destruiría todos los lugares altos, dio suficiente información a fin de que podamos saber con precisión cuándo ocurrió esto. El había dicho en Levítico 26:33-34:

Y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades. Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo.

    Dios identifica el tiempo cuando la tierra disfrutaría sus días de reposo

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como un tiempo de 70 años. El declara en II Crónicas 36:21: “... la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos”.
    La Biblia nos muestra que estos 70 años comenzaron con la muerte de Josías en el año 609 A.C. y concluyó con la conquista de Babilonia por los Medos y los Persas en el año 539 A. C.
    El cumplimiento de esta profecía requirió la muerte del rey Josías porque el año 609 A.C. vino a ser el comienzo de los 70 años que habían sido profetizados. En efecto, ahora la ira de Dios comenzó a ser derramada sobre Judá. Aunque cuatro reyes más reinarían, todos ellos fueron malos. Durante su reino, primeramente Egipto los atacó y luego Babilonia comenzó a destruirlos. Finalmente, en el año 587 A.C., 23 años en total desde que el rey Josías fue muerto en batalla, el fin llegó.

Este final terrible se precipitó sobre el pueblo que Dios amó.

    ¡Y qué final! Jerusalén, el templo, el lugar Santísimo fueron todos destruidos. Este final terrible se precipitó sobre el pueblo que Dios amó, el cual había sido escogido como pueblo especial. Dios había cumplido Su advertencia de que destruiría los lugares altos. Lo hizo así en el año 709 A.C. y luego completó la tarea en el año 587 A.C. Verdaderamente, Dios no hace advertencias vacías o inútiles.
    ¿Pero cómo se relaciona esto a la iglesia y a la era del Nuevo Testamento, a las congregaciones y denominaciones por medio de las cuales Dios ha enviado el Evangelio a todo el mundo durante más de 1900 años pasados?

Los Lugares Altos: Una Advertencia a la Iglesia

    Cuando comenzamos a considerar la situación crítica de las iglesias y congregaciones de nuestros días, por lo menos cuatro hechos resultan abundantemente obvios:

    1. La iglesia eterna formada por todos los verdaderos creyentes nunca será destruida.
    2. La iglesia corporal o externa, siendo representada por las diferentes denominaciones y congregaciones locales que han existido durante más de

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1950 años pasados, podrían ser destruidas como fueron eventualmente destruidas las siete iglesias de Apocalipsis 2 y Apocalipsis 3.
    3. El antiguo Israel, amado y protegido por Dios durante centenares de años, fue finalmente destruido. La nación de Israel, en el año 709 A.C., y la nación de Judá, en el 587 A.C.
    4. Una causa insistente para su destrucción fue su persistencia en mantener lugares de adoración, llamados lugares altos, donde dioses paganos eran adorados.

    Con este contexto en mente, debemos hacernos la pregunta lógica: ¿Qué tiene que ver con nosotros hoy, la destrucción del Israel antiguo en el 709 A.C. y 587 A.C. ? La respuesta debe venir a nosotros fuerte y clara. Lo que Dios hizo al antiguo Israel tiene que ver en gran manera con este asunto. En Hebreos 13:8, la Biblia declara: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Jesús es Jehová Dios del Antiguo Testamento. De la manera que vimos su trato del antiguo Israel, podemos saber cómo trata con el Israel del Nuevo Testamento, las iglesias y congregaciones que existen por todo el mundo.
    La conclusión lógica entonces tiene que ser: Puesto que los lugares altos de Israel fueron una causa dominante para la destrucción del Israel antiguo, parece entonces que las iglesias de hoy están a salvo del juicio de Dios, porque no tenemos lugares altos donde se estén adorando dioses paganos.

Las Iglesias de Hoy Tienen Sus Lugares Altos

    ¿Pero es cierto que nuestras iglesias no tienen lugares altos? La Biblia nos muestra que las iglesias de hoy en ninguna manera están libres de lugares altos. La Biblia define la naturaleza de los lugares altos del Nuevo Testamento en II Corintios 10:4-6, donde leemos:

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

    En este pasaje tan revelador, Dios ha dado a conocer Sus planes para la Iglesia del Nuevo Testamento. Y tal como veremos, son comparables con Su plan para el antiguo Israel. De inmediato podemos ver esta semejanza si

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reconocemos la naturaleza de los lugares altos del Antiguo Testamento. La adoración verdadera se identificaba con la observancia cuidadosa de las leyes de Dios expuestas en la Biblia. Pero muchos en Israel tenían sus propias ideas concernientes a la naturaleza de la verdadera adoración.
    De sus propias imaginaciones y racionalizaciones ellos diseñaron lugares de adoración a dioses que ellos sintieron que tenían que ser honrados al igual que Jehová Dios era honrado. Así que, diseñaron y construyeron sus lugares altos. Probablemente fueron llamados lugares altos porque estos lugares, donde dioses falsos eran adorados, normalmente eran edificados en la cima de una colina.
    En la Era del Nuevo Testamento, no era común construir lugares de adoración a dioses falsos. Pero el individuo del Nuevo Testamento tiene la misma clase de pensamientos e imaginaciones que el creyente del Antiguo Testamento. El también tiene opiniones en cuanto a la manera apropiada de adoración a Dios que frecuentemente incluye ideas de su propia mente y no de la Biblia.
    Durante los días del Antiguo Testamento, se pensaba seriamente en cuanto a cómo diseñar y edificar correctamente un lugar alto a fin de hacer la escena total de adoración más completa. En el Nuevo Testamento, hombres serios han pensado cuidadosamente acerca de enseñanzas que sentían que eran agradables a Dios. Razonaron juntos en reuniones solemnes tales como concilios de iglesia, consistorios y sínodos. Luego de una piadosa consideración, adoptaron doctrinas que no siempre eran fieles a la Biblia. Algunas de las conclusiones erróneas fueron aun escritas y formaron parte de muy prestigiosas confesiones. Esto fue así no obstante llegaran a conclusiones que no eran enseñadas en la Biblia. Conclusiones tales como que puede haber divorcio por fornicación, la regeneración bautismal; que nuestra fe es un instrumento que Dios usa para conducirnos a la salvación, un milenio futuro, mujeres que pueden pastorear una iglesia, expiación universal, y nuestra aceptación de Cristo como un requisito para salvación, son típicas de muchas doctrinas adoptadas solemnemente por las iglesias. Pero estos son lugares altos en el sentido de que han salido de mentes elevadas de hombres en vez de venir de Dios.

Estos son lugares altos en el sentido de que han salido de mentes elevadas de hombres en vez de venir de Dios.

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    Al principio de este estudio, examinamos brevemente algunos lugares altos en las iglesias. Vimos que hay un gran número de lugares altos en nuestras iglesias hoy día. Las iglesias han vuelto a redactar las reglas concernientes al divorcio y nuevo matrimonio, el día de reposo Dominical, evangelios de señales y prodigios, el fenómeno de lenguas, el papel de las mujeres en la iglesia, la música, y la predicación acerca del infierno y la condenación. Estos son todos lugares altos que han crecido extensamente en las iglesias en los pasados 50 años.
    No debemos olvidar nunca que la columna y baluarte de la verdad no puede ser la iglesia (I Timoteo 3:15). La columna y baluarte de la verdad solamente puede ser Dios. Por tanto, cualquier doctrina sostenida por una iglesia debe caer bajo el cuidadoso escrutinio de la Biblia. La realidad es que la enseñanza que es sostenida por un gran número de iglesias de que la iglesia es la columna y baluarte de la verdad constituye en sí misma un lugar alto. Hace ser a la iglesia y lo que ella enseña una autoridad por lo menos igual a Dios.

Los Lugares Altos del Nuevo Testamento Serán Destruidos

    Por más de 1950 años, Dios ha dejado pasar estos lugares altos espirituales, del mismo modo que por muchos siglos dejó pasar los lugares altos de Israel y de Judá.
    Pero recuerde, Dios advirtió al antiguo Israel que llegado el momento El destruiría los lugares altos. Esta destrucción fue completada cuando Judá comenzó a caer en la esclavitud al tiempo cuando su último rey bueno, el rey Josías, fue muerto en el año 609 A.C. La destrucción fue completa en el 587 A.C. cuando Jerusalén y el templo fueron totalmente destruidos, en los 23 años siguientes al año 609 A.C.
    De manera amenazante, el pasaje de II Corintios 10:4-6 que habla de los lugares altos en el Nuevo Testamento también advierte de un tiempo cuando Dios destruiría los lugares altos. Recuerde que Dios dijo: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios...estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta”. En este pasaje tan revelador, Dios está declarando que vendrá castigo cuando la obediencia de las iglesias haya sido cumplida. Es decir, cuando su trabajo de llevar el Evangelio a todo el mundo haya sido terminado, Dios ha de comenzar a traer juicio sobre ellas. Esto coincide con la advertencia de Apocalipsis 11 de que el tiempo vendrá cuando el trabajo de la iglesia de llevar el Evangelio, como lo simbolizan los dos testigos, esté terminado. Cuanto esté terminado, los dos testigos serán

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muertos. Apocalipsis 11:7 declara:

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

    Antes, en Apocalipsis 11, Dios había explicado en el versículo 4 que los dos testigos son los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Recuerde que en Apocalipsis 1:20 y Apocalipsis 2:1 Dios había indicado que cada iglesia está representada por un candelero. Esto se debe a que dentro de cada iglesia o congregación, hay creyentes verdaderos. Ellos individualmente son portadores de la luz del Evangelio. Y porque ellos son parte integral de la congregación, la iglesia misma como entidad viene a ser portadora de luz. De esta manera, a través de toda la era de la iglesia, las iglesias que han permanecido razonablemente fieles a la Biblia han sido representadas por un candelero.
    Sin embargo, cuando estos creyentes verdaderos son silenciados dentro de la congregación o son echados de la congregación, realmente, ellos han sido muertos. Juan 16:2 declara:

Os expulsarán de las sinagogas: y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

    Esta matanza de los testigos puede ocurrir solamente cuando el trabajo de la iglesia de llevar el Evangelio haya sido terminado. Es sólo Dios quien determina cuándo ese trabajo está acabado. Al continuar en nuestro estudio, aprenderemos que el fin del tiempo de la obra de la iglesia de llevar el Evangelio al mundo coincide con el principio de la Gran Tribulación. Una cosa es segura, cuando los dos testigos son muertos por razón de que su trabajo ha terminado, significa que la iglesia está muerta - el candelero ya no más puede dar luz. Es decir, Dios ya no está usando más a la iglesia para llevar el Evangelio.

Es decir, Dios ya no está usando más a la iglesia para llevar el Evangelio.

    Por tanto, vemos claramente que Dios ha predeterminado un tiempo durante la era del Nuevo Testamento cuando vendría castigo contra las cosas elevadas y razonamientos exaltados de los hombres. Este castigo se efectuaría cuando la obediencia de las iglesias haya sido cumplida. Ya hemos

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visto que la obediencia fue cumplida cuando el trabajo de los dos testigos ha sido terminado. Esto se identifica con la advertencia de I Pedro 4:17, “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios”. El evento de este juicio sobre las iglesias es un terrible golpe para ellas. En cierto modo es tan traumático y terrible como la destrucción de la antigua Judá por los Babilonios en el año 587 A.C. Por ello, Dios habla de este evento como un tiempo de gran tribulación. En Mateo 24:21, la Biblia declara que habrá gran tribulación como jamás este mundo ha conocido o conocerá.
    ¡Cuán terrible es cuando las bendiciones de Dios ya no reposan sobre las iglesias y congregaciones las cuales pocos años atrás todavía eran los evangelistas al mundo!
    Pero ahora hacemos la gran pregunta: ¿Ha comenzado ya esta Gran Tribulación de Mateo 24:21? También nos preguntamos: ¿Si una iglesia quita sus lugares altos, puede evitar este juicio? Además, ¿Cómo trae Dios el juicio sobre las iglesias?


CAPÍTULO 7