El Final de la Era de la Iglesia...y Después





Capítulo 4.    Tiempo 1. Escasez y Juicio Durante el Ministerio de Jesús.
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Capítulo 4.
Tiempo №1. Escasez y Juicio Durante el Ministerio de Jesús.

    Hemos aprendido en el capítulo 3 que inmediatamente después de la primera estación del Evangelio que produjo a Cristo como primicia de la cosecha de los primeros frutos, habrían tres y medio años de escasez espiritual. Recuerde que esa estación fue la estación de la lluvia temprana de justicia que traería la cosecha de la primicia de los primeros frutos, Jesucristo mismo. Esa primera estación Evangélica fue llamada por Dios “lluvia temprana de justicia” o la primera lluvia a su tiempo (Joel 2:23). Fue el período completo del Antiguo Testamento, y más particularmente, el período que comenzó con Abraham y terminó con el anuncio de Jesús como el Cordero de Dios en el año 29 D.C. Ese anuncio junto con el lavamiento ceremonial de Jesús en el Río Jordán señaló que el sacrificio estaba listo y que el sumo sacerdote (también el Señor Jesús) estaba preparado para ofrecer el sacrificio. Pero también señaló que el primero de los tiempos que se identifican con el término “los tiempos y las estaciones” había comenzado.
    Uno inmediatamente supondría que, ahora que Cristo había sido anunciado, un tiempo de gran despertamiento espiritual ocurriría. Después de todo, ahora aquí se encontraba Dios mismo en la persona del Señor Jesucristo. Sin duda, la gente acudiría a El como Salvador.

Un Tiempo de Gran Escasez Espiritual de Oír la Palabra.

    Asombrosamente, ocurrió exactamente lo opuesto. Por todas partes en los Evangelios que registran las actividades de Jesús antes que regresara al cielo, leemos de la escasez espiritual. Esta información triste comienza con Juan 1:11, donde leemos:

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

    Y sigue en Lucas 4:16-30. Un poco más adelante, después que El predicó en la sinagoga de Nazaret donde creció, la reacción de la gente del pueblo está registrada en Lucas 4:28-29:

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Al oir estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle...

    Y está enfatizado en la declaración de Jesús en Lucas 9:22:

Y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.

   Esta triste situación nos es revelada vívidamente en el lenguaje de Mateo 11:23-24:

Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en tí, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para tí.

    Capernaum fue una aldea a orillas de la playa del Mar de Galilea. Jesús pasó mucho tiempo allí predicando y sanando. Pero en este pasaje revelador indica que los habitantes de Capernaum fueron mucho más rebeldes contra Dios que los de Sodoma. Recuerde que sólo Lot y sus dos hijas escaparon del juicio de Dios sobre Sodoma. ¡Cuán pecadoras y ciegas deben haber sido las gentes de Capernaum si fueron más ciegas que la gente de Sodoma!
    Esperaríamos que si alguien era espiritual, estaría entre los maestros espirituales y sacerdotes. Por tanto, nos conmociona leer la evaluación de la condición espiritual de ellos, en el capítulo entero de Mateo 23. Casi en cada uno de los 39 versículos de este capítulo se halla una acusación contra ellos.
    Por ejemplo, Jesús dijo en el versículo 33:

¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

    Las serpientes son una referencia a Satanás. Este versículo hace eco del juicio terrible de Jesús sobre los Judíos cuando estaba enseñando en el templo. Leemos en Juan 8:44:

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Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Satanás en un sentido estaba gobernando en el templo y en las sinagogas.

    Si los Judíos en el templo, lo cual incluiría a los maestros religiosos, pertenecían espiritualmente a su padre el diablo, esto significa que Satanás en un sentido estaba gobernando en el templo y en las sinagogas. Y puesto que virtualmente nadie estaba siendo salvo en ese tiempo, quiere decir que el Espíritu Santo no estaba presente.
    Por consiguiente, la condición espiritual en el templo y sinagogas, en el tiempo cuando Jesús estaba ministrando, era virtualmente idéntica a aquella que estudiaremos más tarde en este estudio; tal es la situación en las iglesias durante la Gran Tribulación que viene precisamente antes del fin del mundo. No nos sorprende que Jesús dijera en Mateo 23:37-38:

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

    Por otra parte, leemos en Juan 6 que una gran multitud le seguía (versículo 2). Esto es cuando Jesús alimentó los 5,000 hombres más mujeres y niños (versículo 10), así que podemos saber que había allí una gran multitud siguiéndole. Pero cuando El comenzó a hablar acerca de las implicaciones espirituales de una relación con El, leemos en los versículos 66 y 67:

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce:¿Queréis acaso iros también vosotros?

    Aunque esos dos versículos no dicen específicamente que sólo los doce apóstoles se quedaron, dan la enorme impresión de que no muchos más de los doce permanecieron. Básicamente, todos los demás se fueron.

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Escasez de Oír la Palabra de Dios

    La razón para esta ceguera en Israel al tiempo cuando Jesús ministraba se da en Mateo 13:13-15:

Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado. Y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con sus ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

    El problema era que había escasez espiritual de oír la Palabra de Dios. Es cierto que, con sus oídos físicos oyeron la predicación más excelente posible. Después de todo, Jesús era Dios mismo. Ninguno podría predicar con tanta exactitud y con tanta sabiduría como Jesús. Sin duda, esperaríamos un gran número de creyentes como resultado de que la gente oyera a tan perfecto predicador. Acaso no leemos en Isaías 55:11:

Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

El problema era que había escasez de oír la Palabra de Dios.

    La predicación era perfecta. La percepción física era muy adecuada. ¿Qué era lo malo? ¿Qué era el problema? El problema era que había escasez de oír la Palabra de Dios. Dios no estaba dando a los oyentes oídos espirituales para oír la Palabra de Dios. Ellos solamente podrían recibir oídos espirituales para que pudieran oír la Palabra de Dios y ser salvos si Dios Espíritu Santo estuviera aplicando la Palabra hablada a los corazones de quienes habrían de ser salvos. Cuando Jesús estaba predicando, el Espíritu Santo no estaba haciendo esto. Jesús dijo a sus discípulos en Juan 14:17:

El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora

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con vosotros, y estará en vosotros.

Tres Requisitos para Salvación

    Debemos saber que hay tres requisitos que deben ser llenados antes de que alguien sea salvo. El primer requisito es que Jesús tiene que haber pagado los pecados de ese individuo. Puesto que Jesús solamente pagó los pecados de los elegidos, ese individuo necesariamente habría sido elegido por Dios antes de la fundación del mundo. (Para más información, póngase en contacto con Family Radio, y solicite el libro, “El Plan Magnífico de Dios para Salvación”). El segundo requisito es que una persona a quien Dios planea salvar debe estar bajo la escucha física de la Palabra de Dios. Romanos 10:17 revela:

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios.

    El tercer requisito es la acción de Dios Espíritu Santo aplicando esa Palabra al corazón de aquél a quien Dios está salvando. La única razón de que alguien se salva es porque Dios aplica Su Palabra al corazón y vida de quienes El ha elegido para salvación. En Juan 14:17, Jesús efectivamente está enseñándonos que si bien El estaba predicando la Palabra perfecta de Dios, el Espíritu Santo no estaba en ellos, es decir, no estaba en medio de ellos para aplicar la Palabra hablada al corazón de alguno y pudieran ser salvos.
    Más adelante, en Hechos 2, el Espíritu Santo fue derramado en medio de aquellos reunidos en Jerusalén en el día de Pentecostés y cerca de 3,000 fueron salvos. El Espíritu Santo vino en medio de esa gente con el propósito expreso de aplicar la Palabra hablada a los corazones de los presentes a fin de que muchos de ellos fueran salvos. Así que, podemos saber que habrá siempre escasez de oír la Palabra de Dios si el Espíritu Santo no está presente para aplicar la Palabra de Dios a las vidas de quienes han de salvarse. Para los propósitos de Dios durante los tres años y medio que Cristo ministró, el Espíritu Santo apenas salvó a alguno.
    Verdaderamente, hubo una mujer tomada en adulterio (Juan 8:1-11) que fué salva. Hubo un hombre bajado a través del tejado (Lucas 5:20) que fué salvo. Y por supuesto, el ladrón en la cruz. Posiblemente, hubo unos pocos más, pero todos ellos fueron excepciones, probablemente ocurriendo para ayudarnos a que nosotros entendamos la salvación. Sin embargo, la norma era una escasez espiritual de oír la Palabra de Dios.
    Jesús explicó esto en palabras un poco diferentes en Mateo 13:13-15, lo cual vimos un poco antes. Dios cegó al Israel de esos días por causa de la

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maldad de sus corazones.
    Sí, sabemos que hubo gente viviendo en ese lapso de tiempo que dió evidencia de salvación. Los apóstoles excepto Judas fueron salvos. María, Marta, Lázaro, y María Magdalena fueron salvos. Quizás los setenta que fueron enviados de dos en dos fueron salvos. Quizás todos los 120 en el aposento alto en Pentecostés fueron salvos. Igualmente, es posible que la mayoría si no todos los 500 a quienes Cristo apareció en Galilea después de Su resurrección (I Corintios 15:6) fueron salvos. Pero todos estos son números pequeños al compararse con los casi 3,000 que fueron salvos en la tarde de Pentecostés. Además, bien podría ser que la mayoría de estos, si no todos los apóstoles, los setenta, los 120, los 500, eran ya salvos antes de que Jesús fuese anunciado como el Mesías. Recuerde que, el período anterior al anuncio de Jesús fue la estación de la lluvia temprana de justicia. Naturalmente, si Cristo dijo palabras tan terribles acerca de Capernaum, la cual fue más que bienaventurada por la presencia de Jesús, el resto de la tierra de Israel en ese tiempo estaba en total escasez espiritual de oír la Palabra de Dios.

La Escasez Espiritual Preparada para la Crucifixión de Jesús

    La razón para esta escasez espiritual en primer lugar es a causa de la maldad del Israel de ese tiempo. No obstante, hay otra razón más importante de por qué esta carestía continuó a través de todo el ministerio de Jesús. Esa razón tiene que ver con el plan de Dios para salvación. Jesús tenía que ser rechazado por su pueblo porque tenía que ser crucificado. Leemos en Romanos 11:12 y 15:

Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?

Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

    Israel cayó en su rebelión contra Dios cuando ellos apresaron a Jesús y lo crucificaron. Pero esto era absolutamente necesario a fin de que la salvación se hiciera posible para todos los elegidos a través de todo el mundo. Así que, este tiempo de escasez espiritual fue un tiempo de juicio. Ese juicio se enfocó sobre el Señor Jesucristo quien era las primicias de la cosecha de la estación de los primeros frutos de la primera estación - la lluvia temprana de justicia. Esta cosecha resultó en Jesús siendo anunciado como el Cordero

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de Dios. Este anuncio, que significaba que la primera estación, la de la lluvia temprana de justicia, había llegado a su final, fue inmediatamente seguida por un período de tres años y medio de escasez espiritual durante el cual Jesús estuvo bajo juicio. El estaba experimentando el evento espantoso de ser el cordero sacrificial. Así, podemos saber que la primera estación, la estación de la lluvia temprana de justicia, es seguida por un tiempo de juicio. El cordero sacrificial fué muerto. Cristo fue rechazado por el hombre y finalmente, fue rechazado por Dios.
    ...Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46).

Satanás fue Vencido

    Hubo otro juicio que se identifica con este mismo tiempo de escasez espiritual, y fue el juicio que vino sobre Satanás. A través de toda la estación de la lluvia temprana de justicia, Satanás estaba relativamente libre para aprisionar los corazones de la gente. A él incluso se le permitía estar en el cielo y hacer acusaciones concernientes a la relación de Dios con los creyentes (Job 1).
    Por supuesto que, durante el ministerio de Jesús, Satanás fue particularmente arrogante al tentar a Jesús por 40 días en el desierto y al entrar en Judas a fin de que pudiera aprisionar a Jesús en un esfuerzo de matarlo. Como ya hemos aprendido, Satanás en gran manera gobernaba en el templo y en las sinagogas, como lo indicó la afirmación de Jesús de que los Judíos en el templo eran de su padre el diablo.
    Pero algo sucedió a Satanás cuando Jesús fue a la cruz. Esto fue anticipado en el momento cuando los 70 volvieron a Jesús, diciendo:

    ...Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. (Lucas 10:17). Jesús les contestó en los versículos 18 y 19:

Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

    Además, se declara en Apocalipsis 12:7-11:

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.

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Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Miguel es el Señor Jesucristo. El venció a Satanás mediante el derramamiento de Su sangre.

    Miguel es el Señor Jesucristo. El venció a Satanás mediante el derramamiento de Su sangre, es decir, por dar Su vida en el evento de la expiación. Por su muerte en la cruz, Jesús no solamente pagó los pecados de los elegidos, sino también trajo juicio sobre Satanás. Apocalipsis 20:2-3, declara:

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

    Apocalipsis 13:3 nos informa que una de las siete cabezas de la bestia (Satanás) fue herida de muerte.
    Todo este lenguaje indica que en el momento de la cruz, Satanás fue sentenciado a la condenación eterna, y del tiempo de la cruz hasta el fin de los tiempos, él ha estado bajo la ira de Dios. La realidad es, que al final del tiempo, Satanás será inmediatamente arrojado en el lago de fuego (Apocalipsis 20:10). Ninguna declaración se hace, en ninguna parte de la Biblia, de que Satanás será juzgado en el último día. Esto se debe efectivamente a que fue juzgado en la cruz. Por otra parte, toda la humanidad que no haya sido salva será juzgada en el último día (Apocalipsis 20:11-15).
    De esta manera, vemos que los tres años y medio siguientes a la estación de la lluvia temprana de justicia fue un tiempo de escasez espiritual de oír la

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Palabra de Dios. Y fue un tiempo cuando Dios trajo juicio tanto sobre Cristo como sobre Satanás.
    Podríamos notar que cuando los tres años y medio de la escasez del tiempo de Elías terminaron, juicio fue traído sobre el sacrificio, que representaba a Cristo, cuando el fuego del cielo lo destruyó. Sin embargo, juicio vino sobre los 450 profetas de Baal que eran representación de Satanás. Todos ellos fueron muertos por Elías quien en esa parábola histórica representa a Dios como el Juez.

Tres Años y Medio

    Este tiempo triste del ministerio de Jesús, durante el cual hubo escasez espiritual de oir la Palabra de Dios, puede mostrarse ser un período de tres años y medio. En Daniel 9:27, leemos:

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

    Cristo es quien confirma el pacto. Oficialmente, El fue declarado como el Mesías, es decir, El vino para confirmar el pacto, cuando Juan el Bautista lo bautizó. A la mitad de la semana siguiente, es decir, tres años y medio más tarde, el sacrificio y la ofrenda cesaron. El sacrificio y la ofrenda cesaron cuando Cristo fue crucificado. El fue el sacrificio hacia el cual todos los sacrificios anteriores estaban señalando. Así, este tiempo que siguió a la estación de lluvia temprana de justicia fue de precisamente tres años y medio. Este tiempo fue idéntico en duración a los tres años y medio de escasez en los días de Elías. Quizá recordemos que fue muy cercano al final de esa escasez que fuego vino del cielo y consumió el buey sacrificial y el altar. Ese evento estaba apuntando hacia el juicio que debía caer sobre Cristo cuando fue crucificado. El paralelismo entre ese evento y los tiempos del ministerio de Jesús concluyendo con Su crucifixión es muy exacto.
    Hasta este punto hemos aprendido en nuestro estudio de los tiempos y las estaciones, de las cuales habla Dios en Hechos 1:7 y I Tesalonicenses 5:1, que inmediatamente enseguida de la estación de la lluvia temprana de justicia, la cual produjo la cosecha del Señor Jesucristo mismo, hubo un tiempo de juicios. Este tiempo fue precisamente de tres años y medio de duración y terminó cuando Jesús experimentó el juicio de Dios como pago por todos los

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pecados de quienes El eligió para salvarlos. Ciertamente fue un tiempo de gran escasez espiritual de oir la Palabra de Dios y fue un tiempo de juicio.
    De acuerdo al orden de los tiempos indicado por Joel 2:23, Dios nos enseñó que luego de la lluvia temprana de justicia seguiría lluvia adicional, la cual fue dividida en lluvia temprana y lluvia tardía. Es esta estación de lluvia temprana la que debemos ahora examinar al empezar el siguiente capítulo de este estudio.


CAPÍTULO 5