La Biblia es la Autoridad Final
Este libro se titula “El Fin de la Era de la Iglesia y Después”. Sin embargo, el asunto esencial que está siendo presentado no es el tema del final de la Era de la Iglesia. El asunto esencial es la autoridad de la Biblia. ¿Es en verdad la Biblia la autoridad final y última a la cual todo verdadero creyente está sujeto?
La gran pregunta que cada uno debe enfrentar es esta: ¿Tengo tal temor de Dios que tiemblo delante de El si sospecho que una doctrina que sostengo pueda ser contraria a la Palabra de Dios?
O es posible que yo me sienta totalmente seguro con Dios porque obedezco fielmente a cada una y a todas las doctrinas que mi iglesia enseña. ¿Me doy cuenta que algunas de las doctrinas sostenidas por mi iglesia quizá no sean fieles a la Biblia? A su vez, ¿confío que todo lo que mi iglesia enseña es totalmente fiel a la Biblia?
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Si descubro que una doctrina que mi iglesia enseña no es fiel a la Palabra de Dios, ¿tiemblo con temor?
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Para decirlo de otra manera, si descubro que una doctrina que mi iglesia enseña no es fiel a la Palabra de Dios, ¿tiemblo con temor? Debemos recordar que cualquier doctrina que sostenemos que no sea fiel a la Biblia es una mentira. Es algo ideado por los hombres. Por tanto, creer que esta doctrina es verdadera, cuando en realidad, no es fiel a la Biblia, es colocar nuestra confianza en los hombres en vez de Dios. Realmente, es un pecado equivalente a aquel cometido por el antiguo Israel cuando adoraron a Dios en Jerusalén pero también adoraron otros dioses en los lugares altos. Esto fué un pecado tan grave que Dios finalmente destruyó a Israel en el año 709 A. C. y a Judá en el 587 A.C. Tal como descubriremos en este libro, se trata de un pecado tan serio de nuestros días que el juicio de Dios está sobre las iglesias de hoy.
El mismo principio debe aplicarse a este estudio. ¿Se ha hecho todo esfuerzo para asegurarnos que todo lo que se presenta en este libro es
totalmente fiel a la Biblia? Las enseñanzas y las conclusiones no deben tener nada que ver con visiones o voces o sueños. Tienen que ser sin relación a la especulación humana. Tienen que estar cuidadosamente basados solamente en la Biblia.
Tiene que admitirse que a veces es muy difícil obedecer a la Biblia. Es decir, a veces a medida que leemos cuidadosamente la Biblia hallamos que Dios nos está dando un mandato para que actuemos de alguna manera. Y a veces no nos agrada tal mandato. No nos gusta para nada. Entonces surge la gran pregunta que cada uno de nosotros debe preguntarse personalmente: En mi temor de Dios, ¿estoy listo a ser obediente al mandato aunque no me guste? La respuesta tiene que ser: “Si soy un verdadero hijo de Dios, yo quiero ser obediente a todos y a cada mandato. Mi delicia es hacer la voluntad de Dios”. Si sigo dudando en obedecer, debo justamente hacerme esta pregunta: “¿En verdad soy un hijo de Dios?”
La Persona Salva es una Nueva Creación
La razón por qué es esa la mentalidad espiritual del creyente verdadero es porque en el momento que él fue salvo, él nació otra vez. El experimentó de lo alto una alma nueva resucitada en la cual ya nunca más él desea pecar. En I de Juan 3:9, Dios nos asegura de esto cuando declara:
Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él, y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
La semilla (simiente) que permanece en él es Cristo (Gálatas 3:16).
Por consiguiente, el creyente verdadero ha venido a ser una nueva criatura en Cristo (II Corintios 5:17). A la hora de la muerte, la cual podría venir momentos después de la salvación o años después de la salvación, en su existencia espiritual de su alma, él inmediatamente va sin ningún cambio, al cielo para vivir y reinar con Cristo. Debido a que le fue dada su alma nueva resucitada, Dios puede decir de él en I Juan 2:3-4:
Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.
El también puede entender Romanos 7:22:
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios.
El va de acuerdo con el testimonio de Romanos 7:24:
¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
El deplora el hecho de que todavía tiene que vivir en un cuerpo maldito por el pecado, el cual también llegará a ser salvo cuando Cristo venga en el último día.
Dicho francamente, si un pastor altamente exitoso o un teólogo Bíblico, o si yo mismo no encuentro en mí el deseo intenso en mi vida de ser obediente a todos los mandatos de la Biblia, de manera tal que tiemble delante de Dios por temor de enseñar algo contrario a la voluntad de Dios, esto puede ser evidencia de que no soy salvo. La ordenación o las alabanzas de que yo soy un maestro Bíblico fiel, o anciano o pastor, en sí mismas, no son garantía de que yo sea salvo.
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La ordenación o las alabanzas de que yo soy un maestro Bíblico fiel, o anciano o pastor, en sí mismas, no son garantía de que yo sea salvo.
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Desafortunadamente, aquellos que no son salvos no estarán en la capacidad de entender esas verdades. Ellos concluirán que esas declaraciones concernientes a una alma nueva resucitada son meramente la opinión del escritor de este estudio. Por cierto, ese juicio puede extenderse a la totalidad de este estudio de modo que el lector concluya que este estudio es simplemente la opinión del escritor.
Lo mejor que este escritor puede esperar es que cada uno que lee este libro revisará cuidadosa y diligentemente en la Biblia la validez de cada conclusión que se enseña en este estudio.
Revelación Progresiva
La Biblia es la revelación completa de la Palabra de Dios a la raza humana. No debemos agregarle. No debemos de quitar nada de ella. Sólo ella y en su totalidad es la Palabra de Dios.
Sin embargo, cuando consideramos cómo recibimos la verdad de la Biblia, entonces estamos tratando completamente otro tema diferente. Dios
insiste en que hay un horario conocido solamente por El, por el cual El revela las verdades de la Biblia a la humanidad.
Por ejemplo, Jesús dijo claramente a sus discípulos que el tiempo vendría cuando El sería muerto y después de tres días, se levantaría otra vez. Marcos 8:31 declara:
Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.
Aunque esta es una declaración simple y clara, de ninguna manera fue comprendida por los discípulos. Fue solo después de Su resurrección, al ser los discípulos recordados por los dos hombres en vestiduras resplandecientes, que estaban de pie afuera del sepulcro vacío, que ellos entendieron. Lucas 24:6-8 nos informa:
No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras.
Dios les dió la revelación de que Cristo sería muerto y levantado otra vez, pero no fue una revelación que llegó a ser parte de su entendimiento hasta que Cristo resucitó.
Igualmente, leemos en Efesios 3:3-5:
Que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.
Dios está indicando que un misterio fué declarado al apóstol Pablo:
Que los Gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio. (Versículo 6).
Sin embargo, esta verdad fue repetidamente escrita en la Biblia, por ejemplo, el nombre de Abram fue cambiado a Abraham porque él sería padre de muchas naciones (Génesis 17:5-7).
Muchos años antes, Jesús dijo a los discípulos en Mateo 28:19:
Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
La verdad de que aquellos a quienes Dios salvaría incluiría gente de todas las naciones del mundo se enseña en muchos lugares de la Biblia. Pero mientras que si bien esta verdad fué incluida en la revelación de Dios a la humanidad, no fue sino hasta cuando Pablo de Tarso fué salvo que verdaderamente fue revelada a las mentes de los apóstoles.
Este principio de revelación progresiva es enfatizada especialmente en Daniel 12:8-9:
Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
En la revelación de Dios, la cual es la Biblia, Dios tiene muchas cosas grandiosas qué decirnos acerca del fin del mundo y de los detalles que nos llevarán hasta el fin del mundo. Pero Dios tiene un horario para la entrega del entendimiento de esas verdades.
La Biblia es la Autoridad Final
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Dios tiene un horario para la entrega del entendimiento de esas verdades.
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El significado verdadero de esas declaraciones tocantes al final de los tiempos no será revelado a las mentes de los hombres sino hasta el tiempo del fin. Esta es la razón por qué muchos teólogos devotos, teólogos temerosos de Dios del pasado han procurado explicar el significado de los pasajes relativos al tiempo del fin, pero se quedaron lejos de alcanzar la verdad. Esto no fue una falla de su parte. Fue simplemente que no era el tiempo de
Dios para revelar el significado de esos pasajes relacionados al tiempo del fin
Así, podemos esperar que en nuestros días, cuando las señales están mostrando que nos encontramos cercanos al tiempo del fin, el significado de una gran cantidad de pasajes Bíblicos deberían llegar a revelarse a las mentes de los estudiantes de la Biblia que son cuidadosos y diligentes. El hecho mismo de que podemos encontrar gran armonía en nuestra comprensión de pasajes Bíblicos que hasta aquí han sido muy oscuros nos indica en gran manera que Dios nos ha colocado en la senda correcta. Entonces podemos esperar, que muchos pasajes de la Biblia que en tiempos pasados han sido hasta cierto punto misteriosos, ahora puedan ser comprendidos.
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