En el Principio...



Parte 2


¿Creación o Evolución?

¿Es cierto el relato bíblico de la creación? ¿Creó Dios un universo físico de la nada durante seis días de 24 horas hace miles de años? ¿O es cierta la teoría de la evolución? ¿Acaso los elementos se organizaron por sí mismos en los billones de años, convirtiéndose en la variedad de formas complejas que vemos ahora? La forma como respondemos a preguntas acerca del origen y diseño del universo físico es importante. Nuestras respuestas hacen impacto en nuestras vidas y tienen consecuencias serias para nuestras vidas en el futuro.


1. Propósito

La Parte 2 de este folleto está dirigido a personas que dicen creer en la Biblia. Uno de los propósitos del folleto entero es animar y aumentar la confianza en lo que la Biblia dice. Pero esperamos, en la Parte 2, fortalecer la confianza en la Biblia por medio de demostrar que ésta es precisa y digna de confianza en todas las menciones de personas, sitios, y eventos que describe, especialmente lo que dice acerca de la creación del universo físico. Al demostrar la veracidad de la Biblia en sus descripciones de la historia, esperamos apoyar la confianza de las personas en el mensaje más importante de la Biblia, a saber, el evangelio, el pecado, juicio y salvación.
Otro propósito de la Parte 2 de este folleto es animar a los cristianos a mantenerse firmes en su confianza en la Biblia cuando se encuentren con personas que ponen en duda las declaraciones de la Biblia. Esperamos ayudarles a mantener un testimonio fuerte y fiel al mensaje de la Biblia cuando enfrenten retos a lo que la Biblia dice acerca del principio del universo. Existe una presión intensa puesta sobre las personas por las instituciones científicas, educativas, políticas, y casas editoras que creen en la evolución. Los científicos publican largos artículos en las revistas apoyando la evolución, y la mayoría del público asiente sin pensar a lo que ellos dicen. Pero los cristianos nunca deben ser intimidados por el volumen de las palabras que los evolucionistas usan para apoyar sus opiniones. Ni deben ser impresionados por el prestigio de las personas que usan esas palabras. Los cristianos deben de entender que el objetivo de los evolucionistas es reducir la credibilidad de la Biblia a fin de descartar el derecho que ésta puede tener en sus vidas (Rom. 1:21-23). Desafortunadamente, muchas personas que dicen creer en la Biblia siguen a la multitud y toman por cierto lo que los científicos y autoridades educativas afirman. En consecuencia, ellas tratan de entender la descripción bíblica de la creación de manera tal que se conforman con las suposiciones evolucionistas. Ese avenimiento es necio. Es necio científicamente porque conduce a una confusión científica y al error. Aun más impresionante, es necio espiritualmente porque conduce a la apostasía y al juicio espiritual. Por lo tanto, esperamos que este folleto pueda ser un recurso para los cristianos que con valor desean mantenerse firmes en la Biblia y su mensaje de la creación. Esperamos ayudarles a declarar atrevidamente que la Biblia es verdad (Juan 17:17) y que todo hombre es mentiroso (Rom. 3:4).
La ayuda que la Parte 2 de este folleto brinde a alguien depende del interés de la persona, de las preguntas personales que ella pueda tener, o los retos que quizás enfrente en ese momento. Si alguien quiere entender los temas espirituales básicos involucrados, entonces las secciones 2 a 5 y la 7 le serán útiles. Si alguien desea entender cómo las leyes científicas y las observaciones caben en la discusión, entonces tendrá que ver en la sección 6. Aunque la sección 6 demuestra la validez científica del relato bíblico de la creación, no se incluye con el intento de convencer a alguien que duda de la certeza de la Biblia que lo mejor es confiar en ella. Las discusiones científicas nunca harán eso. Solamente la Biblia misma tiene el poder para crear fe en la Palabra de Dios (Rom. 10:17). En su lugar, la sección 6 se presenta en anticipación de cualquier cristiano que se preguntase si la Biblia tiene algunas buenas respuestas a las declaraciones del evolucionista, y si hay una explicación del origen del universo físico que armonice con lo que leemos en la Biblia. Por lo tanto, la sección 6 no es presentada para contestar "con la misma moneda" los argumentos de los evolucionistas, ni para impresionar a nadie con el apoyo científico para el mensaje de la Biblia. Al contrario, lleva la intención de fortalecer la confianza que los creyentes ya tienen en la Biblia.

2. Dos Peligros

Un peligro es que pensemos muy poco acerca de las preguntas relativas a la creación y evolución. Alguien quizás preguntaría: "¿Por qué debo de fastidiarme con estas preguntas? Ese tema parece ser muy remoto e inaplicable a mi vida personal". Es verdad que normalmente no pensamos acerca de estas cosas conscientemente. Sin embargo, todos tenemos una opinión o idea acerca de cómo el universo vino a existir. Un propósito de este folleto es el de ayudarnos a darnos cuenta que lo que pensamos acerca de estas preguntas es importante.
En primer lugar, Jesús se refirió a los eventos y personas mencionadas en Génesis como una historia real (Mat. 19:4,5). Si decimos que Jesús es nuestro Salvador, y por lo tanto decimos que le confiamos y le amamos, entonces Su comprensión de la Biblia debe de ser la nuestra también.
En segundo lugar, no se trata simplemente de si nuestro entendimiento del origen del universo es exacto. No se trata solamente de si nuestra comprensión de la forma y función de todas las partes del universo sea en alguna manera útil para nuestras vidas. Lo que pensamos de la descripción de la Biblia acerca del universo físico está conectado con la condición espiritual de nuestros corazones. Es decir, lo que pensamos acerca de la descripción bíblica del universo físico está basado sobre y moldea nuestra opinión acerca de la Palabra de Dios, la Biblia. Si dudamos la verdad de una parte de la Biblia, digamos el mensaje de la creación, ¿cómo vamos a saber si podemos confiar en ella en otros asuntos, especialmente en su mensaje de salvación?
En tercer lugar, lo que pensamos acerca del universo físico tiene un impacto sobre nuestra moralidad y ética, es decir, lo que consideramos malo o bueno, correcto o equivocado. El cómo contestamos las preguntas planteadas al empezar la Parte 2 de este folleto, tiene un impacto en lo que hacemos y en lo que animamos a hacer a otras personas. Consideraremos el impacto moral de este asunto en la sección 4.
Finalmente, se nos manda a que demos respuesta a cualquiera que pregunta sobre la esperanza que tenemos en el mensaje de la Biblia (I Pedro 3:15), especialmente porque el desafío evolucionista del mundo pecaminoso induce a muchas personas a poner en duda la veracidad de la Biblia. Eso significa que debemos procurar comprender y estar listos para presentar con convicción todo el consejo de Dios, de Génesis a Apocalipsis.
Quizás alguien puede reaccionar a las preguntas presentadas mientras comenzábamos la Parte 2 de este folleto, diciendo: "Pero el asunto es demasiado técnico para mí. No lo entiendo". Sí, el asunto puede ser muy técnico. Verdades concretas y específicas, así como fórmulas matemáticas pueden ser presentadas para demostrar razonablemente el relato bíblico de la creación hecha por la mano del Dios Todopoderoso. Pero la discusión no tiene que ser técnica; y en este folleto no lo es. Es más, el apoyo para el relato bíblico de la creación es tan fuerte que puede ser presentado de un modo más simple y al punto.
Otro peligro es que pensemos demasiado en las preguntas acerca de la creación y la evolución. Después de haber señalado la "importancia" de estas preguntas y de mencionar que nuestras respuestas a ellas tienen "serias consecuencias", puede parecer extraño decir que podemos pensar demasiado acerca de ellas. Lo que queremos decir es que es peligroso pensar acerca de ellas fuera de proporción a otros asuntos que deben ser más prominentes en nuestro pensar.
Primeramente, el estar extremadamente ocupados con preguntas acerca de la creación y la evolución es peligroso porque puede erosionar nuestro caminar personal con Dios. Debemos estar conscientes de que es posible, y aun muy fácil, que las preguntas acerca de la creación y la evolución ocupen demasiado de nuestro tiempo y atención. Aun si nuestro objetivo es el de considerar el universo físico desde la perspectiva de Dios, mientras más buscamos entender el origen y el diseño del universo físico, más nos debemos concentrar en las cosas físicas. Desafortunadamente, este enfoque nos anima el interés y atracción por las cosas físicas que las consideramos naturalmente como criaturas físicas. Además, a medida que aumentamos el tiempo y los recursos que usamos para investigar la evidencia física en el universo, podríamos reducir fácilmente la cantidad de tiempo que usamos para estudiar la Biblia misma. Y el tiempo y la atención que damos a los asuntos físicos nos pueden conducir a poner más importancia en ellos que lo que pondríamos en asuntos espirituales. Eso sería concentrarnos en la creación y no en el Creador. Debemos siempre mantener en mente que nuestra vida cristiana no empieza, ni es alimentada, ni apoyada, por cosas físicas, sino solamente por la Palabra de Dios (Mat. 4:4; 2 Tim. 3:16, 17). Una vida cristiana victoriosa que es una bendición a Dios y a los hombres comienza y es mantenida por un enfoque en las cosas espirituales que se encuentran en la Biblia (Col. 3:1,2,16).
En segundo lugar, el estar demasiados ocupados con asuntos concernientes a la creación y evolución es peligroso porque puede causar que los temas físicos sean el centro de nuestro testimonio evangélico. Una presentación completa del evangelio requiere una posición inmutable en la declaración bíblica de que Dios creó el universo físico y lo continúa sosteniendo hoy en día.
Por esa razón fue escrito este folleto. Sin embargo, en realidad no se trata de un tema intelectual, sino de un tema del corazón. La manera como una persona responde a las preguntas que planteamos al comienzo de la Parte 2 de este folleto, depende de lo que esa persona piensa acerca de Dios y de su propia alma, y no de lo que ella piensa en cuanto a la evidencia física. Note que en Romanos 10:17 no dice, "la fe viene por el oír y el oír por la palabra de la ciencia". Al contrario, el poder del evangelio es aplicado por medio de la Palabra de Dios solamente. Es más, de acuerdo a Romanos 1:20, el propósito del testimonio del universo físico es a fin de que los hombres seamos "inexcusables". En vez de volver a los hombres a sus sentidos espirituales y provocarles a buscar la misericordia de su Creador, el testimonio del universo físico revela su insensata rebelión y los prepara para el día del Juicio. Por lo tanto, una discusión apropiada con alguien acerca de estas cuestiones físicas, especialmente con alguien que no confía en la creación Bíblica, debe ser a través del evangelio.
Es cierto que el Salmo 19:1 declara: "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos". El universo físico es una demostración de la gloria de la sabiduría creativa y del poder de Dios. Cualquiera que mira alrededor de sí mismo debe someterse humildemente y alabar al gran Creador de todo lo que ve. Pero eso no es lo que sucede. En primer lugar, los hombres inconversos no pueden entender un testimonio físico que señala verdades espirituales. La razón es porque todos los hombres inconversos están muertos en sus pecados, de modo que no tienen la habilidad de reaccionar correctamente a ningún testimonio espiritual (Ef. 2: 1; Rom. 8:9). En segundo lugar, los hombres inconversos no quieren confiar en la Biblia. Ellos creen en la teoría de la evolución porque quieren creerlo. Su rechazo del Creador no es asunto de ciencia, sino de su voluntad. Ellos pueden protestar de que creen en la evolución a consecuencia de una evaluación cuidadosa de la información accesible y la aplicación cuidadosa de principios. Sin embargo, como veremos en la sección 6, la evolución no es una explicación inteligente del origen y función del universo físico porque viola las leyes aceptadas de la ciencia y entra en conflicto con la observación. Las personas inconversas tienen una desviación que les hace adherirse a la teoría de la evolución sin importar la evidencia. Esa desviación puede ser basada en la admiración y confianza en los maestros de la evolución. La desviación puede basarse en el temor a la burla y a la persecución de parte de la mayoría de las personas que creen en la evolución. La desviación puede ser basada en un temor de Dios latente y el no querer ser tenidos como responsables delante de El.
Si una persona, a quien le proclamamos el Evangelio, ha rechazado la explicación autoritativa de la Biblia de cómo todas las cosas vinieron a existir y cómo las cosas continúan existiendo, esa persona nunca será convencida por la lógica más brillante o la evidencia más irresistible. Solamente cuando la persona nace de nuevo por la gracia de Dios es cuando se volverá de su enfoque pecaminoso hacia sí misma y hacia este mundo, y tendrá ojos para ver y mente para comprender la mano creativa de Dios en este universo físico. Solamente cuando a una persona le ha sido dada la vida nueva por medio del Espíritu Santo es cuando se volverá de su rebelión y tendrá corazón para someterse y confiar en lo que Dios dice en su Palabra acerca del origen y aparición del universo físico. La vida espiritual no viene por medio del testimonio de la ciencia, sino solamente por medio de la Palabra de Dios (I Pedro 1:23). Por lo tanto, nuestro testimonio del evangelio debe ser centrado en el testimonio de la Biblia, y no en la evidencia física encontrada en el universo.
Es verdad que algunas personas han oído una presentación del origen del universo desde el punto de vista un Creador, y reconocieron la sabiduría de ese punto de vista, y se retiraron de la evolución a confiar en el relato de la Biblia en cuanto al origen del universo. Sin embargo, la verdad es que ellos fueron persuadidos a cambiar por la gracia de Dios por medio del llamamiento bíblico a la necesidad de sus almas. A veces una persona cambia su punto de vista de la evolución a la creación después que es salva. Pero si la persona es verdaderamente nacida de nuevo, en tanto que Dios le hace crecer espiritualmente y enfrentarse honradamente con sus pecados, ella vendrá a sentirse más y más incómoda con el punto de vista evolucionista y eventualmente lo repudiará. Cualquiera que sea la jornada espiritual de esa persona, su cambio de mente siempre se basa en lo que Dios ha hecho para cambiar su corazón por medio del evangelio.
En tercer lugar, el estar demasiado ocupados con las cuestiones acerca de la creación y la evolución nos puede conducir a desperdiciar mucho tiempo, dinero y energía, defendiendo la Biblia de la burla de la gente que cree en la evolución. Es muy fácil reaccionar emocionalmente a un ataque y dejarlo crear pensamientos de ira y de lástima de sí mismos. Es fácil buscar soluciones legislativas, políticas y sociales a efecto de poder conseguir alivio del maltrato injusto de personas que detestan la Biblia. Tristemente, esa clase de actitudes defensivas y acciones estorban el mensaje de salvación que debería llenar nuestras mentes. No tan sólo eso, sino que debemos recordar que las personas inconversas de este mundo están muertas en pecados y no reaccionarán positivamente al mensaje claro de la Biblia. Solamente el evangelio, junto con el poder de la gracia de Dios, es la respuesta a la maldad de los hombres. Además, de acuerdo a la economía divina tal como es presentada en la Biblia, los creyentes quizás nunca ganarán ninguna batalla política ni social frente a los evolucionistas, porque la maldad se aumentará hasta que Jesús regrese (Mat. 24:12). Nuestro trabajo como creyentes es el de presentar el mensaje de salvación, apoyados por el mensaje de la Biblia entera, desde la creación hasta el día del Juicio, y dejar los resultados en las manos de Dios.
Debemos mantener siempre en mente el propósito de este universo físico. Es el escenario temporal en el cual un drama espiritual mucho más crucial se está llevando a cabo. Dios hizo este universo físico a fin de llevar a cabo Sus propósitos espirituales, uno de los cuales es glorificarse a Sí mismo por medio de la salvación de Su pueblo. El rescate de sus almas de la amenaza de la ira de Dios en el día del Juicio y la liberación de sus almas de la esclavitud del pecado y de Satanás hoy en día son más importantes que cualquier objeto físico o eventos en este universo. Lo que le interesa más a Dios y lo que debe importarle más a Su pueblo es que ellos sepan que son salvos y que alimenten y cultiven un caminar más cerca de El. Por cuanto Dios usa su creación física como una herramienta para cumplir Su plan de salvación, cualquier discusión acerca de la creación y la evolución debe aumentar la preocupación del pueblo de Dios hacia el evangelio de Jesucristo. Cualquier discusión acerca de la creación y la evolución debe fortalecer la confianza, alivio y gozo que ellos tienen en la salvación de sus propias almas y las almas de otros. Cualquier discusión acerca de la creación y la evolución debe de renovar la esperanza en la promesa de que Dios destruirá este universo físico, maldito por el pecado, y lo reemplazará con un reino espiritual mucho mayor (II Pedro 3:12, 13), en el cual vivirán con cuerpos espirituales (I Cor. 15:53) cuyo diseño y apariencia no se pueden hoy imaginar.
Finalmente, debemos también comprender que la información explícita que se encuentra en la Biblia es fidedigna, pero la información implícita recogida de nuestro estudio empírico del universo físico no es digna de confianza. Lo que aprendemos de la Biblia es sin error, sin necesidad de revisión, ni corrección. Desde otro punto de vista, nuestras conclusiones basadas en nuestro estudio del universo físico están sujetas no sólo a nuestro error personal y a prejuicio, sino también están sujetas a cambiar a medida que más información sale a la luz. Por lo tanto, lo que aprendemos en la Biblia es el fundamento de nuestra comprensión del universo físico y es nuestra autoridad final en cualquier tema de que habla, incluyendo el origen del universo.


3. Tenemos que elegir.

Uno de dos, o el relato bíblico de la creación es la descripción precisa del origen, función y aparición del universo físico, o bien lo es la teoría de la evolución. Ambas no pueden ser verdad al mismo tiempo.

a. La muerte física

Los evolucionistas afirman que la muerte física es un evento normal. Es su opinión que la muerte es parte del funcionamiento del universo. Los evolucionistas insisten que la muerte es una función necesaria que contribuye a cambiar las cosas vivientes, puesto que a través del tiempo, sólo el más apto sobrevive. En contraste con eso, la Biblia declara que la muerte física no es parte del designio y plan original del universo.
Eso es en parte lo que la Biblia quiere decir cuando declara que el universo era perfecto y bueno (Gén. 1:31). La Biblia enseña que la muerte entró en el universo un poco después de que Dios lo creó, como parte de Su maldición en reacción al pecado (Rom. 5:12).
Aunque la teoría de la evolución no habla de la cuestión de la vida después de la muerte, enfocándose tan solo en este universo físico, la mayoría de los evolucionistas enseñan que todas las cosas vivientes (plantas y animales, así como también personas) dejan de existir después de la muerte. En contraste con eso, la Biblia enseña que la muerte física no es tan sólo la terminación del proceso fisiológico de la gente, sino es el enemigo de los hombres pecadores (I Cor. 15:26). Mucho más que tan sólo separarlas de cualquier bendición que ellos puedan tener en esta vida, la muerte física es el último evento que la mayoría de la gente experimentará antes de que enfrenten el juicio y la segunda muerte de la ira eterna en el Infierno (Heb. 9:27).
Evidentemente, no podemos reconciliar las afirmaciones de los evolucionistas con la enseñanza de la Biblia. Ambas no pueden ser verdad a la vez.

b. Casualidad

Los evolucionistas insisten en que los cambios hechos al azar del código genético, unidos a la selección de estos cambios durante un período largo de tiempo, resultaron en todas las plantas y animales que vemos en el día de hoy. Por otro lado, la Biblia declara que cada detalle del universo fue creado de acuerdo al propósito sabio y plan cuidadoso de Dios (Salmo 104:24; Jer. 10:12), y que El continúa sosteniéndolo hoy en día (Mat. 6:26, 30; Col. 1:17; Heb. 1:3). Solamente un punto de vista o el otro puede ser verdad. Ambos no pueden ser verdades al mismo tiempo.

c. Obra terminada

Los evolucionistas insisten en que las plantas y los animales han evolucionado en el pasado y que continúan evolucionando en el tiempo presente. Sin embargo, la Biblia enseña que la creación es una obra terminada y completa de Dios (Ex. 20:11). Por medio de la crianza cuidadosa es posible producir variedades de plantas y de animales en el día de hoy. Pero las diferentes variedades revelan las características incorporadas con las cuales Dios originalmente diseñó las cosas vivientes a fin de poder ayudarles a adaptarse y sobrevivir. Sin embargo, hay límites a la variedad de apariencias y habilidades que un productor puede obtener de un tipo de planta o animal. Además, la crianza nunca cambia a una especie de planta o animal en otra especie. La razón es porque Dios fijó las características de las cosas vivas cuando El terminó Sus obras en la creación. Nosotros podemos elegir creer un punto de vista o el otro. Pero sólo uno de ellos puede ser verdad.

d. Ninguna tercera alternativa

Nos damos cuenta entonces de que no es posible tomar partes de los dos puntos de vista y llegar a un concepto unificado que los reconcilie. Algunas personas desean creer que Dios creó el mundo, pero al mismo tiempo son impresionadas con los argumentos de los evolucionistas. Estas personas se aferran a la noción de que Dios creó por medio de la evolución. Por ejemplo, algunos creen que la palabra "día" en Génesis 1 se refiere a una larga era. Pero la misma palabra usada en Exodo 20:11 se utiliza significando un día de 24 horas. También, de acuerdo a Génesis 1:2 y 16, las plantas fueron creadas un día antes que el sol fuese creado. Pero una era larga, como por ejemplo un día de un millón de años, resultaría en la muerte de todas las plantas, las cuales dependen del sol para vivir. La tentativa de mezclar los dos puntos de vista, una idea que es llamada "la evolución teísta", no es leal a ninguno de los dos lados. Debemos ser honestos y escoger un punto de vista o el otro. No podemos aferrarnos a ambos.


4. Tenemos que vivir con nuestra elección.

Nuestra preferencia de confiar en la Biblia o en la teoría de la evolución moldea lo que pensamos y lo que hacemos. En otras palabras, el relato bíblico de la creación y la teoría de la evolución son conocidos por su "fruto", es decir, por la actitud y las acciones que ambos puntos de vista producen en las vidas de las personas que creen en ellos.

a. Las consecuencias espirituales y morales de escoger la teoría de la evolución.

Las personas que eligen confiar en la teoría de la evolución creen que no hubo Jardín del Edén, ni Adán, ni pecado, ni caída, ni maldición, y por lo tanto no hay necesidad de un Salvador. También ellas creen que, si el universo comenzó hace billones de años, continuará por billones de años más. Ellas concluyen que no necesitan preocuparse del día de Juicio al final del mundo, y de esa manera no necesitan la protección de un Salvador.
Las personas que eligen confiar en la teoría de la evolución creen que no hay un Dios como el descrito en la Biblia al cual darán cuenta. Creen que no hay nadie que declare lo que es bueno y lo que es malo. Creen que no hay nadie a quien ellas tengan que dar respuesta por sus pensamientos, palabras y acciones que difieren de los absolutos éticos y morales descritos en la Biblia. En lugar de eso, creen ellas que pueden establecer criterios para sus propias vidas, basadas en lo que piensan y sienten que es correcto a sus propios ojos. También creen que los criterios que gobiernan el comportamiento entre las personas son negociables y dependientes de la situación presente. Es más, ellas creen que ningún criterio es permanente y que los criterios que moldean las relaciones humanas tienen que cambiar de acuerdo a los tiempos. El objetivo de ellos es vivir vidas egoístas, viciosas e inmorales, y se deleitan en una teoría naturalista, en una teoría atea, tal como la evolución, que les da a las personas la base intelectual para ignorar sus conciencias y reprimir la verdad de la Palabra de Dios. Desafortunadamente, son dejados con una vida sin sentido ni propósito, la cual los lleva a la vaguedad, desesperación y locura. Y aun más espantoso, son dejados para enfrentar a Dios en el Día del Juicio, cuando tendrán que dar cuentas por todo lo que han pensado, dicho, y hecho.
La teoría de la evolución reconoce la asombrosa complejidad de la anatomía y fisiología humana. Pero la teoría de la evolución enseña que un humano realmente no es nada más que una bolsa de químicos con una estructura y función que es el resultado final de una serie de cambios biológicos al azar. La teoría de la evolución enseña que las personas son en el mejor de los casos nada más que animales complejos. Por lo tanto, no debemos sorprendernos si las personas actúan como animales y tratan a otros como si lo fueran también. En otras palabras, la evolución promueve la fría perspectiva de que no hay una razón para interesarse en las necesidades e intereses de otros porque la vida es una batalla de supervivencia. La evolución no toma en cuenta al individuo, sino está interesada en la supervivencia de las especies. Enseña que el universo descarta a los individuos débiles mientras marcha despiadadamente hacia un destino desconocido. La evolución, por lo tanto, es la base para el tratamiento brutal e inmisericorde hacia otros, resultando en racismo, genocidio, aborto y eutanasia. Algunas personas han usado las consecuencias lógicas de la teoría de le evolución para justificar horror semejante al de eliminar a un grupo "inferior" de personas con el propósito de promover la supervivencia de las especies "superiores".

b. Las consecuencias espirituales y morales de escoger el relato bíblico de la creación.

Las personas que por la gracia de Dios eligen confiar en el relato bíblico de la creación, comprenden que Dios es soberano sobre todo el universo y que ellas son responsables delante de El por lo que piensan, dicen y hacen. Esas personas se regocijan en el mensaje que el Creador mismo, quien podría lanzar a todos en el Infierno por rebelarse contra El, quien podría sentirse avergonzado y repudiar sus debilidades y necesidades, y quien en cambio ha sacrificado a su Hijo unigénito para salvar a todos aquellos que confían en lo que El dice y que caminan obedientemente con El (Rom. 5:8). Esas personas saben que Dios sujetó al universo y a sus habitantes bajo Su maldición en respuesta al pecado (Génesis 3:17; Romanos 8:20, 21). Ellos también saben que Dios tiene un gran interés en el universo. El ha diseñado y continúa cumpliendo un plan maravilloso para lo que El ha creado (II Pedro 3:13). La Biblia habla de la ternura de Dios hacia Su creación (Salmo 104) y Su interés en cada detalle (Mateo 6:26; 10:30). El relato bíblico de la creación es una historia de esperanza verdadera porque nos habla de un Dios que ama y se interesa en lo que El creó.
Hay personas que por la gracia de Dios confían en toda la Biblia, incluyendo el relato bíblico de la creación; entienden que Dios es su Creador y que tiene autoridad sobre sus vidas. Ellos comprenden que Dios los ha creado para un propósito y que hay un significado real para sus vidas (Rom. 12:1,2; I Pedro 2:9). Ellos ven a otras personas como creaciones únicas y valiosas de Dios (Hechos 17:26; Hebreos 2:6, 7). Por lo tanto, están dispuestos a servir a Dios con gratitud y se interesan por otros con bondad y amor sacrificial (Ef. 4:32; I Juan 4:19-21).

5. Siempre es una elección de fe.

La ciencia es la colección de conocimiento basado en el estudio de objetos observables y fenómenos en el universo físico. El análisis científico resulta en una conclusión, basada en esas observaciones, la cual se ajusta a leyes conocidas que gobiernan la apariencia y comportamiento del universo. El análisis científico también incluye una prueba de esa conclusión a fin de poder descubrir si es falsa o no. Por lo tanto, cuando procuramos comprender eventos que ocurrieron mucho antes de que alguien los observara y documentara, no estamos haciendo una investigación científica. Lo que decimos acerca del pasado no documentado, ya sea basados en las imaginaciones de hombres o en las palabras de la Biblia, es asunto de fe y no de ciencia.
Algunas personas afirman que podemos estudiar la historia como una ciencia. Ellas dicen que podemos medir los efectos presentes de eventos pasados. Pero el estudio del pasado no documentado realmente no es ciencia porque no podemos saber por seguro si tenemos todos los hechos o si hemos analizado la información correctamente. Nunca podemos demostrar si nuestra colección de conocimiento histórico es cierta o no.
Podemos hacer suposiciones intelectuales del pasado basadas en el estudio de evidencias circunstanciales por medio de conectar posibles causas pasadas a lo que vemos hoy día. Podemos juntar estas suposiciones y llamarlo una teoría. Eso ciertamente es apropiado, y nuestra teoría puede servir como modelo para ayudarnos a entender el pasado. Pero nunca podemos verificar la conexión entre la causa del pasado y los efectos presentes. Podemos hacer analogías comparando eventos con los cuales estamos familiarizados al momento de nuestra estimación de cómo las cosas podrían haber sido en el pasado. Pero no obstante lo preciso que sea nuestro entendimiento de algo que vemos hoy, nunca podemos estar seguros de si la comparación que hacemos es válida. Estudiar un fenómeno presente es ciencia. Sin embargo, aplicar lo que aprendemos acerca del fenómeno a un evento inalcanzable del pasado por medio de una analogía no es ciencia. Es una suposición. Las suposiciones en sí mismas no son ciencia, no importa cómo las queramos llamar.

a. La evolución no es ciencia

La teoría de la evolución no es científica porque hace declaraciones acerca de tiempos, sitios y eventos que nunca han sido ni serán observados, ni medidos por los hombres. Por eso es solamente una teoría y no una verdad. La cuestión de lo que pasó hace "billones" de años no está basada en observaciones científicas sino en suposiciones y especulaciones. Por lo tanto, el punto de vista evolucionista de la historia natural es una teoría y solamente puede ser una teoría. Nunca puede ser una verdad. Además, la teoría de la evolución no es científica porque los análisis que los evolucionistas hacen de las observaciones de hoy en día basados en esa teoría conducen a conclusiones que violan las leyes científicas conocidas, como veremos en la sección 6 de este libro. Además, los evolucionistas nunca enfrentan honradamente una prueba sino simplemente modifican su teoría para acomodar nueva información cada vez que sus conclusiones acerca del universo resultan ser probadas erróneas. Es decir, la teoría de la evolución nunca se hace responsable por las muchas conclusiones equivocadas a que hace llegar a sus seguidores. Siendo que la teoría de la evolución no es científica, los científicos evolucionistas simplemente tienen que creer que todas las cosas han evolucionado, e intercambiar la confianza en Dios como se revela en la Biblia por una confianza en las propiedades inherentes de las cosas materiales.

b. La evolución es una religión:

La teoría de la evolución es una religión porque hace declaraciones acerca de Dios. Los evolucionistas comienzan con la suposición no comprobada científicamente de que no existe un Creador, que El no es necesario para la existencia del universo físico. También, la teoría de la evolución es una religión porque hace declaraciones morales. Los evolucionistas enseñan que el universo material es todo lo que existe. Siendo que los elementos físicos de los cuales el universo está construido no tienen moralidad, ellos deciden que no existe una norma en el universo para juzgar la conducta. Según la teoría de la evolución, la única guía de conducta es la necesidad de sobrevivir, sin importar las consecuencias que esa lucha tiene en otra persona. En adición a eso, la teoría de la evolución tiene la forma y la estructura de una religión. Los colegios y las universidades son sus templos de aprendizaje que preservan sus libros sagrados. Los científicos evolucionistas son su clero, quienes protegen y predican su dogma en diarios, periódicos populares y programas de televisión.
Los científicos evolucionistas resguardan su teoría con fervor religioso. La pasión y emoción con la cual los evolucionistas defienden su teoría contra la presentación de la creación revela que ellos realmente sí reconocen la debilidad de la estructura -hecha por hombres- de la teoría de la evolución. La evidencia científica demuestra que la evolución contradice los hechos y que el relato bíblico de la creación es la explicación más razonable de lo que observamos. Por lo tanto, los evolucionistas tienen que suprimir la evidencia que demuestra la debilidad de la teoría de la evolución. Los evolucionistas tienen que recurrir a argumentos retorcidos y contradictorios en defensa de su teoría, a presentaciones tendenciosas y falsas en apoyo a su idea, y a ataques directos a cualquiera que se les oponga. Su escarnio e ira es puesta rápidamente sobre otros científicos que "heréticamente" presentan el punto de vista de la creación, no sea que quienes enseñan el creacionismo socaven el mensaje de la evolución y "contaminen" la manera de pensar de las multitudes, de las cuales los evolucionistas desean y necesitan el apoyo.

c. Fe diferentes

El pensamiento evolucionista no es una declaración científica, objetiva, neutral y poco emotiva acerca del universo en que vivimos, sino que es una afirmación dogmática de fe motivada por un intento antagónico de reprimir y suplantar el mensaje bíblico de la creación por la mano de Dios. La evolución es un producto de la rebelión profundamente arraigada en los corazones de los hombres. Los evolucionistas se aferran desesperadamente a su teoría porque ellos buscan alguna justificación a su declaración de que la Biblia no es fidedigna. Odian el hecho de que ésta declara que Dios es el Creador que tiene autoridad suprema sobre las vidas de ellos. Tampoco quieren escuchar, ni reconocer, que tienen que dar respuesta a su Creador por sus malos pensamientos, palabras y hechos. Por lo tanto, la teoría de la evolución es una religión hecha por hombres que se oponen y buscan suplantar al evangelio de la Biblia. Los evolucionistas reclaman la lealtad exclusiva de los corazones y mentes de los hombres, y así la reclama el Dios de la Biblia.
En Hebreos 11:3 leemos, "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía". Es decir, nuestro entendimiento de Dios como el Creador y Sustentador del universo y todo lo que contiene es un asunto de fe. Nosotros debemos confiar que lo que la Biblia dice acerca del origen del universo es verdad, la única verdad. Lo que una persona escoge creer acerca del origen del universo no es fundamentalmente un resultado de la medición e investigación humanas. No es un resultado de la lógica humana. No es un producto del debate y consenso humanos. La elección que hace una persona es asunto del corazón. Es asunto de confiar en la sabiduría de los hombres o de confiar en lo que Dios ha revelado en Su Palabra. Por lo tanto, la elección de cada hombre del objeto de su lealtad revela su fe (Josué 24:15).

6. Una alternativa es mejor científicamente.

El punto de vista bíblico de la creación es la mejor explicación del universo físico porque se conforma a las leyes que describen y gobiernan el universo físico. La teoría de la evolución contradice esas leyes. También, el relato bíblico de la creación concuerda con la evidencia observable mientras que la teoría de la evolución no concuerda con mucho de ella. Estas reclamaciones son justificadas extensivamente en muchos libros escritos por científicos que tienen títulos de universidades respetadas y que tienen experiencia en muchos campos diferentes de investigación. En esta breve discusión señalaremos solamente algunas razones científicas que hacen el relato bíblico de la creación más razonable y creíble que la teoría de la evolución.

a. Leyes

Los científicos sacan muchas conclusiones basadas en sus observaciones. A medida que el tiempo pasa y se llevan a cabo nuevas observaciones, sus conclusiones son comparadas con la nueva información para ver si todavía son válidas. A veces encuentran que la conclusión no concuerda con la información nueva. Si la conclusión falla la prueba, debe ser abandonada y modificada. A veces los científicos encuentran, después de muchas comparaciones, que cierta conclusión parece continuar describiendo con exactitud la apariencia y comportamiento de lo que ven en el universo. Cuando ha pasado mucho tiempo y su conclusión permanece válida en todas las situaciones en que pueden pensar, ellos aumentan su confianza en ella y eventualmente la llaman una ley. Esa ley, la cual está potencialmente sujeta a revisión, no tiene una autoridad igual a las declaraciones eternas de Dios encontradas en la Biblia. Sin embargo, algunas leyes de la ciencia han descrito correctamente la forma básica y la función del universo tan bien y por tanto tiempo que podemos hacer un buen discernimiento de si la creación o la evolución es más razonable cuando comparamos ambos puntos de vista con esas leyes. Miremos algunas de esas leyes.
El universo está lleno de materia y energía que constantemente están cambiando de una forma a otra. Por ejemplo, cuando comemos un sandwich cierta energía química es transformada en energía térmica. Cuando damos vueltas en una montaña rusa, nuestra energía de posición cambia a energía de moción una y otra vez. Hay una ley de la ciencia que dice que, aunque muchos cambios puedan llevarse a cabo, la cantidad total de energía y materia antes que algo ocurriese es igual a la cantidad total de energía y materia después que ocurrió. Ninguna nueva energía o materia es creada o aniquilada. En términos más sencillos, esta ley dice que no puede existir algo de nada. No hay nada en el universo que cause la aparición de nueva energía o materia. Se ha observado que esta primera ley nunca ha sido violada.
Dicha primera ley quizás podría ayudarnos a investigar las transferencias de materia y energía, pero no nos dice nada acerca de cómo la materia y la energía se originaron en primer lugar. Es más, esta ley ni siquiera nos dice si el universo tuvo un principio. Sin embargo, esta ley significa que si el universo tuvo un principio, no se pudo haber creado a sí mismo. Este pudo haber venido a la existencia solamente por un poder fuera de sí mismo.
En este universo activo lleno de cambios en energía, a veces algunas cosas se acercan unas a otras o tropiezan unas con otras, e intercambian energía o materia. Durante ese intercambio, parte de la energía se cambia en calor. Por ejemplo, los vínculos químicos de un sandwich se rompen durante la digestión y la energía térmica que es liberada calienta nuestros cuerpos. El roce de las ruedas de una montaña rusa sobre los rieles metálicos producen calor mediante la fricción.
Hay otra ley de la ciencia que dice que si observamos algo ocurriendo y anotamos todos los intercambios de energía que se llevan a cabo, encontraremos que la cantidad total de materia y energía es la misma antes y después, como debe de ser, pero que una parte de la energía se ha disipado en sus alrededores como energía térmica. Lo importante de tomar nota es que la energía térmica nunca puede volver a ser cambiada a una forma para hacer algo útil. Un sandwich es consumido y no puede ser reemplazado con la misma energía química, parte de la cual ha sido distribuida a los alrededores como calor. Una montaña rusa nunca continuará corriendo para siempre; sino, disminuirá la velocidad a medida que las energías de posición y moción se pierden como calor por medio de la fricción. La conclusión es que, a medida que el tiempo pasa, más y más energía en el universo está siendo cambiada a una forma inútil, es decir, en energía térmica dispersa. Jamás se ha probado que esta segunda ley haya sido violada.
Una implicación de esta segunda ley es que , si esperamos lo suficiente, eventualmente toda la energía útil se escapará en forma de calor y nada más pasará. El universo estará muerto. Otra implicación es que, en tiempo pasado, el universo tuvo mucho más energía útil.
Los evolucionistas reclaman que la segunda ley puede hacerse a un lado si consideramos un sistema en el cual la energía viene desde afuera. Ellos señalan la radiación del Sol cayendo sobre la Tierra como un ejemplo. Reclaman que semejante entrada de energía es responsable de toda la complejidad que encontramos en la Tierra. Pero eso no es así. La energía de dentro de un sistema, por sí mismo, en realidad hace que la destrucción descrita por la segunda ley ocurra más rápidamente. La entrada de energía cruda, tal como la radiación del Sol sobre la Tierra, deteriora las cosas y no las construye.
Los evolucionistas reclaman que una planta o animal vivo, es un ejemplo de un sistema en el cual la segunda ley no se aplica. Pero eso no es así. La segunda ley es válida aun para una cosa viva que usa energía cruda y se construye. La cosa viva tiene que trabajar para oponerse al deterioro que la ley describe. ¿Pero acaso no enseña ese trabajo que la segunda ley no es válida para las cosas vivas? No. Una cosa viva puede hacer un trabajo útil solamente si le han sido dadas instrucciones, lo cual se encuentra en su DNA, y ha sido dado el mecanismo en algunas de sus células, tales como la clorofila en las plantas, para cambiar la energía cruda que obtiene a una forma que puede usar para crecer y mantenerse a sí misma.
La segunda ley es compañera importante de la primera ley. Juntas las dos leyes constituyen un gran testimonio contra la evolución y un gran apoyo a las declaraciones bíblicas de la creación. De acuerdo a las dos leyes, no solamente es imposible obtener algo de nada, sino también que lo que obtenemos a medida que el tiempo pasa, nos es menos útil que antes. En breve, el universo está desgastándose. En la imagen de un reloj, las dos leyes declaran juntas que el universo está corriendo y no puede retrocederse. Si alguien le dio cuerda anteriormente, entonces alguien fuera del universo debe haberle dado cuerda. Es decir, la segunda ley dice que el universo tuvo un principio y la primera ley dice que el universo no se creó a sí mismo. Estas leyes apuntan a la mano de alguien afuera del universo, a un Creador.
Mencionaremos una ley más. Es similar a la primera ley, pero solamente se aplica a cosas vivas. La Tierra está llena de muchas clases de cosas vivas, pero observamos que las cosas vivas solamente pueden provenir de cosas vivas. Por ejemplo, los gatitos provienen de una gata, y las plantas de maíz provienen de las semillas de maíz de plantas de maíz anteriores. Similarmente a la primera ley, la cual dice que no podemos obtener algo de nada, otra ley declara que la vida no puede provenir de cosas no vivas. De acuerdo a esta ley, la cual jamás se ha observado haber sido violada, la vida solo puede provenir de la vida preexistente.
La evolución declara que el universo se está volviendo más complejo y más útil. Pero las leyes de la ciencia, junto con la Biblia, declaran que el universo está agotándose y volviéndose menos útil (Salmo 102:25/26). La evolución declara que el universo no tuvo un principio. Pero las leyes de la ciencia, junto con la Biblia, declaran que el universo tuvo un principio, cuando era mejor, más capaz de mantener las cosas en movimiento, como cosas vivas (Gén. 1:31). La evolución declara que en un tiempo los químicos no vivos se cambiaron a vida. Pero las leyes de la ciencia, junto con la Biblia, declaran que la vida puede venir solamente de un dador de la vida (Salmo 104:29/30). Claramente, el relato bíblico de creación es una mejor alternativa.

b. Observaciones.

Aprendemos el tamaño, peso, composición, comportamiento y muchos otros hechos concretos y específicos de los objetos en el universo por medio de la observación. Es verdad que lo que notamos y recordamos acerca de objetos en el universo puede ser afectado por nuestros prejuicios, ignorancia o falta de experiencia. Por lo tanto, nuestras observaciones del universo no son tan fidedignas como las declaraciones de Dios en la Biblia. Sin embargo, hay muchas observaciones las cuales podemos comparar tanto con el relato de la creación en la Biblia como con la teoría de la evolución para ver cuál punto de vista concuerda mejor con los hechos como los conocemos. Miremos algunas observaciones simples y comunes.
Nuestra experiencia común nos dice que los objetos y los fenómenos en el universo tienen orígenes y causas. Observamos las hojas de un árbol moverse y pensamos en el viento invisible que las movió. Observamos un incendio en el bosque y pensamos en el rayo o en el fósforo que por negligencia de alguien lo empezó. Observamos que siempre hay una causa para todo lo que acontece y existe. La teoría de la evolución no concuerda con esa observación porque insiste en que, si pudiéramos retroceder en el tiempo, nunca encontraríamos una causa primera sino que todas las cosas solamente son sin una causa o razón. En contraste a la evolución, el punto de vista de la creación es que todas las cosas tienen un origen. Y si retrocedemos en el tiempo, veríamos que todas las cosas en el universo físico existen porque Dios es la primera causa.
Nuestras observaciones también demuestran que todos los fenómenos y objetos en el universo tienen diseño. Las cosas en el universo exhiben sus diseños en una complejidad maravillosa. Las cosas en el universo exhiben su diseño por medio de intrincadas estructuras y la provisión dada a ellas para cumplir un propósito útil. Las cosas en el universo exhiben su diseño por su interdependencia unas de otras, y cómo cooperan unas con otras.
Un buen ejemplo de diseño es el ojo humano. El ojo humano está hecho de muchas partes; cada parte, la córnea, el iris, la retina, todos los líquidos y nervios, entre otros, está construida con precisión para llevar a cabo una función específica. No solamente cada parte debe de estar hecha correctamente, sino también todas las partes deben trabajar juntas y en coordinación con el nervio óptico y el cerebro para permitir que alguien vea. Un ligero cambio en cualquier parte o un pequeño cambio en cómo una parte conecta con otras partes resulta en una visión deficiente o en ceguera. Una cosa que debe recordarse es que ni una de esas partes separadas tiene la capacidad para ver. Un ojo es en realidad una colección de partes ciegas. A menos que todas las partes del sistema estén en su lugar y trabajando juntas apropiadamente, el sistema completo no funciona y es inútil. De hecho, un ojo ciego inactivo es detrimente para un organismo porque puede ser una fuente de daño e infección. Esto significa que todo el sistema no podría haber estado esperando como órgano inútil a que se acumularan millones de accidentes genéticos a fin de producir un ojo completo. La única conclusión científica honrada es que el detalle intrincado y la precisión del ojo demuestra una gran sabiduría y diseño y demuestra propósito de estructura y función. Esto y muchos más ejemplos, como el ala de un pájaro, la cual es una estructura compleja que provee vuelo solamente en coordinación con las otras partes del pájaro, son testimonios claros de la mano creativa de Dios.
Otro buen ejemplo de diseño es la relación asombrosa entre dos tipos de peces. Uno de ellos es el pez ángel francés. Ellos se esconden en el coral porque frecuentemente son comidos por peces más grandes. El otro tipo, que es más grande, es el pez cabra de cola amarilla. Ellos comen peces más pequeños. El pez cabra a veces nada cerca del coral y cambia su color a rosado. Esto le dice al pez ángel que es seguro nadar afuera y comer los parásitos que están adheridos al pez cabra. El pez cabra espera pacientemente mientras es limpiado pero no se come al pequeño pez. Cuando el pez cabra cambia color otra vez, el pequeño pez regresa a la seguridad del coral. Esta relación nunca podría haber pasado por casualidad porque una clase de pez es de rapiña y el otro es almuerzo para el de rapiña. Es más, si tal comportamiento fue accidentalmente aprendido por un par particular de peces del tipo ángel francés y pez cabra, la nueva relación nunca podría haber sido heredada a las generaciones posteriores. Esta y muchas otras relaciones cooperativas simbióticas, muestran el diseño sabio, cuidadoso y lleno de propósito del trabajo creativo de Dios.
Un ejemplo más de diseño se encuentra en la información genética que se halla en una molécula DNA localizada en las células de las cosas vivas. Los segmentos de la molécula larga DNA, llamados genes, contienen instrucciones en código para fabricar todas las proteínas que una célula necesita. La estructura de una molécula DNA y el proceso que se requiere para elaborar las proteínas de acuerdo al código que contienen es tan complejo que no podría haberse formado por las reacciones químicas de error y prueba sufridas al azar. Es también importante saber que la información en el DNA es estable. Los códigos genéticos tienen instrucciones para alguna variedad, tales como diferencias en el color de la piel, tamaño corporal y otras características físicas. Pero la variedad es siempre limitada. Por ejemplo, las poblaciones de mariposas nocturnas pueden cambiar de color y los perros pueden ser reproducidos para cambiar en tamaño. Pero los organismos son siempre los mismos. Las mariposas nocturnas son mariposas nocturnas y nunca son otra criatura. Los perros son siempre perros y no mitad perros y mitad otra criatura. Las limitaciones en los cambios que los organismos exhiben de una generación a otra son un testimonio de la variación genética incorporada, la cual es un diseño maravilloso que permite a las criaturas vivas adaptarse a cambios en el ambiente. Es decir, la diferentes razas no significan que nueva información es creada, sino que parte de la información genética es enfatizada sobre otra información. La idea es que las cosas vivas no pueden evolucionar en algo más porque el mensaje DNA limita la cantidad de cambio que puede llevarse a cabo. Las cosas vivas están fijadas dentro de dos clases conforme lo declara la Biblia (Génesis 1:24) y en conformidad a la ley de la ciencia que declara que uno no puede obtener algo de nada.
A veces, pero no muy a menudo, cuando el mensaje DNA es copiado de tal manera que puede ser pasado a la siguiente generación, se cometen errores. Esos errores son llamados mutaciones, las cuales los evolucionistas afirman que resultan en nuevas clases de cosas vivas. Sin embargo, años de observaciones han mostrado que las mutaciones son de valor neutral o casi siempre son dañinas. Por ejemplo, una proteína que es demasiado diferente de proteínas anteriores, a causa de un error al copiar las instrucciones DNA necesarias para construir esa proteína, interferiría con la función de una cosa viva y posiblemente la conduciría a su muerte. Un error al copiar los códigos es otro ejemplo de la segunda ley de la ciencia de la cual hablamos anteriormente. Un error de copia es un ejemplo de una situación menos útil en la forma de una pérdida de información, tal como un error tipográfico no agrega un nuevo mensaje a la letra sino que hace más difícil leer el mensaje original. Los errores no agregan información útil sino que son pérdida de información. Los errores no resultan en un nuevo mensaje sino que distorsionan el mensaje original. Por ejemplo, las mutaciones en las moscas de las frutas siempre resultan en más moscas de igual clase, muchas veces en moscas con incapacidades o muertas, pero de cualquier manera moscas de frutas. Esto es un testimonio de la exactitud de la Biblia que declara que una clase de vida viene solamente de la misma clase de vida (Gén. 1:21,24,25) y que la vida se deteriora (Ecl. 3:19,20), a lo cual da testimonio la carga mutacional genética que los seres vivos deben soportar.
Aunque ellos no nos ayudan directamente a contestar la cuestión de los orígenes, debemos brevemente discutir los fósiles porque la teoría de la evolución depende tanto de ellos. La evidencia fósil apoya fuertemente el relato bíblico de la creación y contradice claramente a la teoría de la evolución. En realidad, la evidencia fósil pone en aprietos a los evolucionistas al menos por dos razones. En primer lugar, en las rocas que los evolucionistas llaman "las rocas más antiguas portadoras de fósiles", se encuentran fósiles de formas de vida complejas, tales como las esponjas, los corales y moluscos, muy parecidos a como lucen hoy en día. Asombrosamente, en rocas consideradas aun más antiguas, no se ha encontrado ni un tan sólo indisputable fósil multicelular. Por consiguiente, de acuerdo al registro fósil, esas formas complejas de vida no tuvieron ancestros, puesto que los remanentes fósiles de sus ancestros están ausentes. La evidencia concuerda con la Biblia, la cual declara que la vida en toda su variedad entró en existencia de repente. En segundo término, de acuerdo a la teoría de la evolución, las rocas de la tierra deberían contener los fósiles de millares de formas de vida transicionales. En efecto, si por más de varios millones de años las plantas y los animales han estado evolucionando, deberíamos ver más fósiles del tipo intermedio que fósiles de formas vivas con apariencias distintas unas de otras. Lo cierto es que no hay fósiles del tipo intermedio. Los evolucionistas están tan desesperados en encontrarlos que los pocos que ellos han promovido ya han sido descalificados, o se han probado ser un fraude. En realidad, la historia de la antropología está, tristemente, llena de reclamos fraudulentos. Por ejemplo, los restos de un famoso hombre-mono, usado en el famoso juicio Scopes para apoyar los reclamos de los evolucionistas que querían desacreditar el relato creacionista de la Biblia, fue más tarde demostrado que se trataba de un diente de cerdo.
Hay muchas más observaciones que podríamos enfatizar que revelan la verdad del relato bíblico de la creación y contradicen a la teoría de la evolución. Algunas observaciones no señalan directamente hacia la realidad de un Creador, pero demuestran que el universo es muy joven, millares de años y no billones de años de edad como lo requiere y demanda la evolución. Las observaciones concernientes a cometas, la cantidad de helio en la atmósfera de la Tierra y la cantidad de nitratos y minerales en los océanos son unos pocos ejemplos de esas clases de observaciones. Sin embargo, esas clases de observaciones señalan sólo indirectamente hacia la existencia de un Creador, así que no las discutiremos en este folleto. Además, tal como lo hemos mencionado, existen excelentes artículos en otros libros*, completa y claramente escritos, los cuales presentan discusiones detalladas de esas y otras observaciones, tal como el uso de la desintegración radioactiva para asignarle edades a los objetos, la validez de la teoría de la Gran Explosión, la naturaleza de la fuente de la energía solar, y mucho más.

c. La educación científica y los científicos

Lamentablemente, la teoría de la evolución, la cual es a menudo enseñada en las escuelas como una realidad, es ilógica y contradice las observaciones. Es ciencia mala. En verdad, es anti-ciencia porque contradice las leyes, observaciones y relaciones obvias de causa y efecto. También, la teoría de la evolución forza a los estudiantes a trabajar bajo la preocupación de suposiciones y especulaciones no científicas que los desvían de líneas de investigación más productivas, así como también cierra sus mentes a modelos más profundos de pensamiento. Por ejemplo, no hace mucho tiempo los evolucionistas consideraban a muchos órganos humanos, tales como el apéndice, como siendo sobras evolucionarias, inútiles y no necesarios. Por un tiempo los estudiantes de anatomía fueron enseñados y voluntariamente recibieron tales ideas. Sin embargo, un estudio más cuidadoso posteriormente ha demostrado que el órgano lleva a cabo funciones importantes. El apéndice es reconocido ahora como parte del sistema inmune.
En contraste a eso, el relato bíblico de la creación promueve la buena ciencia. Reconociendo el testimonio claro de una causa inteligente del complejo y fascinante universo, los estudiantes de ciencia creyentes en la Biblia esperan descubrir orden, propósito y designio en todo lo que estudian en el universo. También, ellos están interesados en aprender más acerca de la Persona que lo hizo. Los creyentes verdaderos están llenos de curiosidad en aprender cómo Dios hizo Su universo y así poder alabarle por todo lo que El ha hecho. Es importante para ellos cómo funciona ahora el universo de manera tal que pueden darle a El la gloria por todo lo que El continúa haciendo.
Dicho sea de paso, los evolucionistas reclaman que ningún científico verdadero sería un creacionista. Sin embargo, muchos de los más grandes científicos han testificado de su confianza en la Biblia y en el Dios que la escribió. Estos científicos rechazaron seguir el pensar no científico de gentes que han insistido en promover la teoría de la evolución. Hombres del pasado, sobre cuyo trabajo está fundada la ciencia de hoy día, que creyeron en el relato bíblico de la creación, incluyen a Isaac Newton, Robert Boyle, Michael Faraday, Louis Pasteur, Henri Fabre y Clerk Maxwell entre otros. Clerk Maxwell estaba bien familiarizado con los reclamos de la evolución y la rechazó como claro pensador científico y creyente en la Biblia. Muchos hombres y mujeres de hoy han sido entrenados en las ciencias en universidades bien conocidas y con toda seguridad confían en el relato bíblico de la creación, a pesar de soportar el prejuicio y difamación de los evolucionistas. Los evolucionistas también reclaman que los científicos-creacionistas no publican obras valiosas. Pero la verdad es que a los creacionistas se les niega la publicación de su obra porque los evolucionistas controlan al personal editor de todas las publicaciones científicas. Así que los creacionistas deben publicar sus estudios a través de medios privados.

7. En conclusión

Aunque las respuestas a las preguntas acerca del principio del universo son asunto de fe, Dios nos pide creer solamente en lo que es creíble. No hay valor en la fe en sí misma. La fe solamente tiene valor cuando creemos en lo que es verdad. Cualesquiera nociones que los hombres puedan tener acerca del origen del universo, las cuales difieren de lo que la Biblia declara, son invenciones de sus mentes y no corresponden al mundo real. Lo que los hombres proponen acerca del origen del universo es un salto de fe en historias que son irrazonables e insostenibles por la investigación científica. Por el otro lado, todas las declaraciones fundamentadas en la Biblia, no importa cuál sea la materia, son relatos fieles de lo que es verdadero. Jamás deberíamos sentir que debemos disculparnos por lo que la Biblia afirma que sucedió "en el principio". Nunca deberíamos temer el defender valientemente la exactitud histórica de la Biblia frente al intento prominente y de moda de invalidarla por medio de la teoría de la evolución. La gente que desafía la exactitud de los detalles históricos de la Biblia y su relevancia en las vidas de los hombres son falsos profetas a los cuales no debemos prestar atención.
Como ya hemos dicho antes, nuestro enfoque principal como creyentes no debe estar sobre la ciencia sino sobre la Biblia. Sin embargo, debemos recordar que este es el mundo de nuestro Padre. El que creó el universo también escribió acerca de él en su Palabra, la Biblia. Y lo que aprendemos del universo de Dios por medio de un estudio honrado y exacto del mundo físico está en perfecta armonía con todo lo que aprendemos de la Biblia, y fortalece la validez de la descripción del origen del universo. Puede ser que no tengamos suficiente entrenamiento para contestar todos los ataques evolucionistas con un argumento científico analítico. Eso no importa en realidad. Un niño pequeño que confía en todo lo que la Biblia dice es mucho más sabio que cualquier científico que cree que su erudición es superior a la Biblia (Salmo 19:7). El punto es que podemos estar seguros que la ciencia no es una amenaza a la confianza en lo que Dios dice en su Palabra, la Biblia. Podemos descansar confiados que lo que la Biblia dice acerca del origen y destino de este universo, así como lo que dice acerca de nuestras almas, es absolutamente confiable.

Podemos decir con la Biblia,




Salmo 33:6-9 "Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; el pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió."
Salmo 104:24 "¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios."
Apocalipsis 4:11 "Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas."

* Para títulos e información de libros de consulta puede escribir a: Escuela Bíblica de Family Radio
Oakland, CALIFORNIA 94621
USA

Hogar