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En el Principio...
¿Es cierto el relato bíblico de la creación? ¿Creó Dios un universo físico de la nada durante seis días de 24 horas hace miles de años? ¿O es cierta la teoría de la evolución? ¿Acaso los elementos se organizaron por sí mismos en los billones de años, convirtiéndose en la variedad de formas complejas que vemos ahora? La forma como respondemos a preguntas acerca del origen y diseño del universo físico es importante. Nuestras respuestas hacen impacto en nuestras vidas y tienen consecuencias serias para nuestras vidas en el futuro.
1. Propósito
La Parte 2 de este folleto está dirigido a personas que dicen creer en la
Biblia. Uno de los propósitos del folleto entero es animar y aumentar la confianza en lo que la Biblia dice.
Pero esperamos, en la Parte 2, fortalecer la confianza en la Biblia por medio de demostrar que ésta es precisa
y digna de confianza en todas las menciones de personas, sitios, y eventos que describe, especialmente lo que dice
acerca de la creación del universo físico. Al demostrar la veracidad de la Biblia en sus descripciones
de la historia, esperamos apoyar la confianza de las personas en el mensaje más importante de la Biblia,
a saber, el evangelio, el pecado, juicio y salvación.
Otro propósito de la Parte 2 de este folleto es animar a los cristianos a mantenerse firmes en su confianza
en la Biblia cuando se encuentren con personas que ponen en duda las declaraciones de la Biblia. Esperamos ayudarles
a mantener un testimonio fuerte y fiel al mensaje de la Biblia cuando enfrenten retos a lo que la Biblia dice acerca
del principio del universo. Existe una presión intensa puesta sobre las personas por las instituciones científicas,
educativas, políticas, y casas editoras que creen en la evolución. Los científicos publican
largos artículos en las revistas apoyando la evolución, y la mayoría del público asiente
sin pensar a lo que ellos dicen. Pero los cristianos nunca deben ser intimidados por el volumen de las palabras
que los evolucionistas usan para apoyar sus opiniones. Ni deben ser impresionados por el prestigio de las personas
que usan esas palabras. Los cristianos deben de entender que el objetivo de los evolucionistas es reducir la credibilidad
de la Biblia a fin de descartar el derecho que ésta puede tener en sus vidas (Rom. 1:21-23). Desafortunadamente,
muchas personas que dicen creer en la Biblia siguen a la multitud y toman por cierto lo que los científicos
y autoridades educativas afirman. En consecuencia, ellas tratan de entender la descripción bíblica
de la creación de manera tal que se conforman con las suposiciones evolucionistas. Ese avenimiento es necio.
Es necio científicamente porque conduce a una confusión científica y al error. Aun más
impresionante, es necio espiritualmente porque conduce a la apostasía y al juicio espiritual. Por lo tanto,
esperamos que este folleto pueda ser un recurso para los cristianos que con valor desean mantenerse firmes en la
Biblia y su mensaje de la creación. Esperamos ayudarles a declarar atrevidamente que la Biblia es verdad
(Juan 17:17) y que todo hombre es mentiroso (Rom. 3:4).
La ayuda que la Parte 2 de este folleto brinde a alguien depende del interés de la persona, de las preguntas
personales que ella pueda tener, o los retos que quizás enfrente en ese momento. Si alguien quiere entender
los temas espirituales básicos involucrados, entonces las secciones 2 a 5 y la 7 le serán útiles.
Si alguien desea entender cómo las leyes científicas y las observaciones caben en la discusión,
entonces tendrá que ver en la sección 6. Aunque la sección 6 demuestra la validez científica
del relato bíblico de la creación, no se incluye con el intento de convencer a alguien que duda de
la certeza de la Biblia que lo mejor es confiar en ella. Las discusiones científicas nunca harán
eso. Solamente la Biblia misma tiene el poder para crear fe en la Palabra de Dios (Rom. 10:17). En su lugar, la
sección 6 se presenta en anticipación de cualquier cristiano que se preguntase si la Biblia tiene
algunas buenas respuestas a las declaraciones del evolucionista, y si hay una explicación del origen del
universo físico que armonice con lo que leemos en la Biblia. Por lo tanto, la sección 6 no es presentada
para contestar "con la misma moneda" los argumentos de los evolucionistas, ni para impresionar a nadie
con el apoyo científico para el mensaje de la Biblia. Al contrario, lleva la intención de fortalecer
la confianza que los creyentes ya tienen en la Biblia.
2. Dos Peligros
Un peligro es que pensemos muy poco acerca de las preguntas relativas a la creación
y evolución. Alguien quizás preguntaría: "¿Por qué debo de fastidiarme
con estas preguntas? Ese tema parece ser muy remoto e inaplicable a mi vida personal". Es verdad que normalmente
no pensamos acerca de estas cosas conscientemente. Sin embargo, todos tenemos una opinión o idea acerca
de cómo el universo vino a existir. Un propósito de este folleto es el de ayudarnos a darnos cuenta
que lo que pensamos acerca de estas preguntas es importante.
En primer lugar, Jesús se refirió a los eventos y personas mencionadas en Génesis como una
historia real (Mat. 19:4,5). Si decimos que Jesús es nuestro Salvador, y por lo tanto decimos que le confiamos
y le amamos, entonces Su comprensión de la Biblia debe de ser la nuestra también.
En segundo lugar, no se trata simplemente de si nuestro entendimiento del origen del universo es exacto. No se
trata solamente de si nuestra comprensión de la forma y función de todas las partes del universo
sea en alguna manera útil para nuestras vidas. Lo que pensamos de la descripción de la Biblia acerca
del universo físico está conectado con la condición espiritual de nuestros corazones. Es decir,
lo que pensamos acerca de la descripción bíblica del universo físico está basado sobre
y moldea nuestra opinión acerca de la Palabra de Dios, la Biblia. Si dudamos la verdad de una parte de la
Biblia, digamos el mensaje de la creación, ¿cómo vamos a saber si podemos confiar en ella
en otros asuntos, especialmente en su mensaje de salvación?
En tercer lugar, lo que pensamos acerca del universo físico tiene un impacto sobre nuestra moralidad y ética,
es decir, lo que consideramos malo o bueno, correcto o equivocado. El cómo contestamos las preguntas planteadas
al empezar la Parte 2 de este folleto, tiene un impacto en lo que hacemos y en lo que animamos a hacer a otras
personas. Consideraremos el impacto moral de este asunto en la sección 4.
Finalmente, se nos manda a que demos respuesta a cualquiera que pregunta sobre la esperanza que tenemos en el mensaje
de la Biblia (I Pedro 3:15), especialmente porque el desafío evolucionista del mundo pecaminoso induce a
muchas personas a poner en duda la veracidad de la Biblia. Eso significa que debemos procurar comprender y estar
listos para presentar con convicción todo el consejo de Dios, de Génesis a Apocalipsis.
Quizás alguien puede reaccionar a las preguntas presentadas mientras comenzábamos la Parte 2 de este
folleto, diciendo: "Pero el asunto es demasiado técnico para mí. No lo entiendo". Sí,
el asunto puede ser muy técnico. Verdades concretas y específicas, así como fórmulas
matemáticas pueden ser presentadas para demostrar razonablemente el relato bíblico de la creación
hecha por la mano del Dios Todopoderoso. Pero la discusión no tiene que ser técnica; y en este folleto
no lo es. Es más, el apoyo para el relato bíblico de la creación es tan fuerte que puede ser
presentado de un modo más simple y al punto.
Otro peligro es que pensemos demasiado en las preguntas acerca de la creación y la evolución. Después
de haber señalado la "importancia" de estas preguntas y de mencionar que nuestras respuestas a
ellas tienen "serias consecuencias", puede parecer extraño decir que podemos pensar demasiado
acerca de ellas. Lo que queremos decir es que es peligroso pensar acerca de ellas fuera de proporción a
otros asuntos que deben ser más prominentes en nuestro pensar.
Primeramente, el estar extremadamente ocupados con preguntas acerca de la creación y la evolución
es peligroso porque puede erosionar nuestro caminar personal con Dios. Debemos estar conscientes de que es posible,
y aun muy fácil, que las preguntas acerca de la creación y la evolución ocupen demasiado de
nuestro tiempo y atención. Aun si nuestro objetivo es el de considerar el universo físico desde la
perspectiva de Dios, mientras más buscamos entender el origen y el diseño del universo físico,
más nos debemos concentrar en las cosas físicas. Desafortunadamente, este enfoque nos anima el interés
y atracción por las cosas físicas que las consideramos naturalmente como criaturas físicas.
Además, a medida que aumentamos el tiempo y los recursos que usamos para investigar la evidencia física
en el universo, podríamos reducir fácilmente la cantidad de tiempo que usamos para estudiar la Biblia
misma. Y el tiempo y la atención que damos a los asuntos físicos nos pueden conducir a poner más
importancia en ellos que lo que pondríamos en asuntos espirituales. Eso sería concentrarnos en la
creación y no en el Creador. Debemos siempre mantener en mente que nuestra vida cristiana no empieza, ni
es alimentada, ni apoyada, por cosas físicas, sino solamente por la Palabra de Dios (Mat. 4:4; 2 Tim. 3:16,
17). Una vida cristiana victoriosa que es una bendición a Dios y a los hombres comienza y es mantenida por
un enfoque en las cosas espirituales que se encuentran en la Biblia (Col. 3:1,2,16).
En segundo lugar, el estar demasiados ocupados con asuntos concernientes a la creación y evolución
es peligroso porque puede causar que los temas físicos sean el centro de nuestro testimonio evangélico.
Una presentación completa del evangelio requiere una posición inmutable en la declaración
bíblica de que Dios creó el universo físico y lo continúa sosteniendo hoy en día.
Por esa razón fue escrito este folleto. Sin embargo, en realidad no se trata de un tema intelectual, sino
de un tema del corazón. La manera como una persona responde a las preguntas que planteamos al comienzo de
la Parte 2 de este folleto, depende de lo que esa persona piensa acerca de Dios y de su propia alma, y no de lo
que ella piensa en cuanto a la evidencia física. Note que en Romanos 10:17 no dice, "la fe viene por
el oír y el oír por la palabra de la ciencia". Al contrario, el poder del evangelio es aplicado
por medio de la Palabra de Dios solamente. Es más, de acuerdo a Romanos 1:20, el propósito del testimonio
del universo físico es a fin de que los hombres seamos "inexcusables". En vez de volver a los
hombres a sus sentidos espirituales y provocarles a buscar la misericordia de su Creador, el testimonio del universo
físico revela su insensata rebelión y los prepara para el día del Juicio. Por lo tanto, una
discusión apropiada con alguien acerca de estas cuestiones físicas, especialmente con alguien que
no confía en la creación Bíblica, debe ser a través del evangelio.
Es cierto que el Salmo 19:1 declara: "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia
la obra de sus manos". El universo físico es una demostración de la gloria de la sabiduría
creativa y del poder de Dios. Cualquiera que mira alrededor de sí mismo debe someterse humildemente y alabar
al gran Creador de todo lo que ve. Pero eso no es lo que sucede. En primer lugar, los hombres inconversos no pueden
entender un testimonio físico que señala verdades espirituales. La razón es porque todos los
hombres inconversos están muertos en sus pecados, de modo que no tienen la habilidad de reaccionar correctamente
a ningún testimonio espiritual (Ef. 2: 1; Rom. 8:9). En segundo lugar, los hombres inconversos no quieren
confiar en la Biblia. Ellos creen en la teoría de la evolución porque quieren creerlo. Su rechazo
del Creador no es asunto de ciencia, sino de su voluntad. Ellos pueden protestar de que creen en la evolución
a consecuencia de una evaluación cuidadosa de la información accesible y la aplicación cuidadosa
de principios. Sin embargo, como veremos en la sección 6, la evolución no es una explicación
inteligente del origen y función del universo físico porque viola las leyes aceptadas de la ciencia
y entra en conflicto con la observación. Las personas inconversas tienen una desviación que les hace
adherirse a la teoría de la evolución sin importar la evidencia. Esa desviación puede ser
basada en la admiración y confianza en los maestros de la evolución. La desviación puede basarse
en el temor a la burla y a la persecución de parte de la mayoría de las personas que creen en la
evolución. La desviación puede ser basada en un temor de Dios latente y el no querer ser tenidos
como responsables delante de El.
Si una persona, a quien le proclamamos el Evangelio, ha rechazado la explicación autoritativa de la Biblia
de cómo todas las cosas vinieron a existir y cómo las cosas continúan existiendo, esa persona
nunca será convencida por la lógica más brillante o la evidencia más irresistible.
Solamente cuando la persona nace de nuevo por la gracia de Dios es cuando se volverá de su enfoque pecaminoso
hacia sí misma y hacia este mundo, y tendrá ojos para ver y mente para comprender la mano creativa
de Dios en este universo físico. Solamente cuando a una persona le ha sido dada la vida nueva por medio
del Espíritu Santo es cuando se volverá de su rebelión y tendrá corazón para
someterse y confiar en lo que Dios dice en su Palabra acerca del origen y aparición del universo físico.
La vida espiritual no viene por medio del testimonio de la ciencia, sino solamente por medio de la Palabra de Dios
(I Pedro 1:23). Por lo tanto, nuestro testimonio del evangelio debe ser centrado en el testimonio de la Biblia,
y no en la evidencia física encontrada en el universo.
Es verdad que algunas personas han oído una presentación del origen del universo desde el punto de
vista un Creador, y reconocieron la sabiduría de ese punto de vista, y se retiraron de la evolución
a confiar en el relato de la Biblia en cuanto al origen del universo. Sin embargo, la verdad es que ellos fueron
persuadidos a cambiar por la gracia de Dios por medio del llamamiento bíblico a la necesidad de sus almas.
A veces una persona cambia su punto de vista de la evolución a la creación después que es
salva. Pero si la persona es verdaderamente nacida de nuevo, en tanto que Dios le hace crecer espiritualmente y
enfrentarse honradamente con sus pecados, ella vendrá a sentirse más y más incómoda
con el punto de vista evolucionista y eventualmente lo repudiará. Cualquiera que sea la jornada espiritual
de esa persona, su cambio de mente siempre se basa en lo que Dios ha hecho para cambiar su corazón por medio
del evangelio.
En tercer lugar, el estar demasiado ocupados con las cuestiones acerca de la creación y la evolución
nos puede conducir a desperdiciar mucho tiempo, dinero y energía, defendiendo la Biblia de la burla de la
gente que cree en la evolución. Es muy fácil reaccionar emocionalmente a un ataque y dejarlo crear
pensamientos de ira y de lástima de sí mismos. Es fácil buscar soluciones legislativas, políticas
y sociales a efecto de poder conseguir alivio del maltrato injusto de personas que detestan la Biblia. Tristemente,
esa clase de actitudes defensivas y acciones estorban el mensaje de salvación que debería llenar
nuestras mentes. No tan sólo eso, sino que debemos recordar que las personas inconversas de este mundo están
muertas en pecados y no reaccionarán positivamente al mensaje claro de la Biblia. Solamente el evangelio,
junto con el poder de la gracia de Dios, es la respuesta a la maldad de los hombres. Además, de acuerdo
a la economía divina tal como es presentada en la Biblia, los creyentes quizás nunca ganarán
ninguna batalla política ni social frente a los evolucionistas, porque la maldad se aumentará hasta
que Jesús regrese (Mat. 24:12). Nuestro trabajo como creyentes es el de presentar el mensaje de salvación,
apoyados por el mensaje de la Biblia entera, desde la creación hasta el día del Juicio, y dejar los
resultados en las manos de Dios.
Debemos mantener siempre en mente el propósito de este universo físico. Es el escenario temporal
en el cual un drama espiritual mucho más crucial se está llevando a cabo. Dios hizo este universo
físico a fin de llevar a cabo Sus propósitos espirituales, uno de los cuales es glorificarse a Sí
mismo por medio de la salvación de Su pueblo. El rescate de sus almas de la amenaza de la ira de Dios en
el día del Juicio y la liberación de sus almas de la esclavitud del pecado y de Satanás hoy
en día son más importantes que cualquier objeto físico o eventos en este universo. Lo que
le interesa más a Dios y lo que debe importarle más a Su pueblo es que ellos sepan que son salvos
y que alimenten y cultiven un caminar más cerca de El. Por cuanto Dios usa su creación física
como una herramienta para cumplir Su plan de salvación, cualquier discusión acerca de la creación
y la evolución debe aumentar la preocupación del pueblo de Dios hacia el evangelio de Jesucristo.
Cualquier discusión acerca de la creación y la evolución debe fortalecer la confianza, alivio
y gozo que ellos tienen en la salvación de sus propias almas y las almas de otros. Cualquier discusión
acerca de la creación y la evolución debe de renovar la esperanza en la promesa de que Dios destruirá
este universo físico, maldito por el pecado, y lo reemplazará con un reino espiritual mucho mayor
(II Pedro 3:12, 13), en el cual vivirán con cuerpos espirituales (I Cor. 15:53) cuyo diseño y apariencia
no se pueden hoy imaginar.
Finalmente, debemos también comprender que la información explícita que se encuentra en la
Biblia es fidedigna, pero la información implícita recogida de nuestro estudio empírico del
universo físico no es digna de confianza. Lo que aprendemos de la Biblia es sin error, sin necesidad de
revisión, ni corrección. Desde otro punto de vista, nuestras conclusiones basadas en nuestro estudio
del universo físico están sujetas no sólo a nuestro error personal y a prejuicio, sino también
están sujetas a cambiar a medida que más información sale a la luz. Por lo tanto, lo que aprendemos
en la Biblia es el fundamento de nuestra comprensión del universo físico y es nuestra autoridad final
en cualquier tema de que habla, incluyendo el origen del universo.
3. Tenemos que elegir.
Uno de dos, o el relato bíblico de la creación es la descripción precisa del origen, función y aparición del universo físico, o bien lo es la teoría de la evolución. Ambas no pueden ser verdad al mismo tiempo.
a. La muerte física
Los evolucionistas afirman que la muerte física es un evento normal. Es su
opinión que la muerte es parte del funcionamiento del universo. Los evolucionistas insisten que la muerte
es una función necesaria que contribuye a cambiar las cosas vivientes, puesto que a través del tiempo,
sólo el más apto sobrevive. En contraste con eso, la Biblia declara que la muerte física no
es parte del designio y plan original del universo.
Eso es en parte lo que la Biblia quiere decir cuando declara que el universo era perfecto y bueno (Gén.
1:31). La Biblia enseña que la muerte entró en el universo un poco después de que Dios lo
creó, como parte de Su maldición en reacción al pecado (Rom. 5:12).
Aunque la teoría de la evolución no habla de la cuestión de la vida después de la muerte,
enfocándose tan solo en este universo físico, la mayoría de los evolucionistas enseñan
que todas las cosas vivientes (plantas y animales, así como también personas) dejan de existir después
de la muerte. En contraste con eso, la Biblia enseña que la muerte física no es tan sólo la
terminación del proceso fisiológico de la gente, sino es el enemigo de los hombres pecadores (I Cor.
15:26). Mucho más que tan sólo separarlas de cualquier bendición que ellos puedan tener en
esta vida, la muerte física es el último evento que la mayoría de la gente experimentará
antes de que enfrenten el juicio y la segunda muerte de la ira eterna en el Infierno (Heb. 9:27).
Evidentemente, no podemos reconciliar las afirmaciones de los evolucionistas con la enseñanza de la Biblia.
Ambas no pueden ser verdad a la vez.
b. Casualidad
Los evolucionistas insisten en que los cambios hechos al azar del código genético, unidos a la selección de estos cambios durante un período largo de tiempo, resultaron en todas las plantas y animales que vemos en el día de hoy. Por otro lado, la Biblia declara que cada detalle del universo fue creado de acuerdo al propósito sabio y plan cuidadoso de Dios (Salmo 104:24; Jer. 10:12), y que El continúa sosteniéndolo hoy en día (Mat. 6:26, 30; Col. 1:17; Heb. 1:3). Solamente un punto de vista o el otro puede ser verdad. Ambos no pueden ser verdades al mismo tiempo.
c. Obra terminada
Los evolucionistas insisten en que las plantas y los animales han evolucionado en el pasado y que continúan evolucionando en el tiempo presente. Sin embargo, la Biblia enseña que la creación es una obra terminada y completa de Dios (Ex. 20:11). Por medio de la crianza cuidadosa es posible producir variedades de plantas y de animales en el día de hoy. Pero las diferentes variedades revelan las características incorporadas con las cuales Dios originalmente diseñó las cosas vivientes a fin de poder ayudarles a adaptarse y sobrevivir. Sin embargo, hay límites a la variedad de apariencias y habilidades que un productor puede obtener de un tipo de planta o animal. Además, la crianza nunca cambia a una especie de planta o animal en otra especie. La razón es porque Dios fijó las características de las cosas vivas cuando El terminó Sus obras en la creación. Nosotros podemos elegir creer un punto de vista o el otro. Pero sólo uno de ellos puede ser verdad.
d. Ninguna tercera alternativa
Nos damos cuenta entonces de que no es posible tomar partes de los dos puntos de vista y llegar a un concepto unificado que los reconcilie. Algunas personas desean creer que Dios creó el mundo, pero al mismo tiempo son impresionadas con los argumentos de los evolucionistas. Estas personas se aferran a la noción de que Dios creó por medio de la evolución. Por ejemplo, algunos creen que la palabra "día" en Génesis 1 se refiere a una larga era. Pero la misma palabra usada en Exodo 20:11 se utiliza significando un día de 24 horas. También, de acuerdo a Génesis 1:2 y 16, las plantas fueron creadas un día antes que el sol fuese creado. Pero una era larga, como por ejemplo un día de un millón de años, resultaría en la muerte de todas las plantas, las cuales dependen del sol para vivir. La tentativa de mezclar los dos puntos de vista, una idea que es llamada "la evolución teísta", no es leal a ninguno de los dos lados. Debemos ser honestos y escoger un punto de vista o el otro. No podemos aferrarnos a ambos.
4. Tenemos que vivir con nuestra elección.
Nuestra preferencia de confiar en la Biblia o en la teoría de la evolución moldea lo que pensamos y lo que hacemos. En otras palabras, el relato bíblico de la creación y la teoría de la evolución son conocidos por su "fruto", es decir, por la actitud y las acciones que ambos puntos de vista producen en las vidas de las personas que creen en ellos.
a. Las consecuencias espirituales y morales de escoger la teoría de la evolución.
Las personas que eligen confiar en la teoría de la evolución creen
que no hubo Jardín del Edén, ni Adán, ni pecado, ni caída, ni maldición, y por
lo tanto no hay necesidad de un Salvador. También ellas creen que, si el universo comenzó hace billones
de años, continuará por billones de años más. Ellas concluyen que no necesitan preocuparse
del día de Juicio al final del mundo, y de esa manera no necesitan la protección de un Salvador.
Las personas que eligen confiar en la teoría de la evolución creen que no hay un Dios como el descrito
en la Biblia al cual darán cuenta. Creen que no hay nadie que declare lo que es bueno y lo que es malo.
Creen que no hay nadie a quien ellas tengan que dar respuesta por sus pensamientos, palabras y acciones que difieren
de los absolutos éticos y morales descritos en la Biblia. En lugar de eso, creen ellas que pueden establecer
criterios para sus propias vidas, basadas en lo que piensan y sienten que es correcto a sus propios ojos. También
creen que los criterios que gobiernan el comportamiento entre las personas son negociables y dependientes de la
situación presente. Es más, ellas creen que ningún criterio es permanente y que los criterios
que moldean las relaciones humanas tienen que cambiar de acuerdo a los tiempos. El objetivo de ellos es vivir vidas
egoístas, viciosas e inmorales, y se deleitan en una teoría naturalista, en una teoría atea,
tal como la evolución, que les da a las personas la base intelectual para ignorar sus conciencias y reprimir
la verdad de la Palabra de Dios. Desafortunadamente, son dejados con una vida sin sentido ni propósito,
la cual los lleva a la vaguedad, desesperación y locura. Y aun más espantoso, son dejados para enfrentar
a Dios en el Día del Juicio, cuando tendrán que dar cuentas por todo lo que han pensado, dicho, y
hecho.
La teoría de la evolución reconoce la asombrosa complejidad de la anatomía y fisiología
humana. Pero la teoría de la evolución enseña que un humano realmente no es nada más
que una bolsa de químicos con una estructura y función que es el resultado final de una serie de
cambios biológicos al azar. La teoría de la evolución enseña que las personas son en
el mejor de los casos nada más que animales complejos. Por lo tanto, no debemos sorprendernos si las personas
actúan como animales y tratan a otros como si lo fueran también. En otras palabras, la evolución
promueve la fría perspectiva de que no hay una razón para interesarse en las necesidades e intereses
de otros porque la vida es una batalla de supervivencia. La evolución no toma en cuenta al individuo, sino
está interesada en la supervivencia de las especies. Enseña que el universo descarta a los individuos
débiles mientras marcha despiadadamente hacia un destino desconocido. La evolución, por lo tanto,
es la base para el tratamiento brutal e inmisericorde hacia otros, resultando en racismo, genocidio, aborto y eutanasia.
Algunas personas han usado las consecuencias lógicas de la teoría de le evolución para justificar
horror semejante al de eliminar a un grupo "inferior" de personas con el propósito de promover
la supervivencia de las especies "superiores".
b. Las consecuencias espirituales y morales de escoger el relato bíblico de la creación.
Las personas que por la gracia de Dios eligen confiar en el relato bíblico
de la creación, comprenden que Dios es soberano sobre todo el universo y que ellas son responsables delante
de El por lo que piensan, dicen y hacen. Esas personas se regocijan en el mensaje que el Creador mismo, quien podría
lanzar a todos en el Infierno por rebelarse contra El, quien podría sentirse avergonzado y repudiar sus
debilidades y necesidades, y quien en cambio ha sacrificado a su Hijo unigénito para salvar a todos aquellos
que confían en lo que El dice y que caminan obedientemente con El (Rom. 5:8). Esas personas saben que Dios
sujetó al universo y a sus habitantes bajo Su maldición en respuesta al pecado (Génesis 3:17;
Romanos 8:20, 21). Ellos también saben que Dios tiene un gran interés en el universo. El ha diseñado
y continúa cumpliendo un plan maravilloso para lo que El ha creado (II Pedro 3:13). La Biblia habla de la
ternura de Dios hacia Su creación (Salmo 104) y Su interés en cada detalle (Mateo 6:26; 10:30). El
relato bíblico de la creación es una historia de esperanza verdadera porque nos habla de un Dios
que ama y se interesa en lo que El creó.
Hay personas que por la gracia de Dios confían en toda la Biblia, incluyendo el relato bíblico de
la creación; entienden que Dios es su Creador y que tiene autoridad sobre sus vidas. Ellos comprenden que
Dios los ha creado para un propósito y que hay un significado real para sus vidas (Rom. 12:1,2; I Pedro
2:9). Ellos ven a otras personas como creaciones únicas y valiosas de Dios (Hechos 17:26; Hebreos 2:6, 7).
Por lo tanto, están dispuestos a servir a Dios con gratitud y se interesan por otros con bondad y amor sacrificial
(Ef. 4:32; I Juan 4:19-21).
5. Siempre es una elección de fe.
La ciencia es la colección de conocimiento basado en el estudio de objetos
observables y fenómenos en el universo físico. El análisis científico resulta en una
conclusión, basada en esas observaciones, la cual se ajusta a leyes conocidas que gobiernan la apariencia
y comportamiento del universo. El análisis científico también incluye una prueba de esa conclusión
a fin de poder descubrir si es falsa o no. Por lo tanto, cuando procuramos comprender eventos que ocurrieron mucho
antes de que alguien los observara y documentara, no estamos haciendo una investigación científica.
Lo que decimos acerca del pasado no documentado, ya sea basados en las imaginaciones de hombres o en las palabras
de la Biblia, es asunto de fe y no de ciencia.
Algunas personas afirman que podemos estudiar la historia como una ciencia. Ellas dicen que podemos medir los efectos
presentes de eventos pasados. Pero el estudio del pasado no documentado realmente no es ciencia porque no podemos
saber por seguro si tenemos todos los hechos o si hemos analizado la información correctamente. Nunca podemos
demostrar si nuestra colección de conocimiento histórico es cierta o no.
Podemos hacer suposiciones intelectuales del pasado basadas en el estudio de evidencias circunstanciales por medio
de conectar posibles causas pasadas a lo que vemos hoy día. Podemos juntar estas suposiciones y llamarlo
una teoría. Eso ciertamente es apropiado, y nuestra teoría puede servir como modelo para ayudarnos
a entender el pasado. Pero nunca podemos verificar la conexión entre la causa del pasado y los efectos presentes.
Podemos hacer analogías comparando eventos con los cuales estamos familiarizados al momento de nuestra estimación
de cómo las cosas podrían haber sido en el pasado. Pero no obstante lo preciso que sea nuestro entendimiento
de algo que vemos hoy, nunca podemos estar seguros de si la comparación que hacemos es válida. Estudiar
un fenómeno presente es ciencia. Sin embargo, aplicar lo que aprendemos acerca del fenómeno a un
evento inalcanzable del pasado por medio de una analogía no es ciencia. Es una suposición. Las suposiciones
en sí mismas no son ciencia, no importa cómo las queramos llamar.
a. La evolución no es ciencia
La teoría de la evolución no es científica porque hace declaraciones acerca de tiempos, sitios y eventos que nunca han sido ni serán observados, ni medidos por los hombres. Por eso es solamente una teoría y no una verdad. La cuestión de lo que pasó hace "billones" de años no está basada en observaciones científicas sino en suposiciones y especulaciones. Por lo tanto, el punto de vista evolucionista de la historia natural es una teoría y solamente puede ser una teoría. Nunca puede ser una verdad. Además, la teoría de la evolución no es científica porque los análisis que los evolucionistas hacen de las observaciones de hoy en día basados en esa teoría conducen a conclusiones que violan las leyes científicas conocidas, como veremos en la sección 6 de este libro. Además, los evolucionistas nunca enfrentan honradamente una prueba sino simplemente modifican su teoría para acomodar nueva información cada vez que sus conclusiones acerca del universo resultan ser probadas erróneas. Es decir, la teoría de la evolución nunca se hace responsable por las muchas conclusiones equivocadas a que hace llegar a sus seguidores. Siendo que la teoría de la evolución no es científica, los científicos evolucionistas simplemente tienen que creer que todas las cosas han evolucionado, e intercambiar la confianza en Dios como se revela en la Biblia por una confianza en las propiedades inherentes de las cosas materiales.
b. La evolución es una religión:
La teoría de la evolución es una religión porque hace declaraciones
acerca de Dios. Los evolucionistas comienzan con la suposición no comprobada científicamente de que
no existe un Creador, que El no es necesario para la existencia del universo físico. También, la
teoría de la evolución es una religión porque hace declaraciones morales. Los evolucionistas
enseñan que el universo material es todo lo que existe. Siendo que los elementos físicos de los cuales
el universo está construido no tienen moralidad, ellos deciden que no existe una norma en el universo para
juzgar la conducta. Según la teoría de la evolución, la única guía de conducta
es la necesidad de sobrevivir, sin importar las consecuencias que esa lucha tiene en otra persona. En adición
a eso, la teoría de la evolución tiene la forma y la estructura de una religión. Los colegios
y las universidades son sus templos de aprendizaje que preservan sus libros sagrados. Los científicos evolucionistas
son su clero, quienes protegen y predican su dogma en diarios, periódicos populares y programas de televisión.
Los científicos evolucionistas resguardan su teoría con fervor religioso. La pasión y emoción
con la cual los evolucionistas defienden su teoría contra la presentación de la creación revela
que ellos realmente sí reconocen la debilidad de la estructura -hecha por hombres- de la teoría de
la evolución. La evidencia científica demuestra que la evolución contradice los hechos y que
el relato bíblico de la creación es la explicación más razonable de lo que observamos.
Por lo tanto, los evolucionistas tienen que suprimir la evidencia que demuestra la debilidad de la teoría
de la evolución. Los evolucionistas tienen que recurrir a argumentos retorcidos y contradictorios en defensa
de su teoría, a presentaciones tendenciosas y falsas en apoyo a su idea, y a ataques directos a cualquiera
que se les oponga. Su escarnio e ira es puesta rápidamente sobre otros científicos que "heréticamente"
presentan el punto de vista de la creación, no sea que quienes enseñan el creacionismo socaven el
mensaje de la evolución y "contaminen" la manera de pensar de las multitudes, de las cuales los
evolucionistas desean y necesitan el apoyo.
c. Fe diferentes
El pensamiento evolucionista no es una declaración científica, objetiva,
neutral y poco emotiva acerca del universo en que vivimos, sino que es una afirmación dogmática de
fe motivada por un intento antagónico de reprimir y suplantar el mensaje bíblico de la creación
por la mano de Dios. La evolución es un producto de la rebelión profundamente arraigada en los corazones
de los hombres. Los evolucionistas se aferran desesperadamente a su teoría porque ellos buscan alguna justificación
a su declaración de que la Biblia no es fidedigna. Odian el hecho de que ésta declara que Dios es
el Creador que tiene autoridad suprema sobre las vidas de ellos. Tampoco quieren escuchar, ni reconocer, que tienen
que dar respuesta a su Creador por sus malos pensamientos, palabras y hechos. Por lo tanto, la teoría de
la evolución es una religión hecha por hombres que se oponen y buscan suplantar al evangelio de la
Biblia. Los evolucionistas reclaman la lealtad exclusiva de los corazones y mentes de los hombres, y así
la reclama el Dios de la Biblia.
En Hebreos 11:3 leemos, "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de
modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía". Es decir, nuestro entendimiento de Dios como
el Creador y Sustentador del universo y todo lo que contiene es un asunto de fe. Nosotros debemos confiar que lo
que la Biblia dice acerca del origen del universo es verdad, la única verdad. Lo que una persona escoge
creer acerca del origen del universo no es fundamentalmente un resultado de la medición e investigación
humanas. No es un resultado de la lógica humana. No es un producto del debate y consenso humanos. La elección
que hace una persona es asunto del corazón. Es asunto de confiar en la sabiduría de los hombres o
de confiar en lo que Dios ha revelado en Su Palabra. Por lo tanto, la elección de cada hombre del objeto
de su lealtad revela su fe (Josué 24:15).
6. Una alternativa es mejor científicamente.
El punto de vista bíblico de la creación es la mejor explicación del universo físico porque se conforma a las leyes que describen y gobiernan el universo físico. La teoría de la evolución contradice esas leyes. También, el relato bíblico de la creación concuerda con la evidencia observable mientras que la teoría de la evolución no concuerda con mucho de ella. Estas reclamaciones son justificadas extensivamente en muchos libros escritos por científicos que tienen títulos de universidades respetadas y que tienen experiencia en muchos campos diferentes de investigación. En esta breve discusión señalaremos solamente algunas razones científicas que hacen el relato bíblico de la creación más razonable y creíble que la teoría de la evolución.
a. Leyes
Los científicos sacan muchas conclusiones basadas en sus observaciones. A
medida que el tiempo pasa y se llevan a cabo nuevas observaciones, sus conclusiones son comparadas con la nueva
información para ver si todavía son válidas. A veces encuentran que la conclusión no
concuerda con la información nueva. Si la conclusión falla la prueba, debe ser abandonada y modificada.
A veces los científicos encuentran, después de muchas comparaciones, que cierta conclusión
parece continuar describiendo con exactitud la apariencia y comportamiento de lo que ven en el universo. Cuando
ha pasado mucho tiempo y su conclusión permanece válida en todas las situaciones en que pueden pensar,
ellos aumentan su confianza en ella y eventualmente la llaman una ley. Esa ley, la cual está potencialmente
sujeta a revisión, no tiene una autoridad igual a las declaraciones eternas de Dios encontradas en la Biblia.
Sin embargo, algunas leyes de la ciencia han descrito correctamente la forma básica y la función
del universo tan bien y por tanto tiempo que podemos hacer un buen discernimiento de si la creación o la
evolución es más razonable cuando comparamos ambos puntos de vista con esas leyes. Miremos algunas
de esas leyes.
El universo está lleno de materia y energía que constantemente están cambiando de una forma
a otra. Por ejemplo, cuando comemos un sandwich cierta energía química es transformada en energía
térmica. Cuando damos vueltas en una montaña rusa, nuestra energía de posición cambia
a energía de moción una y otra vez. Hay una ley de la ciencia que dice que, aunque muchos cambios
puedan llevarse a cabo, la cantidad total de energía y materia antes que algo ocurriese es igual a la cantidad
total de energía y materia después que ocurrió. Ninguna nueva energía o materia es
creada o aniquilada. En términos más sencillos, esta ley dice que no puede existir algo de nada.
No hay nada en el universo que cause la aparición de nueva energía o materia. Se ha observado que
esta primera ley nunca ha sido violada.
Dicha primera ley quizás podría ayudarnos a investigar las transferencias de materia y energía,
pero no nos dice nada acerca de cómo la materia y la energía se originaron en primer lugar. Es más,
esta ley ni siquiera nos dice si el universo tuvo un principio. Sin embargo, esta ley significa que si el universo
tuvo un principio, no se pudo haber creado a sí mismo. Este pudo haber venido a la existencia solamente
por un poder fuera de sí mismo.
En este universo activo lleno de cambios en energía, a veces algunas cosas se acercan unas a otras o tropiezan
unas con otras, e intercambian energía o materia. Durante ese intercambio, parte de la energía se
cambia en calor. Por ejemplo, los vínculos químicos de un sandwich se rompen durante la digestión
y la energía térmica que es liberada calienta nuestros cuerpos. El roce de las ruedas de una montaña
rusa sobre los rieles metálicos producen calor mediante la fricción.
Hay otra ley de la ciencia que dice que si observamos algo ocurriendo y anotamos todos los intercambios de energía
que se llevan a cabo, encontraremos que la cantidad total de materia y energía es la misma antes y después,
como debe de ser, pero que una parte de la energía se ha disipado en sus alrededores como energía
térmica. Lo importante de tomar nota es que la energía térmica nunca puede volver a ser cambiada
a una forma para hacer algo útil. Un sandwich es consumido y no puede ser reemplazado con la misma energía
química, parte de la cual ha sido distribuida a los alrededores como calor. Una montaña rusa nunca
continuará corriendo para siempre; sino, disminuirá la velocidad a medida que las energías
de posición y moción se pierden como calor por medio de la fricción. La conclusión
es que, a medida que el tiempo pasa, más y más energía en el universo está siendo cambiada
a una forma inútil, es decir, en energía térmica dispersa. Jamás se ha probado que
esta segunda ley haya sido violada.
Una implicación de esta segunda ley es que , si esperamos lo suficiente, eventualmente toda la energía
útil se escapará en forma de calor y nada más pasará. El universo estará muerto.
Otra implicación es que, en tiempo pasado, el universo tuvo mucho más energía útil.
Los evolucionistas reclaman que la segunda ley puede hacerse a un lado si consideramos un sistema en el cual la
energía viene desde afuera. Ellos señalan la radiación del Sol cayendo sobre la Tierra como
un ejemplo. Reclaman que semejante entrada de energía es responsable de toda la complejidad que encontramos
en la Tierra. Pero eso no es así. La energía de dentro de un sistema, por sí mismo, en realidad
hace que la destrucción descrita por la segunda ley ocurra más rápidamente. La entrada de
energía cruda, tal como la radiación del Sol sobre la Tierra, deteriora las cosas y no las construye.
Los evolucionistas reclaman que una planta o animal vivo, es un ejemplo de un sistema en el cual la segunda ley
no se aplica. Pero eso no es así. La segunda ley es válida aun para una cosa viva que usa energía
cruda y se construye. La cosa viva tiene que trabajar para oponerse al deterioro que la ley describe. ¿Pero
acaso no enseña ese trabajo que la segunda ley no es válida para las cosas vivas? No. Una cosa viva
puede hacer un trabajo útil solamente si le han sido dadas instrucciones, lo cual se encuentra en su DNA,
y ha sido dado el mecanismo en algunas de sus células, tales como la clorofila en las plantas, para cambiar
la energía cruda que obtiene a una forma que puede usar para crecer y mantenerse a sí misma.
La segunda ley es compañera importante de la primera ley. Juntas las dos leyes constituyen un gran testimonio
contra la evolución y un gran apoyo a las declaraciones bíblicas de la creación. De acuerdo
a las dos leyes, no solamente es imposible obtener algo de nada, sino también que lo que obtenemos a medida
que el tiempo pasa, nos es menos útil que antes. En breve, el universo está desgastándose.
En la imagen de un reloj, las dos leyes declaran juntas que el universo está corriendo y no puede retrocederse.
Si alguien le dio cuerda anteriormente, entonces alguien fuera del universo debe haberle dado cuerda. Es decir,
la segunda ley dice que el universo tuvo un principio y la primera ley dice que el universo no se creó a
sí mismo. Estas leyes apuntan a la mano de alguien afuera del universo, a un Creador.
Mencionaremos una ley más. Es similar a la primera ley, pero solamente se aplica a cosas vivas. La Tierra
está llena de muchas clases de cosas vivas, pero observamos que las cosas vivas solamente pueden provenir
de cosas vivas. Por ejemplo, los gatitos provienen de una gata, y las plantas de maíz provienen de las semillas
de maíz de plantas de maíz anteriores. Similarmente a la primera ley, la cual dice que no podemos
obtener algo de nada, otra ley declara que la vida no puede provenir de cosas no vivas. De acuerdo a esta ley,
la cual jamás se ha observado haber sido violada, la vida solo puede provenir de la vida preexistente.
La evolución declara que el universo se está volviendo más complejo y más útil.
Pero las leyes de la ciencia, junto con la Biblia, declaran que el universo está agotándose y volviéndose
menos útil (Salmo 102:25/26). La evolución declara que el universo no tuvo un principio. Pero las
leyes de la ciencia, junto con la Biblia, declaran que el universo tuvo un principio, cuando era mejor, más
capaz de mantener las cosas en movimiento, como cosas vivas (Gén. 1:31). La evolución declara que
en un tiempo los químicos no vivos se cambiaron a vida. Pero las leyes de la ciencia, junto con la Biblia,
declaran que la vida puede venir solamente de un dador de la vida (Salmo 104:29/30). Claramente, el relato bíblico
de creación es una mejor alternativa.
b. Observaciones.
Aprendemos el tamaño, peso, composición, comportamiento y muchos otros
hechos concretos y específicos de los objetos en el universo por medio de la observación. Es verdad
que lo que notamos y recordamos acerca de objetos en el universo puede ser afectado por nuestros prejuicios, ignorancia
o falta de experiencia. Por lo tanto, nuestras observaciones del universo no son tan fidedignas como las declaraciones
de Dios en la Biblia. Sin embargo, hay muchas observaciones las cuales podemos comparar tanto con el relato de
la creación en la Biblia como con la teoría de la evolución para ver cuál punto de
vista concuerda mejor con los hechos como los conocemos. Miremos algunas observaciones simples y comunes.
Nuestra experiencia común nos dice que los objetos y los fenómenos en el universo tienen orígenes
y causas. Observamos las hojas de un árbol moverse y pensamos en el viento invisible que las movió.
Observamos un incendio en el bosque y pensamos en el rayo o en el fósforo que por negligencia de alguien
lo empezó. Observamos que siempre hay una causa para todo lo que acontece y existe. La teoría de
la evolución no concuerda con esa observación porque insiste en que, si pudiéramos retroceder
en el tiempo, nunca encontraríamos una causa primera sino que todas las cosas solamente son sin una causa
o razón. En contraste a la evolución, el punto de vista de la creación es que todas las cosas
tienen un origen. Y si retrocedemos en el tiempo, veríamos que todas las cosas en el universo físico
existen porque Dios es la primera causa.
Nuestras observaciones también demuestran que todos los fenómenos y objetos en el universo tienen
diseño. Las cosas en el universo exhiben sus diseños en una complejidad maravillosa. Las cosas en
el universo exhiben su diseño por medio de intrincadas estructuras y la provisión dada a ellas para
cumplir un propósito útil. Las cosas en el universo exhiben su diseño por su interdependencia
unas de otras, y cómo cooperan unas con otras.
Un buen ejemplo de diseño es el ojo humano. El ojo humano está hecho de muchas partes; cada parte,
la córnea, el iris, la retina, todos los líquidos y nervios, entre otros, está construida
con precisión para llevar a cabo una función específica. No solamente cada parte debe de estar
hecha correctamente, sino también todas las partes deben trabajar juntas y en coordinación con el
nervio óptico y el cerebro para permitir que alguien vea. Un ligero cambio en cualquier parte o un pequeño
cambio en cómo una parte conecta con otras partes resulta en una visión deficiente o en ceguera.
Una cosa que debe recordarse es que ni una de esas partes separadas tiene la capacidad para ver. Un ojo es en realidad
una colección de partes ciegas. A menos que todas las partes del sistema estén en su lugar y trabajando
juntas apropiadamente, el sistema completo no funciona y es inútil. De hecho, un ojo ciego inactivo es detrimente
para un organismo porque puede ser una fuente de daño e infección. Esto significa que todo el sistema
no podría haber estado esperando como órgano inútil a que se acumularan millones de accidentes
genéticos a fin de producir un ojo completo. La única conclusión científica honrada
es que el detalle intrincado y la precisión del ojo demuestra una gran sabiduría y diseño
y demuestra propósito de estructura y función. Esto y muchos más ejemplos, como el ala de
un pájaro, la cual es una estructura compleja que provee vuelo solamente en coordinación con las
otras partes del pájaro, son testimonios claros de la mano creativa de Dios.
Otro buen ejemplo de diseño es la relación asombrosa entre dos tipos de peces. Uno de ellos es el
pez ángel francés. Ellos se esconden en el coral porque frecuentemente son comidos por peces más
grandes. El otro tipo, que es más grande, es el pez cabra de cola amarilla. Ellos comen peces más
pequeños. El pez cabra a veces nada cerca del coral y cambia su color a rosado. Esto le dice al pez ángel
que es seguro nadar afuera y comer los parásitos que están adheridos al pez cabra. El pez cabra espera
pacientemente mientras es limpiado pero no se come al pequeño pez. Cuando el pez cabra cambia color otra
vez, el pequeño pez regresa a la seguridad del coral. Esta relación nunca podría haber pasado
por casualidad porque una clase de pez es de rapiña y el otro es almuerzo para el de rapiña. Es más,
si tal comportamiento fue accidentalmente aprendido por un par particular de peces del tipo ángel francés
y pez cabra, la nueva relación nunca podría haber sido heredada a las generaciones posteriores. Esta
y muchas otras relaciones cooperativas simbióticas, muestran el diseño sabio, cuidadoso y lleno de
propósito del trabajo creativo de Dios.
Un ejemplo más de diseño se encuentra en la información genética que se halla en una
molécula DNA localizada en las células de las cosas vivas. Los segmentos de la molécula larga
DNA, llamados genes, contienen instrucciones en código para fabricar todas las proteínas que una
célula necesita. La estructura de una molécula DNA y el proceso que se requiere para elaborar las
proteínas de acuerdo al código que contienen es tan complejo que no podría haberse formado
por las reacciones químicas de error y prueba sufridas al azar. Es también importante saber que la
información en el DNA es estable. Los códigos genéticos tienen instrucciones para alguna variedad,
tales como diferencias en el color de la piel, tamaño corporal y otras características físicas.
Pero la variedad es siempre limitada. Por ejemplo, las poblaciones de mariposas nocturnas pueden cambiar de color
y los perros pueden ser reproducidos para cambiar en tamaño. Pero los organismos son siempre los mismos.
Las mariposas nocturnas son mariposas nocturnas y nunca son otra criatura. Los perros son siempre perros y no mitad
perros y mitad otra criatura. Las limitaciones en los cambios que los organismos exhiben de una generación
a otra son un testimonio de la variación genética incorporada, la cual es un diseño maravilloso
que permite a las criaturas vivas adaptarse a cambios en el ambiente. Es decir, la diferentes razas no significan
que nueva información es creada, sino que parte de la información genética es enfatizada sobre
otra información. La idea es que las cosas vivas no pueden evolucionar en algo más porque el mensaje
DNA limita la cantidad de cambio que puede llevarse a cabo. Las cosas vivas están fijadas dentro de dos
clases conforme lo declara la Biblia (Génesis 1:24) y en conformidad a la ley de la ciencia que declara
que uno no puede obtener algo de nada.
A veces, pero no muy a menudo, cuando el mensaje DNA es copiado de tal manera que puede ser pasado a la siguiente
generación, se cometen errores. Esos errores son llamados mutaciones, las cuales los evolucionistas afirman
que resultan en nuevas clases de cosas vivas. Sin embargo, años de observaciones han mostrado que las mutaciones
son de valor neutral o casi siempre son dañinas. Por ejemplo, una proteína que es demasiado diferente
de proteínas anteriores, a causa de un error al copiar las instrucciones DNA necesarias para construir esa
proteína, interferiría con la función de una cosa viva y posiblemente la conduciría
a su muerte. Un error al copiar los códigos es otro ejemplo de la segunda ley de la ciencia de la cual hablamos
anteriormente. Un error de copia es un ejemplo de una situación menos útil en la forma de una pérdida
de información, tal como un error tipográfico no agrega un nuevo mensaje a la letra sino que hace
más difícil leer el mensaje original. Los errores no agregan información útil sino
que son pérdida de información. Los errores no resultan en un nuevo mensaje sino que distorsionan
el mensaje original. Por ejemplo, las mutaciones en las moscas de las frutas siempre resultan en más moscas
de igual clase, muchas veces en moscas con incapacidades o muertas, pero de cualquier manera moscas de frutas.
Esto es un testimonio de la exactitud de la Biblia que declara que una clase de vida viene solamente de la misma
clase de vida (Gén. 1:21,24,25) y que la vida se deteriora (Ecl. 3:19,20), a lo cual da testimonio la carga
mutacional genética que los seres vivos deben soportar.
Aunque ellos no nos ayudan directamente a contestar la cuestión de los orígenes, debemos brevemente
discutir los fósiles porque la teoría de la evolución depende tanto de ellos. La evidencia
fósil apoya fuertemente el relato bíblico de la creación y contradice claramente a la teoría
de la evolución. En realidad, la evidencia fósil pone en aprietos a los evolucionistas al menos por
dos razones. En primer lugar, en las rocas que los evolucionistas llaman "las rocas más antiguas portadoras
de fósiles", se encuentran fósiles de formas de vida complejas, tales como las esponjas, los
corales y moluscos, muy parecidos a como lucen hoy en día. Asombrosamente, en rocas consideradas aun más
antiguas, no se ha encontrado ni un tan sólo indisputable fósil multicelular. Por consiguiente, de
acuerdo al registro fósil, esas formas complejas de vida no tuvieron ancestros, puesto que los remanentes
fósiles de sus ancestros están ausentes. La evidencia concuerda con la Biblia, la cual declara que
la vida en toda su variedad entró en existencia de repente. En segundo término, de acuerdo a la teoría
de la evolución, las rocas de la tierra deberían contener los fósiles de millares de formas
de vida transicionales. En efecto, si por más de varios millones de años las plantas y los animales
han estado evolucionando, deberíamos ver más fósiles del tipo intermedio que fósiles
de formas vivas con apariencias distintas unas de otras. Lo cierto es que no hay fósiles del tipo intermedio.
Los evolucionistas están tan desesperados en encontrarlos que los pocos que ellos han promovido ya han sido
descalificados, o se han probado ser un fraude. En realidad, la historia de la antropología está,
tristemente, llena de reclamos fraudulentos. Por ejemplo, los restos de un famoso hombre-mono, usado en el famoso
juicio Scopes para apoyar los reclamos de los evolucionistas que querían desacreditar el relato creacionista
de la Biblia, fue más tarde demostrado que se trataba de un diente de cerdo.
Hay muchas más observaciones que podríamos enfatizar que revelan la verdad del relato bíblico
de la creación y contradicen a la teoría de la evolución. Algunas observaciones no señalan
directamente hacia la realidad de un Creador, pero demuestran que el universo es muy joven, millares de años
y no billones de años de edad como lo requiere y demanda la evolución. Las observaciones concernientes
a cometas, la cantidad de helio en la atmósfera de la Tierra y la cantidad de nitratos y minerales en los
océanos son unos pocos ejemplos de esas clases de observaciones. Sin embargo, esas clases de observaciones
señalan sólo indirectamente hacia la existencia de un Creador, así que no las discutiremos
en este folleto. Además, tal como lo hemos mencionado, existen excelentes artículos en otros libros*,
completa y claramente escritos, los cuales presentan discusiones detalladas de esas y otras observaciones, tal
como el uso de la desintegración radioactiva para asignarle edades a los objetos, la validez de la teoría
de la Gran Explosión, la naturaleza de la fuente de la energía solar, y mucho más.
c. La educación científica y los científicos
Lamentablemente, la teoría de la evolución, la cual es a menudo enseñada
en las escuelas como una realidad, es ilógica y contradice las observaciones. Es ciencia mala. En verdad,
es anti-ciencia porque contradice las leyes, observaciones y relaciones obvias de causa y efecto. También,
la teoría de la evolución forza a los estudiantes a trabajar bajo la preocupación de suposiciones
y especulaciones no científicas que los desvían de líneas de investigación más
productivas, así como también cierra sus mentes a modelos más profundos de pensamiento. Por
ejemplo, no hace mucho tiempo los evolucionistas consideraban a muchos órganos humanos, tales como el apéndice,
como siendo sobras evolucionarias, inútiles y no necesarios. Por un tiempo los estudiantes de anatomía
fueron enseñados y voluntariamente recibieron tales ideas. Sin embargo, un estudio más cuidadoso
posteriormente ha demostrado que el órgano lleva a cabo funciones importantes. El apéndice es reconocido
ahora como parte del sistema inmune.
En contraste a eso, el relato bíblico de la creación promueve la buena ciencia. Reconociendo el testimonio
claro de una causa inteligente del complejo y fascinante universo, los estudiantes de ciencia creyentes en la Biblia
esperan descubrir orden, propósito y designio en todo lo que estudian en el universo. También, ellos
están interesados en aprender más acerca de la Persona que lo hizo. Los creyentes verdaderos están
llenos de curiosidad en aprender cómo Dios hizo Su universo y así poder alabarle por todo lo que
El ha hecho. Es importante para ellos cómo funciona ahora el universo de manera tal que pueden darle a El
la gloria por todo lo que El continúa haciendo.
Dicho sea de paso, los evolucionistas reclaman que ningún científico verdadero sería un creacionista.
Sin embargo, muchos de los más grandes científicos han testificado de su confianza en la Biblia y
en el Dios que la escribió. Estos científicos rechazaron seguir el pensar no científico de
gentes que han insistido en promover la teoría de la evolución. Hombres del pasado, sobre cuyo trabajo
está fundada la ciencia de hoy día, que creyeron en el relato bíblico de la creación,
incluyen a Isaac Newton, Robert Boyle, Michael Faraday, Louis Pasteur, Henri Fabre y Clerk Maxwell entre otros.
Clerk Maxwell estaba bien familiarizado con los reclamos de la evolución y la rechazó como claro
pensador científico y creyente en la Biblia. Muchos hombres y mujeres de hoy han sido entrenados en las
ciencias en universidades bien conocidas y con toda seguridad confían en el relato bíblico de la
creación, a pesar de soportar el prejuicio y difamación de los evolucionistas. Los evolucionistas
también reclaman que los científicos-creacionistas no publican obras valiosas. Pero la verdad es
que a los creacionistas se les niega la publicación de su obra porque los evolucionistas controlan al personal
editor de todas las publicaciones científicas. Así que los creacionistas deben publicar sus estudios
a través de medios privados.
7. En conclusión
Aunque las respuestas a las preguntas acerca del principio del universo son asunto
de fe, Dios nos pide creer solamente en lo que es creíble. No hay valor en la fe en sí misma. La
fe solamente tiene valor cuando creemos en lo que es verdad. Cualesquiera nociones que los hombres puedan tener
acerca del origen del universo, las cuales difieren de lo que la Biblia declara, son invenciones de sus mentes
y no corresponden al mundo real. Lo que los hombres proponen acerca del origen del universo es un salto de fe en
historias que son irrazonables e insostenibles por la investigación científica. Por el otro lado,
todas las declaraciones fundamentadas en la Biblia, no importa cuál sea la materia, son relatos fieles de
lo que es verdadero. Jamás deberíamos sentir que debemos disculparnos por lo que la Biblia afirma
que sucedió "en el principio". Nunca deberíamos temer el defender valientemente la exactitud
histórica de la Biblia frente al intento prominente y de moda de invalidarla por medio de la teoría
de la evolución. La gente que desafía la exactitud de los detalles históricos de la Biblia
y su relevancia en las vidas de los hombres son falsos profetas a los cuales no debemos prestar atención.
Como ya hemos dicho antes, nuestro enfoque principal como creyentes no debe estar sobre la ciencia sino sobre la
Biblia. Sin embargo, debemos recordar que este es el mundo de nuestro Padre. El que creó el universo también
escribió acerca de él en su Palabra, la Biblia. Y lo que aprendemos del universo de Dios por medio
de un estudio honrado y exacto del mundo físico está en perfecta armonía con todo lo que aprendemos
de la Biblia, y fortalece la validez de la descripción del origen del universo. Puede ser que no tengamos
suficiente entrenamiento para contestar todos los ataques evolucionistas con un argumento científico analítico.
Eso no importa en realidad. Un niño pequeño que confía en todo lo que la Biblia dice es mucho
más sabio que cualquier científico que cree que su erudición es superior a la Biblia (Salmo
19:7). El punto es que podemos estar seguros que la ciencia no es una amenaza a la confianza en lo que Dios dice
en su Palabra, la Biblia. Podemos descansar confiados que lo que la Biblia dice acerca del origen y destino de
este universo, así como lo que dice acerca de nuestras almas, es absolutamente confiable.
Podemos decir con la Biblia,
Salmo 33:6-9
"Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército
de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; el pone en depósitos
los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque
él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió."
Salmo 104:24
"¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas
ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios."
Apocalipsis 4:11
"Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú
creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas."
* Para títulos e información de libros de consulta
puede escribir a: Escuela Bíblica de Family Radio
Oakland, CALIFORNIA 94621
USA