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En el Principio...
UNA PUBLICACIÓN DE FAMILY RADIO
En el Principio...
Una publicación de Family Radio
En el Principio...
Publicado e impreso por
Family Stations, Inc.
Oakland, California 94621
U.S.A.
En el Internet:
www.familyradio.com
Ninguna parte de este libro puede
ser reimpreso en parte o en su totalidad sin el permiso expreso
escrito por el editor.
La fotografía de la cubierta cortesía de
la Administración Nacional de Aeronáutica y
del Espacio (NASA)
Indice
Parte 1:
Entendiendo Génesis 1:1-5
1. Génesis 1:1
2. Génesis 1:2
3. Génesis 1:3
4. Génesis 1:4
5. Génesis 1:5
Parte 2:
¿Creación o Evolución?
1. Propósito
2. Dos Peligros
3. Tenemos que Elegir
4. Tenemos que vivir con nuestra elección
5. Siempre es una elección de fe
6. Una alternativa es mejor científicamente
7. En conclusión
En el Principio ......
Parte 1
Entendiendo Génesis 1:1-5
El libro de Génesis es perfectamente exacto en todo lo que declara acerca del
origen del universo físico. Pero su propósito es dar un mensaje espiritual. Dios nos manda a escudriñar
la Biblia, incluyendo Génesis, en vista de lo que ésta nos puede decir acerca de Jesús y Su
evangelio (Lucas 24:27, Juan 5:39). Exploremos los primeros cinco versículos de la Biblia con eso en mente.
Génesis 1:1 "En el Principio"
Podemos pensar en esta frase como significando "primero". No se trata del "primero" (echad)
de Génesis 1:5 ó 2:11, como en la primera anotación de una lista. Sino, se trata del "primero"
(reshith) de Exodo 23:19, como en el principio de una secuencia de eventos con otros eventos que siguen. Especialmente
significa el primero de una serie de eventos que conducen a una meta específica u objetivo. En breve, podemos
pensar en esta frase como diciendo "paso número uno".
En el sentido físico, esta frase se refiere al punto en el cual el universo físico vino a existir.
Antes, no había un universo físico. El universo físico no tuvo un pasado eterno. Pero sí
tuvo un "principio". A eso podemos agregar que el universo físico no tendrá un futuro eterno
(Salmo 102:25, 26, II Pedro 3:10). Es verdad que a este universo físico le ha sido dada una esperanza de
tener parte en el plan de redención de Dios (Romanos 8:19-23). Pero de acuerdo a I Corintios 15:44-50, II
Pedro 3:12, 13 y Apocalipsis 21:1, este universo físico del presente será repuesto por uno espiritual
mayor, una realidad que no podemos, ni necesitamos, imaginar o describir ahora. Dios es sempiterno. Después
que es creado, Su pueblo vive para siempre (Salmo 102:27, 28). Aun las personas que no son salvas tienen una existencia
eterna (Mateo 25:46). Pero el universo físico tiene ambos principio y fin.
El mensaje real de esta frase es encontrado cuando lo comparamos con el Evangelio de Juan en el Nuevo Testamento.
De Juan 1:1 aprendemos que "En el principio era el Verbo". Ese Verbo era Jesucristo, quien vino al mundo
para traer gracia y verdad como Salvador (Juan 1:14).
¿Declara Génesis 1:1 el principio del Verbo, Jesús? No. Juan 1:1 no dice: "En el principio
de el Verbo". Jesús es Dios eterno (Tito 1:3 y 2:13, también Hebreos 1:8). Jesús estaba
allí en el principio porque El es el gran YO SOY, el Eterno. En realidad, de acuerdo a Juan 1:3, 10, Jesús
es el Creador.
¿Describe Génesis el principio del Evangelio de "gracia y verdad"? No. El evangelio fue
preparado antes del principio (Efesios 1:4; 2 Tim. 1:9; Tito 1:2).
¿Entonces, el principio de qué anuncia Génesis 1:1? Encontramos la respuesta a esa pregunta
si recordamos que Dios envió a Su Hijo al mundo para ser Salvador (Juan 3:16, 17; I Tim. 1:15). El no podría
hacer eso si no hubiese un mundo al cual entrar. Por lo tanto, el primer paso en el cumplimiento del Evangelio
era crear "el cielo y la tierra", porque el universo físico es la plaza en la cual el drama de
la salvación se lleva a cabo. Con ese entendimiento, podemos decir que Génesis 1:1 se refiere al
principio del cumplimiento del Evangelio prometido. Dios tenía una tarea en mente y Génesis 1:1 describe
el paso número uno en una serie de pasos que conducen al cumplimiento de Su propósito específico
(Isaías 45:18; 2 Tim. 1:9; Tito 1:2). El plan de Dios fue puesto en marcha "en el principio" y
no se detendría hasta que fuese cumplido, en cuyo momento el universo físico habrá servido
a Su propósito y su existencia terminará.
"Dios"
La palabra "Dios" es una palabra plural. Eso no significa que haya más que un solo Dios, pues
la palabra "creó" es singular demostrando que el sujeto de la frase es singular. Hay solamente
un Dios (Deut. 6:4; Rom. 3:30; Efe. 4:6; 1 Tim. 2:5). Más bien, la forma plural de la palabra "Dios"
hace resaltar la verdad de que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son todos Dios, y los tres participaron
en la creación del mundo (Padre: Mal. 2:10; Hijo: Efe. 3:9; Espíritu Santo: Salmo 104:30). La preparación
para el cumplimiento del Evangelio fue así de importante porque el Evangelio es igualmente importante.
Note que "en el principio" de la creación había Dios pero no había nadie más.
El solo, Dios, tomó el primer paso en el cumplimiento del Evangelio (Isa. 44:24). En otras palabras, "en
el principio" estaba Dios sin el hombre (Job 38:1-18).
Desde el punto de vista del Evangelio, la razón por qué Dios estaba solo en el principio, además
de la verdad obvia de que el hombre fue creado por Dios en el día sexto, es que sólo Dios es capaz
de preparar el Evangelio y cumplirlo en el ámbito del universo creado. La ausencia del hombre resalta el
hecho de que Dios hizo todo, independientemente, sin el consejo o ayuda del hombre. La salvación no es una
sociedad colectiva. Los humanos no participaron en el diseño del evangelio y no cooperan en el cumplimiento
del mismo, aun en sus propias vidas. En el principio y siempre el evangelio de salvación es sin las obras
de los hombres (Rom. 3:28; Efe. 2:9; 2 Tim. 1:9; Tito 3:5). El Dios que crea es el único Salvador (Isaías
45:12, 21).
No solamente la contribución del hombre es innecesaria para el diseño y cumplimiento del Evangelio,
sino también que los hombres son el origen del problema para el cual el evangelio es la solución.
Un mensaje importante de Génesis es el del fracaso del hombre, o más precisamente, el fracaso de
los hombres cuando actúan independientemente de Dios. Adán fue creado a la imagen de Dios. Adán
fue perfecto originalmente en un ambiente perfecto. Sin embargo, también él fue creado para ser dependiente
de Dios. Adán y sus descendientes fueron, y siempre han sido, dependientes de Dios (Prov. 16:9; Jer. 10:23;
Hechos 17:28). Cuando a Adán le fue ofrecida por Eva la fruta prohibida, él debería haber
clamado a Dios pidiendo fortaleza para mantenerse obediente. Adán, en ese momento, debería haber
clamado a Dios por sabiduría y valor para ayudar a su pobre esposa. ¡Pero Adán escogió
la muerte! El libro de Génesis revela que un hombre perfecto, actuando por sí mismo, escoge la muerte.
La perfección de Adán no significaba que él era poderoso independientemente. No significaba
que él era sabio independientemente. Significaba que él estaba bien con Dios, pero necesitaba la
ayuda de Dios para continuar estando bien con El. El libro de Génesis demuestra la verdad de que cuando
los hombres se vuelven a la confianza en ellos mismos aparte de Dios, fracasan (Génesis 3:1-6). Admirablemente,
Dios, quien es sabio y capaz, diseñó y cumplió el plan del evangelio que rescata a los hombres
de la condenación y de la corrupción del pecado (Isaías 45:22). Génesis 1:1-5 es tanto
una descripción de lo que solamente Dios puede hacer en la salvación como de lo que los hombres no
pueden hacer para salvarse a sí mismos (Exodo 14:13; 2 Crón. 20:17; Tito 3:5).
Esto nos lleva a dos conclusiones importantes. En primer lugar, por todo lo que Dios ha hecho, solamente El recibe
la gloria (Apocalipsis 4:11). El no comparte ninguna gloria con los hombres (Isaías 48:11). No hay ninguna
base para que hombre alguno se jacte (1 Cor. 1:29). Génesis 1:1 remueve cualquier base para el orgullo de
los logros humanos. Los hombres quieren el crédito y el honor por lo que son y lo que han hecho. Pero el
registro de la historia muestra que ellos deben ser culpados por la miseria de este mundo. Los hombres quieren
el control de su vida presente y de su destino futuro. Pero el registro de la historia muestra que cualquier cosa
que el hombre haga es temporal y lleno de errores en el mejor de los casos. Frecuentemente lo que el hombre hace
es destructivo a ellos mismos y a otros. El alivio y júbilo es que "en el principio" Dios está
allí preparando el evangelio, y los hombres no estaban allí para echarlo a perder.
En segundo lugar, a causa de que Dios hace todo el trabajo en la creación, cuando El llama a las personas
por medio del evangelio, ellas tienen que confiar en El completamente. Dios conoce Sus planes para Su pueblo y
sabe qué hacer para cumplirlos (Jer. 29:11; 2 Pedro 2:9). Las personas no deben confiar en sus propios inventos
para salvarse a sí mismas, sino que deben buscar la salvación preparada por el sabio y poderoso Creador
(Prov. 3: 5, 6; Jer. 45:22).
"creó los cielos y la tierra".
La palabra "creó" (bara) significa hacer algo nuevo que no existía anteriormente (compare
con Números 16:30: "Jehová hiciere, bara, una nueva cosa"; o Isaías 65:17: "Yo
crío, bara, nuevos cielos, y nueva tierra"). Por ejemplo, se usa para describir la creación
de vida en Génesis 1: 21,27 (Salmo 104:30). La Biblia a veces usa otras palabras para referirse a las obras
de Dios. La palabra "formó" (yatzer) en Génesis 2:7 se refiere a hacer algo de material
que ya existe. La palabra "hacer" (asah) puede significar crear, como en Génesis 2:4, o formar,
como en Génesis 2:18. Hay otras palabras, como la palabra nathan que a veces es traducida "hacer",
pero más frecuentemente interpretada como "dar". Sin embargo, la palabra "creó"
en Génesis 1:1 significa que Dios creó el universo de la nada (Hebreos 11:3).
A la luz del evangelio, podemos decir que es necesario que el Creador sea el Salvador. Primeramente, sólo
el Creador puede crear nueva vida, es decir, vida donde no existe vida. Por ejemplo, El da vida a Su propio cuerpo
en la resurrección para completar la obra de expiación (Juan 10:17,18). En otro ejemplo, El da vida
a pecadores cuyas almas están muertas en delitos y pecados (Efe. 2:1). En segundo lugar, sólo el
Creador puede crear un nuevo corazón , que palpita con un amor que no tuvo antes. Es decir, El crea un corazón
que tiene una nueva motivación y un nuevo afecto. Por ejemplo, El da a las personas, que eran esclavas del
pecado y rebeldes directamente contra Dios, un corazón para amarle y el deseo de obedecerle humildemente
(Salmo 51:10,17). Habiendo salvado a los pecadores, El les da el poder y la sabiduría para llevar a cabo
el deseo de sus corazones renovados. Todos los miembros del pueblo de Dios son trofeos de su Salvador que es un
Creador (Isaías 65:18, 2 Cor. 5:17).
La palabra "cielo" realmente significa "cielos". No es claro a qué se refiere el plural.
Quizá físicamente significa el cielo cercano a la Tierra, la atmósfera que llamamos el cielo
(Gén. 1:20) junto con el cielo lejano a la Tierra, la expansión a la que llamamos el espacio exterior
(Gén. 1:17). Una cosa que podemos concluir es que las palabras "cielos y tierra" registran el
inventario físico total del Universo. Como leemos en Juan 1:3, "Todas las cosas por él fueron
hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho".
La palabra "cielos" también podría referirse a la habitación de Dios (I Reyes 8:27).
Sin embargo, debemos de ser cuidadosos en cómo pensamos acerca de esto. ¿Qué querrá
decir el hecho de que "Dios creó los cielos"? ¿Debemos entender que la habitación
de Dios también fue creada? Quizá se refiera a los habitantes del cielo, tales como todos los ángeles
que adoran y sirven a Dios. Sin embargo, si incluimos en la palabra "cielos" el lugar donde está
Dios, entonces la frase "creó los cielos" está más allá de nuestra habilidad
y experiencia para explicar.
Un énfasis de las palabras "creó los cielos y la tierra" es que todas las cosas pertenecen
a Dios (Deut. 10:14). El universo físico en el cual habitamos y todo su contenido pertenece a Dios (Salmo
24:1). La parte espiritual del universo es Suyo también, especialmente las almas de todas las gentes (Ezeq.
18:14). Dios es el soberano absoluto en el universo porque todas las cosas son de El. El lo hizo todo y hace lo
que quiere con ello (Jer. 27:5; Rom. 9:18-23).
Otro énfasis de las palabras "creó los cielos y la tierra" es que Dios es más grande
y por lo tanto distinto de Su creación. Dios no es una parte de la creación física sino superior
a ella. Por lo tanto, nada en la creación puede ni debe ser usado para representarle (Ex. 20:4; Hech. 17:24,
25). Nuestro afecto e interés debe estar en las cosas celestiales, no en las terrenales (Col. 3:1, 2).
El cielo y tierra físicos así como todo lo que contienen nos asombran, deleitan, y atraen. Sin embargo,
así de maravillosas que son las obras físicas de Dios (Salmo 40:5), este universo creado no es más
que un escenario en el cual los asuntos de la salvación son desempeñados hasta concluirse (Apoc.
12), y después quitado (Apoc. 6:13, 14).
Debemos mencionar que esta Tierra es el único escenario. De acuerdo al Salmo 115:16, solamente la Tierra
está habitada. Es decir, no hay otros planetas en los cuales existan seres diferentes, seres que participan
de la Caída del hombre, ni de su redención. Muchas personas inconversas esperan que sean encontrados
seres en otros planetas porque eso significaría que este planeta no es único. Eso apoyaría
su creencia de que los elementos del universo desarrollan vida espontáneamente. Pero no es así. Romanos
8:20 declara que el universo entero fue maldecido en consideración al plan del evangelio que se está
cumpliendo en la Tierra. Dios es perfectamente justo y santo. El nunca maldeciría a seres remotos algunos,
por un evento que sucedió en un solo planeta de esta galaxia. A eso podemos agregar el hecho de que cuando
Jesús regrese a esta Tierra, el universo entero será destruido (Salmo 102:25, 26; Mat. 24:29; Heb.
12:26, 27; Apoc. 6:13, 14; 21:1). Dios sería injusto si destruyera seres en algún planeta lejano
al culminar Su obra en esta Tierra.
A veces los inconversos se quejan, con una exhibición de falsa humildad, diciendo: "Requiere tener
un orgullo enorme el insistir en que este planeta pequeño e insignificante en un rincón remoto del
universo es el único sitio donde existe vida. ¿Cómo podría alguien pensar que humanos
pequeños, vagando como hormigas en este planeta pequeño, sean tan importantes? Por un lado, la humildad
verdadera es demostrada por someterse a la voluntad revelada de Dios. El promover ideas que vienen de nuestros
propios intereses e imaginaciones es una demostración de orgullo. Y por otra parte, cualquier persona que
hace semejante declaración está enfocada completamente en este universo físico y no tiene
entendimiento de las realidades espirituales de mucha más importancia. La verdad es que el valor de un alma
no se mide por el tamaño del planeta sobre el cual se encuentra o del cuerpo en el cual está contenida.
El valor de un alma se mide por el gran sacrificio que el Creador Todopoderoso hizo al venir a la Tierra a redimirla.
En la creación apenas comenzamos a vislumbrar quién es Dios. En la creación comenzamos a comprender
Su majestad, poder y sabiduría. Y a medida que continuamos en Génesis, comenzamos a entender Su amor
(I Juan 4:8). Piense en esto: Solamente hay un sólo eterno Dios. Para siempre hay un Dios, un Padre amante.
Hay un Dios que no termina, el Hijo amante. Por la eternidad, pasada y futura, existe Dios, el Santo Espíritu
amante. El sólo merece ser amado y El sólo tiene la capacidad de amar. Allí está el
mensaje grandioso: Dios se ama a Sí mismo. El Padre ama al Hijo con gran amor. El Hijo ama al Padre y el
Espíritu Santo honra al Padre y al Hijo. Son una perfecta sociedad, completa, sin necesidad de nadie más.
Un Dios perfecto. Y aun así... aun así... leemos: "Dios creó". No necesitando a
nadie, Dios aún tenía a Su creación en su corazón. No existimos porque Dios estaba
solitario o aburrido, ni porque le guste exhibirse, sino porque Dios quería que nosotros existiéramos.
A El le importamos grandemente y le continúan interesando nuestras almas. Ese amor nos deja sin aliento.
¿Podemos comprender realmente tal amor?
Génesis 1:2
"Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo".
No hay ningún equivalente físico que conozcamos al cual podamos comparar la imagen que estas palabras
describen. Este punto en la creación está más allá de nuestra experiencia y cualquier
explicación física de estas palabras sería una especulación sin razón. Sin embargo,
hay un hecho acerca del universo físico que debemos mencionar que estas palabras traen a la mente. Cualquiera
forma desordenada o apariencia indescriptible que el universo haya tenido originalmente, sabemos que el universo
existía en aquel entonces y el universo con el cual estamos familiarizados al presente continúa existiendo
ahora porque Jesús lo sostiene por Su voluntad, parcialmente expresado por medio de Sus leyes naturales
(Col. 2:17; Heb. 1:3).
El intento espiritual de las palabras "desordenada y vacía" se comprenden mejor comparándolas
a Jeremías 4:23. En Jeremías las palabras describen la nación necia de Israel que no tuvo
el entendimiento de hacer lo bueno, sino era sabia para hacer lo maligno. Sin embargo, a más de ser un retrato
de su carácter espiritual apóstata, las palabras también describen la reacción de Dios
a sus pecados. De acuerdo a Jeremías 4:26, que forma parte del contexto del versículo 23, las palabras
"desordenada y vacía" son parte de una descripción de los resultados de "la ira"
de Dios. La palabra "tinieblas" es entendida al compararla con versículos tales como Joel 2: 1,2;
Sofonías 1:14, 15 y Judas 13. Claramente, las palabras "desordenada y vacía" y la palabra
"tinieblas" señalan el juicio de Dios, Su ira, y finalmente el infierno.
No queremos implicar que el juicio existió en este punto de la historia del universo físico. Después
de todo, el pecado y sus efectos así como sus consecuencias no se convirtieron en problema hasta después
de la creación de los humanos. Es tan solo que Dios describe la creación física del universo
por medio de las palabras "desordenada y vacía" y la palabra "tinieblas" para poder
hacer énfasis en Su ira, en tanto que El empieza a dibujar un cuadro del mensaje del Evangelio. Dado que
la ira viene por causa del pecado, vemos que Génesis 1:2 describe la razón para el evangelio de salvación.
El evangelio no está diseñado y cumplido para hacer a las personas sentirse mejor o ser más
triunfante en este mundo físico. El propósito del evangelio es llenar una necesidad mucho más
grande, que es el escapar de la ira y del juicio de Dios.
Note que el versículo no dice "los cielos y la tierra estaban desordenados y vacíos". El
versículo 1 declara que "los cielos" fueron creados juntamente con la tierra. Pero el versículo
2 excluye "los cielos" de su descripción terrible. Quizá la omisión de "los
cielos" del versículo 2 sea un cuadro de lo que leemos en Eclesiastés 5:2, "Dios está
en el cielo, y tú sobre la tierra".
De Génesis 1:2 aprendemos que la tragedia y el horror descritos por las palabras "desordenada y vacía"
y la palabra "tinieblas"es encontrado en la Tierra y no en el Cielo. Quizá la idea en Génesis
1:2 es que el problema es problema de la Tierra y no problema del Cielo. Con esto queremos decir que toda la culpa
por el desorden se encuentra en la Tierra y no en el Cielo. Dios recibe el crédito por enviar su maldición
al mundo como una respuesta justa al pecado. Sin embargo, el hombre que habita la Tierra debe ser culpado por la
maldición del universo y del juicio de su propia alma. Toda la culpa es del hombre. La culpa no puede ser
puesta sobre el Dios del Cielo. Los hombres tratan de culpar a Dios (Rom. 3:1-8). Pero de nada les sirve. Dios
está en el cielo y el pecado se encuentra en la Tierra. Dios no está limitado a un sitio llamado
el Cielo, pero en Génesis 1:2 el énfasis es que Dios está en el Cielo en el sentido de que
El no puede ser acusado de ser cómplice en el pecado de Adán, quien lo cometió en la Tierra.
El aspecto absolutamente asombroso del evangelio es que, en Su gracia, Dios decidió hacer el problema de
la Tierra, Su propio problema también. No tenía que ser Su problema, pero en amor El no solamente
entró en este mundo pecaminoso en la persona de Jesucristo y tomó en sí mismo las cargas de
Su pueblo (Mat. 8:16, 17), El también tomó en Sí mismo el castigo que el pecado de Su pueblo
merecía (I Pedro 2:22-25). Sin embargo, nos estamos adelantando. Dejemos esta maravilla para los versículos
siguientes.
En Isaías 45:7 leemos, "Yo (Jehová)... creo las tinieblas". Una implicación de esta
declaración es que las tinieblas no existían hasta que Dios las creó, pero sí existieron
después que Dios las creó. Es como si las tinieblas tuvieran alguna sustancia en sí mismas.
Desde un punto de vista físico, no tenemos una idea de lo que significa que Dios creó las tinieblas.
No existe contraparte física de esta declaración que podamos imaginar. Por nuestra observación
común, hemos aprendido que la obscuridad es la ausencia de luz y no tiene una naturaleza física en
sí misma. Por consiguiente, esta declaración debe ser entendida espiritualmente. Sosteniendo ese
punto de vista, el contexto de Isaías conecta la palabra "tinieblas" con la palabra "el mal"
de la ira de Dios sobre los pecadores. El mensaje de Isaías 45 es que Dios es Dios, totalmente en control
en todo tiempo, incluyendo los tiempos de destrucción. En otras palabras, los pecadores no se castigan a
sí mismos, como en un tipo de penitencia para restaurarse con Dios. Al contrario, el juicio viene del Dios
del cielo (Rom. 1:18). Dios ha determinado lo que es el pago justo por el pecado y sólo El se asegura que
la deuda se pague.
Note que el versículo dos no dice que las tinieblas eran "sobre el abismo", sino que dice "sobre
la faz del abismo". Una faz identifica a alguien como una persona única, un individuo distinto de toda
otra persona. Incluso Dios habla de Sí mismo como teniendo un rostro (Exodo 33:20). La idea parece ser que
el juicio de Dios no es sobre el pecado como concepto, sino sobre personas específicas que pecan. El pecado
en sí mismo no es una fuerza independiente o un ser extraño que debe ser juzgado. Sino, el pecado
es la desobediencia deliberada del hombre (I Juan 3:4). Por lo tanto, es el alma que peca la que debe morir (Eze.
18:4). La espantosa verdad es que el Infierno está lleno de rostros, lleno de personas reales que sufren
la ira de Dios porque ellas mismas odian personalmente a Dios y se rebelan contra El.
Las palabras "desordenada y vacía" al igual que la palabra "tinieblas" pueden también
ser interpretadas como una descripción de la vida terrenal maligna de los pecadores, que necesitan del evangelio
de la gracia (Proverbios 4:19). Primeramente, ellos están "desordenados" o llenos de "vanidad"
como se traduce en Isaías 40:17, 23. Esto significa que los pecadores incrédulos son vanos; es decir,
están llenos de orgullo y de sus propios deseos egoístas. En segundo lugar, están "vacíos",
o "en asolamiento", como se usa la palabra en Isaías 34:11. Esto significa que los pecadores inconversos
tienen mentes vacías, es decir, no tienen sabiduría, ni propósito (Rom. 1:22; Santiago 1:6).
Esto también significa que los pecadores inconversos tienen almas vacías; es decir, no tienen bondad,
ni justicia (Rom. 3:12). En tercer lugar, viven en "tinieblas" (Prov. 4:19; Ecl. 2:14; Ef. 5:11; I Juan
2:9-11). Esto quiere decir que los pecadores no salvos odian la verdad y todo lo que es bueno. Ellos se rebelan
contra cualquier control y confían en que las tinieblas los esconderán del ojo examinador de su Creador,
y buscan ansiosamente atraer a otros a sus caminos tenebrosos y malos (Rom. 1:30-32). Los hombres viven en "tinieblas",
no tan solo porque allí pertenecen, sino también porque es allí donde quieren estar (Juan
3:19). Los hombres no quieren escuchar ni ver las palabras que les recuerden sus pecados y que les advierten del
juicio que merecen (Juan 3:20). Lamentablemente, las palabras "desordenada y vacía", así
como la palabra "tinieblas", describen las vidas breves y malgastadas de los pecadores (Deut. 28:29;
Ecl. 1:14; 2:22, 23, I Tim. 6:4,5; Santiago 4:14).
Debemos brevemente mencionar que algunas personas han insistido en que las palabras "desordenada y vacía"
y así mismo la palabra "tinieblas", se refieren a la destrucción física del mundo.
La opinión de ellos es que la ira de Dios fue demostrada un tiempo antes de la descripción de Su
maldición en Génesis 3. Basados en esa noción, dicen que hay un gran intervalo de tiempo entre
Génesis 1:1, que describe un universo perfecto, y Génesis 1:2, donde insisten que describe su ruina
física. El objetivo de ellos es el de mantener el lugar prominente de la Biblia en sus vidas y al mismo
tiempo introducir dentro de ese intervalo los millones de años requeridos por la teoría de la evolución.
Pero ese modo de pensar está equivocado. Como veremos en la segunda parte de este libro, no es posible hacer
una acomodación para la teoría de la evolución y al mismo tiempo preservar la autoridad de
la Biblia. Génesis 1:2 no es una descripción de destrucción física. No es claro a qué
se refiere físicamente. Pero es claro que es un cuadro, y solamente un cuadro de la destrucción espiritual
que acompaña al pecado. Añadiendo a esto, Génesis 1:31 declara que Dios estaba complacido
con el universo físico descrito en el capítulo 1. Por lo tanto, Génesis 1:2 se refiere a un
tiempo cuando el universo físico todavía no había experimentado la ira de Dios.
Así como titulamos Génesis 1:1 "Dios sin el hombre", igualmente podríamos titular
esta mitad de Génesis 1:2 como "el hombre sin Dios". No que los hombres que viven en la tierra
pudiesen estar sin Dios, pues este es el universo de Dios y El está presente en todo lugar. Sino, es en
el sentido de Efesios 2:12, que explica
que los incrédulos, personas que viven bajo la maldición de Dios y bajo la amenaza del juicio y la
ira eterna en el Infierno, están "sin Dios" en este mundo, es decir, sin Dios como su Salvador.
| "Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas" |
La palabra "faz" es la misma de la frase anterior, otra vez refiriéndose a personas. La palabra "aguas" puede referirse a varias cosas diferentes. A veces la palabra "agua" se puede referir a juicio (Génesis 6:17). A veces la palabra "aguas" puede referirse a bendición (Génesis 24:17). Pero estando en el contexto de la palabra "faz", puede ser entendida en Génesis 1:2 como refiriéndose a las personas del mundo, tal como se usa en Apocalipsis 17:15.
La palabra traducida "movía" ocurre sólo aquí, y
en otros dos lugares. En Jeremías 23:9 la palabra es traducida como "tiemblan". Allí se
refiere a la inquietud y pesar de Jeremías por causa del pecado de Judá e Israel. De esta comparación
aprendemos que no hay gozo en el corazón de Dios ante la verdad de que los pecadores deben ser castigados
(Eze. 33:11). En Deuteronomio 32:11 la palabra es traducida como "revolotear". Eso se refiere al cuidado
amoroso que una madre águila tiene por sus hijos. De esta comparación aprendemos que Dios tiene interés
por los pecadores que tienen necesidad así como un padre amorosamente se interesa por personas específicas
que él conoce, es decir, sus propios hijos queridos (Mat. 10:29-31).
De las tres personas de Dios, el Espíritu de Dios es el más notable en Génesis 1:2. Aunque
el Padre y el Hijo comparten el interés por el pueblo de Dios, la referencia al Espíritu Santo es
usada porque Dios aplica las bendiciones del evangelio a Su pueblo por medio del Espíritu (Juan 3:5; Rom.
8:9-16; I Cor. 6:11).
Lo asombroso es que después de describir Su ira que debe justamente alcanzar a toda persona, inmediatamente
leemos acerca de Su respuesta de gracia al pecado del hombre. Es como si Dios, por causa de Su gran amor por Su
pueblo, se encuentra ansioso para empezar a rescatarlos. El "principio" vino lo más pronto posible.
Eso es más de lo que cualquiera podría imaginar o esperar. Podríamos titular esta mitad del
versículo 2 como "Dios cuida del hombre".
Génesis 1:3
Los próximos tres versículos pueden ser
titulados "Dios con el hombre", en el sentido de que describen la obra de Dios en restaurar a los hombres
con El mismo.
"Y dijo Dios,"
Cuando abrimos la Biblia, repentinamente Dios está allí, El solo. En el principio comenzamos con
un misterio: Dios y Su evangelio (I Cor. 2:7). ¿Cómo podemos comprenderle a El y Sus planes santos
y sabios? Su eternidad, unicidad, majestad y poder creativo e infinito van más allá de nuestra comprensión.
Podemos tratar de entender cómo piensan y actúan las personas. Pero los caminos de Dios nos son incomprensibles
(Isaías 55:8, 9; Rom. 11:33). Y aun así... aun así... leemos en el versículo 3 que
"dijo Dios". Estas palabras significan, entre otras cosas, que fuimos creados para oír la voz
de Dios, no como una curiosidad, sino como respuesta amorosa a Su mensaje de amor. Todo lo que conocemos acerca
de Dios y de Sus caminos es una revelación a nosotros. Tiene que ser así, porque no podemos inventar,
ni deducir lo que Dios tiene en mente (I Corintios 2:9-14). Por lo tanto, "dijo Dios" en Génesis,
que El comenzó a cumplir Su plan del evangelio en el universo que creó para ese propósito.
"Dijo Dios" en la Biblia todo lo que necesitaba decir acerca de la creación y la salvación
para que podamos ser salvos y amarle en respuesta (I Juan 4:10, 19).
Las palabras "Y dijo Dios" enfocan el lugar importante que la palabra de Dios tiene en la economía
del evangelio. Primeramente, en la Palabra de Dios nos encontramos con Su poder. La Palabra de Dios es lo suficientemente
poderosa para crear (Salmo 33:6; 148:5) y para salvar (Rom. 1:16).
En segundo lugar, las palabras "Y dijo Dios" revelan Su autoridad. La justificación de los pecadores
descansa sobre el decreto del Juez. El tiene que declararlos justos si deben ser absueltos de sus crímenes
contra la ley de Dios. Dios tiene la autoridad de declarar eso. Pero la declaración de Dios no es como el
perdón dado por un juez o gobernador terrenal, el cual puede estar basado en un antojo de su amabilidad
o indulgencia. Lo que dice Dios tiene que ser correcto. Porque El es justo y santo. Lo que dijo Dios en el evangelio
acerca de la salvación de los pecadores es verdad porque Dios también es el Juez, que satisfizo las
demandas de Su ley. Para que Dios sea justo y al mismo tiempo el que justifica a los pecadores, El tuvo que poner
la condenación de los pecados de Su pueblo en Su Hijo Jesucristo. Basado en esa obra, Dios tiene la autoridad
de declarar a los pecadores, justos (Rom. 3:25, 26).
En tercer lugar, las palabras "y dijo Dios" exhiben el lugar único de su Palabra, la Biblia, en
Su plan de salvación. Es el plan de Dios que la salvación venga solamente por medio de su Palabra
(Rom. 10:17; I Pedro 1:23). Es solamente cuando un pecador escucha y cree lo que "dijo Dios", no sólo
con sus oídos, sino con su corazón y alma, que él es salvo. Es solamente cuando un pecador
escucha y cree lo que "dijo Dios" en la Biblia que él es salvo (Apoc. 22:18).
"Sea la luz"
Estas palabras son citadas en II Corintios 4:6 como parte de una explicación de la obra de la gracia de
Dios en los corazones de Su pueblo. La conexión de Génesis 1:3 con II Corintios 4:6 es importante
porque muestra que nuestro intento de explicar Génesis 1:1-5 desde el punto de vista del evangelio no es
nuestro propio método privado de interpretación. Es lo que la Biblia en sí misma hace. Dios
testifica en II Corintios que la historia real que encontramos en Génesis 1 es un retrato del evangelio.
Físicamente, estas palabras anuncian el principio de la radiación electromagnética de todas
las frecuencias visibles e invisibles. Esta forma de energía es parte del universo físico en la cual
el drama de la salvación es cumplido. Dios usa esta forma de energía física para cumplir Su
programa del evangelio. Por ejemplo, los pecadores necesitan la parte visible de esta energía, "luz",
para ayudarles a ver a fin de que puedan leer la Biblia y creer. En otro ejemplo, los misioneros usan la parte
invisible de esta "luz" en la frecuencia de las ondas del radio, a fin de poder enviar el sonido del
evangelio "a toda la tierra", y las palabras de Dios "hasta los cabos de la redondez de la tierra"
(Romanos 10:18).
Espiritualmente, estas palabras anuncian la presencia de Jesucristo, la luz del mundo (Juan 8:12; 9:5). Note que
Génesis 1:3 no dice que la luz fue "hecha" o "creada", como todas las demás cosas
que fueron hechas (Gén. 1:7, 16, 21, 25, 27). Ciertamente la luz física fue creada. Ni una tan sola
parte física del universo existió antes que Dios lo creara. Pero Génesis 1:3 no describe la
aparición de la luz como un acto creado por Dios. Esto es importante porque la luz física es un cuadro
de Jesús, quien es la Luz eterna. Y El no fue creado. No podemos decir, a partir de este versículo,
cuándo fue creada la luz física. Quizá fue en el momento que Dios habló en el versículo
3. Sin embargo, para hacer un retrato verdaderamente espiritual, este versículo no se enfoca en la idea
de que no había luz antes que Dios hablase en el versículo 3. Sino, el énfasis del versículo
puede ser expresado como "que la luz que ya existía brille en las tinieblas. Que la luz eterna entre
al universo que la necesita" (Efe. 5:14).
"Y fue la luz"
Las palabras "y fue la luz" dan énfasis a la realidad histórica del evangelio. Verdaderamente
allí hubo luz en la tierra, así como la hay ahora (Mat. 4:12-16). El evangelio no es una filosofía,
o un cuento de hadas. Es real, así de real como el pecado del hombre y la amenaza del juicio sobre ese pecado.
Más que todo, la Luz es más real que este universo físico visto que permanecerá para
siempre, aunque este mundo algún día terminará.
Las palabras "y fue la luz" también enfatizan la obediencia de Jesús al mandato del evangelio.
Así como la luz fue mandada a brillar, igualmente la Luz, Jesús, brilló. En otras palabras,
como Jesús fue mandado a hacer la voluntad de Dios a fin de poder cumplir el plan del evangelio (Lucas 2:49;
Heb. 10:7) El obedeció (Juan 17:4), aun hasta la cruz (Fil. 2:8; Juan 19:30). Basado en la obediencia de
Jesús, la luz pudo brillar en los corazones de Su pueblo (II Cor. 4:6).
Estas palabras de Génesis 1:3 anuncian el amor de Dios. Las palabras declaran que hay esperanza para las
personas que viven en la obscuridad (Isaías 9:2; 49:8,9; Miqueas 7:8; Juan 1:4, 9). Maravillosamente, "en
el principio" la respuesta inmediata de Dios al pecado fue de mandar a la "luz" brillar. Esto es
un testimonio a la verdad de que "cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia" (Rom. 5:20).
Tristemente, cuando la luz del evangelio brilla en las tinieblas es malentendida, despreciada y temida por los
hombres, así como también opuesta y odiada por los poderes de las tinieblas (Juan 1:5; 3:19, 20).
Jubilosamente, Dios manda a la luz de Su evangelio brillar en los corazones de Su pueblo, y la Palabra de Dios
es más poderosa que la oposición del infierno (Mat. 16:18) y que la resistencia del pecador hacia
el evangelio (Juan 6:37, por ejemplo Hechos 9:3-5).
Génesis 1:4
| "Y vió Dios que la luz era buena" |
La luz hace todas las cosas relucir y pinta el universo con la belleza de colores
que deleitan nuestros ojos. Un día soleado es usualmente bienvenido. Nos calienta y cambia la depresión
en alegría. Verdaderamente, aun desde un punto de vista físico, la luz es buena.
Sin embargo, Dios lo ve mucho más profundamente. Estas palabras pueden ser comparadas con Mateo 3:17, y
Mateo 19:17. Con estos dos versículos en mente podemos ver que la luz que Dios vio era Jesús. Dios
miró a Jesús y vio Su sacrificio de justicia que es digno de alabanza. Jesús es bueno porque
El es un redentor puro y santo. Jesús también es bueno porque El es bueno para otros. Es decir, Jesús
es el Salvador que da beneficios a los pecadores. Ellos se sientan bajo la sombra o la amenaza de la muerte, y
El vino para traerles luz y llevarles a Su reino (Mat.
4:12-16; Col. 1:13).
| "Y apartó Dios las luz de las tinieblas" |
Físicamente, hay valor tanto en el tiempo de luz como en el tiempo de tinieblas.
En el tiempo de luz, podemos trabajar. En el tiempo de tinieblas, podemos descansar. Pero en un sentido eterno
y espiritual, mientras bien es cierto que hay un gran valor en el tiempo de luz, no lo hay en el tiempo de tinieblas.
Como hemos visto, la luz representa lo que es bueno y las tinieblas representan lo que es maligno.
Hay varios mensajes espirituales importantes en estas palabras. Un mensaje es que la luz es separada y distinta
de las tinieblas. La luz y las tinieblas nunca se mezclan. Nunca hay un tipo de luz media. Esto significa que las
verdades buenas e iluminadoras de la Biblia no se pueden mezclar con las invenciones malignas y oscuras de los
hombres. Por ejemplo, el relato de la creación en la Biblia no puede ser mezclado con la teoría de
la evolución. O, por ejemplo, la verdad de que la salvación es solamente por gracia, no puede ser
mezclada con la noción de que la salvación también sea parcialmente dependiente de los esfuerzos
de los hombres (Rom. 11:6). Dios dividió la luz de las tinieblas.
Otro mensaje es que nunca debemos confundir la luz con las tinieblas. Esto significa que lo que Dios llama bueno,
nunca debemos llamarlo malo, y lo que Dios llama malo nunca debemos llamarlo bueno (Isaías 5:20). Por ejemplo,
algunas personas se oponen amargamente a la enseñanza de que un Dios bueno mandaría a cualquiera,
incluyendo niños pequeños, al Infierno. Algunos rechazan la doctrina de que los pecadores están
muertos en sus pecados y que no tienen libre albedrío para escoger ser salvos. Algunos niegan que Dios soberanamente
elige sólo a algunos para salvación. Algunas personas se ofenden por la enseñanza de que los
pecadores son salvos por gracia solamente, totalmente independiente de cualquier cosa que hagan. Algunas personas
desprecian el aspecto de que Jesús pagó solamente por los pecados de Su pueblo. Algunos se burlan
de la idea de que cuando una persona es salva, ya nunca puede perder su salvación. La Biblia enseña
estas cosas. Pero algunas personas dicen que estas cosas no son ciertas. Dicen que estas verdades, que constituyen
la "luz" del evangelio de Dios, son "tinieblas". En otro ejemplo, algunos están enamorados
de la noción de que Dios ama a todos y que hay muchas maneras de alcanzar a Dios. Algunos promueven la idea
de que los pecadores no salvos tienen el libre albedrío para escoger confiar en Dios. Algunos enseñan
que la salvación está acompañada de milagros físicos y de hablar en lenguas. Algunos
insisten en que Dios permite el divorcio y el segundo matrimonio. Algunas personas creen que las mujeres pueden
tomar un lugar de liderazgo en la iglesia. Ellos llaman a estas cosas caminos sabios, compasivos y buenos. Dicen
que estas mentiras, que son "tinieblas" de la imaginación mala del hombre, son en realidad "luz".
Pero Dios separó la luz de las tinieblas.
Un mensaje más es, que en tanto que la luz y las tinieblas existan lado a lado ahora, no habitarán
juntas en paz. No son compañeras. Las personas que son hijos de Dios por gracia por medio de la fe, no tienen
compañerismo durable con los hijos de las tinieblas (Amós 3:3; II Cor. 6:14). No hay compatibilidad
entre aquellas personas que confían sólo en Dios para salvación y aquellas personas que confían
en sí mismas. No puede haber amistad perdurable entre las personas que aman al Creador más que a
esta creación y las personas que aman a esta creación más que al Creador (Efe. 5:7-11; II
Tes. 3;6). Hay una división permanente y eterna entre la luz y las tinieblas, una división que fue
declarada en el principio.
Génesis 1:5
"Y llamó Dios a la luz Día, y a las
tinieblas llamó Noche"
En la Biblia, un nombre es más que solamente un título que distingue una cosa de otra. Frecuentemente
un nombre describe el carácter o naturaleza de algo, como por ejemplo, Caín (Gén. 4:1), Abraham
(Gén. 17:5), Nabal (I Sam. 25:25) y Jesús (Mat. 1:2). Como si fuera en respuesta a la declaración
del versículo 4, "Y apartó Dios la luz de las tinieblas", Dios está diciendo en
el versículo 5: "Cuando Yo divido la luz de las tinieblas, puedo ver la diferencia entre ellas. Yo
conozco más que nadie, la naturaleza de la luz y de las tinieblas. Yo no me equivoco en nombrar la luz y
las tinieblas".
Por lo tanto, la frase "Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas Noche", es una declaración
de la comprensión y de la capacidad de Dios. Podemos confiar en lo que Dios ha hecho y continúa haciendo
para salvar algunos y condenar a otros, porque El sabe lo que está haciendo a fin de llevar a cabo Sus planes
(2 Pedro 2:9). Dios es lo suficientemente inteligente para crear el universo y controlar los eventos radicales
de esta tierra a través de las edades que nos guían hacia el cumplimiento de Su plan de salvación
(Isaías 40:12, 20-23, 26-28). ¿Podemos confiar en El para la salvación de nuestras almas (Mat.
19:25,26)?
El título "Día" puede señalar muchas cosas. Una idea importante se encuentra en
el Salmo 118:24, en el cual leemos, "este es el día que hizo Jehová". De acuerdo a Hechos
13:33, la palabra "Día" en el Salmo 118:24 se refiere a la resurrección de Jesús.
¿Por qué hay énfasis en la resurrección de Jesús en este cuadro del evangelio
en Génesis?
En Juan 19:30 leemos que Jesús clamó "consumado es". Puesto que Jesús sufrió
la ira de Dios, nada más debe ser hecho para pagar por los pecados del pueblo de Dios (Juan 17:4). Pero
en I Corintios 15:17 leemos, "Y si Cristo no resucitó (de entre los muertos), vuestra fe es vana; aún
estáis en vuestros pecados". Si Jesús murió para pagar por los pecados, ¿por qué
es necesaria Su resurrección? ¿No es la resurrección algo extra pero no una bendición
vital?
Para comprender el lugar que ocupa la resurrección de Jesús en el evangelio de la salvación,
debemos mantener en mente que Jesús sufrió la muerte eterna bajo la ira de Dios, la única
muerte requerida como paga del pecado. Esa fue la obra que El tuvo que completar. ¡Nuestra salvación
depende de ello! ¿Pero verdaderamente lo hizo? Sí, El lo hizo. Y su resurrección muestra que
la paga completa por el pecado fue hecha. Si Jesús fue levantado, tiene que ser que El sufrió todo
el castigo requerido. Jesús no tomó ningún atajo privilegiado para dejarnos sujetos a la pena
de la ley. Si Jesús fue levantado, tiene que ser que Su sacrificio fue aceptable y agradable a Dios. Si
Jesús fue levantado, tiene que ser que El es Dios, el único que pudo soportar la ira de Dios por
todo Su pueblo sin ser destruido. Si Jesús fue levantado, tiene que ser que Jesús tenía el
poder y la autoridad para mantener Su palabra que El es el Salvador. Juntando todas estas ideas, podemos concluir
que la resurrección de Jesús verificó el cumplimiento de la expiación. Su resurrección
puede ser llamada "el último paso" en una serie de pasos que Jesús tomó para llevar
a cabo Su obra como Salvador. El trabajo de evangelismo que sigue a Su resurrección es la proclamación
de esa obra completa (Juan 10:17, 18; 17:4; Hechos 2:24, 30, 32; 3;26). Y el regreso del Señor Jesús
es el final de esa proclamación sobre la Tierra (Mat. 24:14).
La Luz entró al universo e hizo el trabajo que necesitaba hacer. Es decir, Jesús entró al
mundo para salvar a Su pueblo de sus pecados. Dios vio que era una obra completa y bien hecha. La mañana
del día de la resurrección demostró esto. En las palabras de Génesis 1:5 podríamos
decir que Dios vio que la Luz era buena y sabía qué tan buena era. Por lo tanto, El le dio el nombre
"Día" para anunciar la verdad de que no hay nada mejor que el cumplimiento perfecto de la obra
de salvación del Salvador.
El título "Noche" también puede señalar muchas cosas. Desde el punto de vista de
Isaías 59:10 y Juan 11:10, "noche" enfoca la frustración de las personas que caminan en
sus pecados. Esto es ilustrado por los Israelitas, quienes trataron de obedecer la ley observando rituales externos.
Hablando espiritualmente, ellos tropezaron y fallaron en hallar justicia delante de la ley que ellos "seguían"
(Rom. 9:31, 32). La palabra "noche" describe las vidas de los pecadores como un tiempo de frustración,
porque por muy duro que traten, nunca encuentran la luz. El trabajo duro y sincero de nada sirve al tratar de ser
justos ante la ley. Es más, tal esfuerzo es una desventaja, porque nos lleva a la maldición de Dios
y al Infierno (Gál. 3:10). Dios vio la obscuridad de rebelión farisaica y sabía qué
tan maligna era. Por lo tanto, El le dio el nombre "noche" para enseñar que no hay mayor mal que
buscar justicia y no encontrarla, y en su lugar encontrar condenación.
Los títulos "Día" y "Noche" enfatizan la permanencia de la naturaleza del día
y de la noche. La luz siempre será luz y las tinieblas siempre serán tinieblas. Si hubo, hay, o hubiese
alguna duda acerca de la diferencia entre la luz y las tinieblas, los títulos los identifican por toda la
eternidad. Son nombrados de una vez por todas porque nunca cambiarán. También, los títulos
"Día" y "Noche" enfatizan la permanencia de la división entre la luz y las tinieblas.
La separación entre luz y tinieblas es sin fin, permanente. La verdad horrenda y espantosa es que aquella
gente que muere en tinieblas nunca serán parte de la luz. Nunca tendrán ninguna esperanza. La verdad
que consuela y tranquiliza es que aquellas personas que entran en la luz nunca serán parte de las tinieblas
(Apoc. 22:11). Su esperanza eterna es Jesús mismo (I
Tim. 1:1).
| "Y fue la tarde y la mañana un día." |
En muchas partes de la Biblia, la palabra "tarde" está asociada
con el juicio y la destrucción, tal como se usa en el Salmo 90:6. O puede referirse a la apostasía,
como en Habacuc 1:8 ó Sofonías 3:3. En muchas partes, la palabra "mañana" está
asociada con bendiciones, tal como en Lamentaciones 3:23. O incluso puede referirse a Jesús mismo, tal como
se usa en Apocalipsis 22:16.
Teniendo en mente esta comprensión de las palabras "tarde" y "mañana", podemos
ver cómo el orden presentado en Génesis 1:5 es importante desde el punto de vista del evangelio.
La idea de secuencia u orden en este versículo es que el dolor causado por el pecado y su miseria termina
con el gozo de la salvación (Salmo 30:5). Es el final de la historia lo que importa (Eclesiastés
7:8). El pueblo de Dios, que estaba en tinieblas, son ahora hijos de luz (Ef. 5:8). Por ejemplo, Pablo, quien empezó
como un fariseo malvado y odioso, terminó su vida como un misionero fiel y amante. ¡Aquel que iba
rumbo al Infierno eterno terminó en el Cielo!
El orden o secuencia de los eventos mencionados en este versículo nos recuerda del ritmo que asociamos con
el pasar del tiempo. El tiempo es parte de este universo que fue creado en el principio. No podemos comprender
del todo la naturaleza del tiempo, ni tampoco entender lo que significa estar fuera del tiempo, como Dios lo está.
Sin embargo, sí sabemos que todas las cosas están en las manos de Dios y que el tiempo es una herramienta
que El creó para llevar a cabo Su plan del evangelio (Gál.4:4,5). De los muchos propósitos
que sirve el tiempo, uno es el de revelar la soberanía y poder de Dios (Isaías 48:5,6). Otros dos
propósitos del tiempo son importantes de hacer notar: Uno es que el tiempo sirve para destacar lo corta
que es nuestra vida física en la Tierra y la vanidad de las cosas materiales (Salmo 39:4-6). Otro es que
el tiempo sirve para dar énfasis a la urgencia de clamar a Dios por misericordia en tanto que el evangelio
todavía esté disponible (Salmo 32: 6; 39:7; II Cor. 6:2; Heb. 9:27).
Conclusión
La creación física llena nuestros pensamientos y sentidos. Quedamos maravillados por su vasta extensión.
Quedamos fascinados por su diseño intrincado. Nos deleitamos en su variedad y hermosura. Pero la Biblia
dirige nuestra atención, afecto y adoración, hacia el Creador y único Redentor (Salmo 90:
1,13,14).
Génesis 1:1-5 honra a Dios como el Creador. El es el Soberano Supremo del universo porque El hizo todas
las cosas. Todas las cosas, incluyendo a las personas, fueron hechas para Su gloria. El sólo merece toda
la adoración y alabanza por su creación maravillosa (Isaías 43:7; Apoc. 4:11). Pero Génesis
1:1-5 honra especialmente a Dios como Salvador. El es el Creador que salva a Su pueblo de sus pecados. Lamentablemente,
Génesis 1:1-5 le recuerda a las personas que merecen la ira de Dios por su rebelión egoísta
y pecaminosa. Dios hizo todas las cosas buenas. La culpa por el temor y dolor de este mundo presente debe ser puesta
sobre los pecadores y no sobre Dios. Jubilosamente, Génesis 1:1-5 también revela la liberación
del juicio. Describe la salvación que Dios diseñó y que graciosamente promete a Su pueblo.
Nuestro único consuelo y esperanza real está en el evangelio descrito en el principio, en Génesis.
Debemos confiar que Dios es tan sabio y tan poderoso como su creación lo revela a El. También debemos
confiar que El es un Salvador competente, como leemos en su Palabra. Debemos buscar a Dios humildemente porque
somos criaturas del polvo. Debemos buscar a Dios contritamente porque somos pecadores. Debemos buscar a Dios con
presteza porque la oferta de salvación que vino al mundo en el principio también tiene un final.
Es una maravilla que Dios planeó para la salvación de muchos y lo describió en el principio.
Es una maravilla que Dios da fe para creer en el evangelio trazado en Génesis 1:1-5. Y si lo creemos, es
una maravilla que el propósito de Dios para la creación incluye nuestra propia salvación particular.
No tenemos gozo más grande que saber que el Creador Todopoderoso no olvidará, ni desamparará
su propósito para Su obra de creación. Ese gran propósito es Su obra de salvación,
tanto en el panorama de la historia como en nuestras almas individuales.
"Así dice el Dios Jehová, el Creador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la
tierra, y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que
por ella andan. Yo Jehová te he llamado en justicia, y te tendré por la mano; te guardaré
y te pondré por alianza del pueblo, por luz de las gentes, para que abras ojos de ciegos, para que saques
de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que están en tinieblas. Yo Jehová,
este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria" Isaías 42:5-8a